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mmi ER iEKsmñ i k MlF. nCOI KS 1 1 AGINAS FEMENINAS dado bizantino, hecho de un modo que aii rcpos, a enas se distingue: pero al moverse produce la imi resión de nn sol esi léndido, radiante de luz dorada. Si esta moda se difunde, será preciso usar lentes ahumados para presenciar el desfile en el lórtico de los teatros. CoxTDESA D AR TONVILLR. CRÓNICA DE PARÍS DF. SFPTIEMB ü p í stamcis atravesando la época más sosa del año, desde el punto de vista contare. Las toilettes claras y vai orosas apenas han visto la luz del día, l) orque la primavera, fría y desai) acil) le, y el verano lluvioso, las han relegado á las tinieblas le los armarios, y las novedades de otoño todavía no son del dominio público. Kn estos momentos es muy difícil decir algo concreto; el prestigio autoritario de la moda se lia deblilitado, y cada uno se viste como quiere; estamos en plena república. T. as toilettes, digámoslo así, caniculares hacen su aparición ahora, a rovecliandn los i) rimeros días de sol, haciendo un duro contraste con las de riguroso invierno, que, como chisiiazos i: irecursores de la revolución que los modistos esián fraguando, se presentan al público. Varios modelos de transición entre la moda ue se va y la f uc todavía no lia llegado, pueden inspirar algunos retapagcs para los vestidos del año pasado, en espera de las novedades de otoño. líntre los más originales hay uno que realmente es una monada de sencillez. VA viso de tafetán cereza a arece á través de una brodcrie ancjlciisc de relieve, formando un dibujo simétrico y muy separado; una túnica de muselina de seda azul marino lo cubre por com leto, adornando el cuerpo con un delicioso pctit col abbé en anfiqíic del mismo color. E s un conjunto bonito y iiráctico, con ai) ariencias de complicación, i: iorquc subsiste la moda de hroclerie, pudiendo utilizar un vestido algo deslucido bajo la lírotección dii rcvoilagc, y más adelante podrá usarse la gasa de mil maneras. L a pluma parece ser el adorno predilecto por a h o r a se one al borde de las faldas y al final de las caídas del cinturón. E s muy, bonito realmente, y más á propósito que las pieles que han adornado nuestros vestidos de v e r a n o no tiene más que un defecto, y es su Oca chiración. O t r a toilette de casino, que más adelante puede servir para comidas íntimas, es de crespón de Chine azul pálido, voilc de muselina de seda rosa perlée Ianc. Dos bouqiicts de rosas pompón sujetan la muselina al borde de la falda. Este vestido tiene un cachet particular de gracia y juventud I as mayores anomalías no deben sorprendernos después de haber visto un vestido de batista calada guarnecido de chinchilla... El abrigo dt noche ciue seguramente tendrá más aceptación, será, sin duda alguna, el que gracias á una exquisita amabilidad de su autor he visto antes de cjue estuviese terminado. Es de liberty azul pastel, cubierto de gasa negra, con una guirnalda de flor de almendro cncadrée de marta. O t r o no menos original es de liberty évcque, con un maravilloso bor- EL FAVORITO r cneralmcnle, los perros, los ájaros y los monos lian sido los que han disfrutado del cuidado y de las caricias de sus amos jiero ahora lia veiiitlo otro bicho á compartir con ellos los halagos del favoritismo. Me refiero al erizo, (iue es el animalito del día: vive en los caslillos rodeado de atenciones iiara él desconocidas: (íero que han debido gustarle mucho, puesto ue no trata de escaparse. fícalmciite, i) Ocos animales son más interesantes y útiles ue el erizo. Su riiici al encanto es la facilidad y jirontitud con que se domestica, pudiendo en Ijocos (lías cogerlo, llevarlo de un lado á otro y enseñarle varios ejercicios gimnásticos. hái Inglaterra es muy corriente tener una are ¡a en las bodegas porque destruyen las cucarachas, terror (le todas las ladics. y otros varios insectos, uc cazan y comen, en grandes cantidades y las crías de esta i) areja suelen ser los afortunados ue suben á la categoría de favoritos. Durante e! día los deian en libertad uc recorran á su antojo el jardín y la casa, y or la noche los recogen en una especie de jaula. Ls gracioso verlos en grupos de cuatro y cinco queriendo subir por una tabla inclinada para buscar un l) latito de leche (pie su ama concede como premio á los más ágiles. También aprenden á saltar desde muy alto, y ara no hacerse daño esconden la cabeza y las atas y se tiran de espaldas. Tienen un gran iiistintr de conservación, y saben conocer i) erfectamente los que se acercan con mala ó buena intenci n de los segundos se dejan coger sin oponer resisten; ia; ijero cuando ven niños ó i erros se hacen una Dola con todas sus púas de unta, y jiobre del que se acerque, porque saldrá bien castigado. Las muchacliitas inglesas, de catorce y diez y seis años, han dado en la moda de llevarlos en el bolsillo del gabán como preservativo contra los pickpocl; et, lo que les sirve de pretexto para reírse y darse bromas unas á otras; pero es preciso no olvidar ue el erizo está allí para no incurrir en la distracción de meter de repente la mano en el bolsillo, pues seria desagradable pincharse con las púas del favorito. Se les debe criar con leche, miga de pan y hierba liasta que crecen, y entonces se prccuran ellos mismos gusanos y toda clase de insectos. Realmente, son monisiracs y es muy divertido ver cómo juegan una familia de baby hedc etioc s domesticada. Se les acostumbra á tomar leche con cuchara y aprenden á asustar á los perros, que, al verlos tan chiquitos sin cabeza ni patas, hechos una bola, los ladran sin acercarse. Las madroñeras les entusiasman; en cuanto ven una, corren á revolcarse, cogiendo con gran destreza un madroño en cada púa para esconderlos después en un macizo y comérselos poco á poco: pero si antes de llegar á su escondite los ven los otros cubiertof con el bonito fruto, los rodean, y en nn instante los desvalijan sin escrúpulo de conciencia.