Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
s PERSONAJES HISTÓRICOS D. F E L I P E EL H E R M O S O l- S ablando de los sujetos que abusan del tocador, decía un predicador: También hay hombres co ¡uctos. Y esto, que á algunos acaso podrá parecer dudoso, lo afirma y comprueba el caso de don Felipe el líermoso. No me refiero al marido de doña Juana la Loca, sino á un ser tan presumido, que en lo afeminado toca... Don Felipe es un señor que frisa con los cincuenta mas- -gracias al tocador- -á lo sumo representa treinta y cinco ó treinta y seis, que es lo que el mundo calcula. Y él- -como comprenderéis- -se hace el tonto y disimula, con la coba que se da para echarlas de pollito, siendo gallo; y así va tan á gusto en el machito, merced á los mil secretos del arte del tocador... Ciertamente: sí, señor: ¡también hay hombres coquetos... fí Alto, esbelto, bien orté rubio como las candelas; gentil, seductor, alc- grc cual unas castañuelas; dicharachero, jovial ingenioso y ocurrente, g o z a fama entre la gente de ser un hombre ideal. Ño es su encanto el ilusorio del triunfador emliustcro. sino aquel- -tan verdadero- -que tuvo don luán Tenorio. Xi es el cazador furtivo que le huye al Sol y á la Luna, sino el á C uien la Fortuna de un modo definitivo protege en sus amatorias empresas, que suelen ser ruidosísimas victorias, pues apenas hay mujer que no trastornen sus rt) jos labios, sus blondos cabellos... ¡y aquella caída de ojos que hace la pasión tan bellos... I Cuando sale de la cama, da principio á una toaleta como no la hace la dama más presuntuosa y coqueta... Se envuelve en nn albornoz, para dirigirse al baño; se da con olvos de arroz, para que no le hagan daño ni el sol ni el aire; los ojos se subraya con carbón; so pinta los labios rojos; usa la Crema Simón para evitar que la piel tenga espinillas m granos, y emplea el labón de hicl de vaca para las manos. Con el fin de estar más bello todavía, el petulante, se riza á diario el cabello por detrás y por delante: V, á fuerza de tenacillas también, se coloca los bigotazos como dos rejones de l) andcrillas, y- -á puro de la pulir -su frondosa l) arl) a está lo nnsmo que si se la uitasc para dormir... l- Sáña- c en agua de rosas: perfuma su piel con Piel de Rsijaña nardo. c! a -cl. heno y otras muchas cosas: se aromatiza e 1 cabello con iiomada de j azmin ó de violeta en fin, cuando- se parece bello como Adonis ó Varciso, se contemi) la v se extasía tan o; doso y con sonriso, que el gran Carulla diría... Siempre esclavo de la moda, viste v calza ii la dernierc de París v Londres. Toda su ilusión parece ser la raya del pantalón, la seda del calcetín, la blancura (leí botín V 1 a caña del bastón. Por lo visto colecciona chalecos de fantasía con los cuales su persona presume más todavía; y pañuelos, con (inc exalta su dandismo original, y nunca iamás le falta una flor en el ojal... Será, querido lector, lo que quieras tal sujeto; mas vo le admiro y respeto con acendrado fervor, y pido que estereotipe BLANCO XEORO á este coloso de la belleza, ¡á este hermoso caballero den Felipe... Mas algunas veces, con no sé qué íntima tristeza, me hago esta interrogación ¿Qué tendrá en el corazón... ¿Qué llevará en la cabeza... CARLOS MIRANDA f