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NOTAS TAURÜNAS compensa á sus no comunes méritos. Nació Bonarillo en Sevilla, e! día 2 de Abril del año 1871, siendo sus padres Na -jiso Bonal y Josefa Casado. Apreadió las primeras letras y le pusieron sus padres á trabajar en el oficio de tonelero, para el que no tenía gran vocación. Después, la eterna historia de todos: escapadas á los pueblos en que se celebraban capeas y á los cerrados en que se verificaban herraderos y tientas; castigfos de sus padres, y, al fin, tener que ceder éstos, dejándole oue diera rienda suelta á sus atxiones. Trabajó un poco tiempo con Faíco y Minuto, y la primera vez que ejerció de matador fué yendo de segundo espada del primero de los citados, á Lobito, alternando c o n el entonces novillero Lag, artijillo. Ya se ha dicho que el joven Bonal, como casi todos los que componían la cuadrilla, gustó mucho, y lo mismo ocurrió en las corridas que trabajó después, hasta que se presentó en ésta como espada el 24 de Agosto del año siguiente, acompañado d e Manchegitito y del infortunado Manuel Comeche (Espartero de Valencia) Aquel año toreó otra corrida en Agosto y dos en el mes de Noviembre, acompaílado en ambas por el Litri. La temporada de 1891 se le presentaba con abundancia de contratas y promesa de numerosos éxitos; pero un lamentable percance dio al traste con todas las ilusiones qtie sus buenas cualidades habían producido en los aficionados. El 30 de M a y o la empresa de Aranjuez preparó una corrida de toros en la que el gran Lanartijo había de estoquear ganado de Veragua, y con tal motivo se llenó la plaza del Real Sitio de espectadores, en su mayoría de Madrid, entre los que estaba Bonarillo. Al ordenar la presidencia que se die 3. muerte al sey -o toro. el íove sevillano, oue ocupaba un asiento en el tendido i, saltó al redondel y pidió permiso para dar muerte á la ñera. Concedida la autorización, con anuencia de Lagartijo, al dar el segundo pase de muleta fué enganchado por el Isajo vientre y volteado á gran altura, resultando con una grave herida en la ingle. Por de pronto no se notaron los efectos del percance, pues casi contrib u y ó á aumentar su popularidad; pero paulatinamente le fué quitando ios arrestos y por consiguiente las contratas. Aquella fué la temporada de sus corridas con Reverte, en las que toreó magistralmente; pero no hizo locuras matando. Tomó la alternativa el día 27 de Agosto, en la plaza de Madrid, de v -de l u i s Iazzantini, con toros dr; Benjumea. ric, ueiia Lemporada toreó 10 corridas de toros, y en ¡os dos años siguientes pasó de 30 funciones anuales, cantidad que fué bajando en lo sucesivo y que no volvió á lograr más. Es cierto que ha demostrado siempre ser un excelente torero; pero no ha ocupado puestos en la primera fila, á la que llegaron otros que sabían menos que él y administraron mejor sus condiciones. Todavía torea, y su campo de acción es el Perú, donde tiene gran cartel sobre todos los toreros españoles que van por aq i Uas tierras. Cuando viene por aquí torea poco, pero en eso poco vemos siempre algún rasgo de los que conservan los toreros que lo son de ley, como es Bonarillo. DULZURAS. LOS D E AYER y LOS D E HOY M o van estas líneas dirigidas á lo toreros. De ellos no se va á habla. más que incidentalmente, porque ha; que echar un rato á aficionados, mejor dicho, á apasionados, que son los j oL cü enemigos de la fiesta que pretenden defender. Y al hablar de aficionados entrarán también los que emborronan cuartillas, que son los más pacientes entre todos, y los más aficionados también, puesto que, á sabiendas de que van á encontrar ingratitudes, dedican su entusiasmo- y actividad á enterar al lector de lo que pasa en las plazas. En la época de Lagartijo y Frascuelo había pasión, mucha pasión por los toreros, quizá m, s que ahora, porque entonces el dieL, tro era más del pueblo, vivía más con él, le trataba fuera de la plaza, aumentando su admiración el aficionado que hablabr. una sola vez con un torero, auijquc fuera incidentalmente. Los frascuelistas no odiaban á La gartijo ni los partidarios de éste á Salvador. No les gustaba el trabaje de uno ú otro, pero les guardaban toda clase de consideraciones, y cuando uno ú otro hacían algo grande, k- f conccía el contrario y 3o aplaudía sin reservas. ilasta hace poco tiempo ocurría k. mismo. Menos de diez años hará que en una tertulia nos reuníamos casi diariamente doce ó catorce aficionados, entre los que había acérrimo: p a r tidarios de Bombita, Lagartijo Machaquito y Fuentes. Discutíame; acaloradamente sobre la, manera de torear de cada cual, respetando siem pre las personas, y éramos y seguimos siendo muy amigos todos, tan amigos como entusiastas aficionados á la fiesta de toros. Ahora es eso imposible; entre gallistas, bombistas y machaquistas, hay odios irreconciliables y trabajos de zapa que algunas veces repugnan í los que ven estas cesas con calma 3 sin perder para nada la serenidad, tai: necesaria para no perjudicar al ídok que se trata de defender. Si fuera posible averiguar la certez a d e algunos rumores circulantes respecto á trabajos privados, con objeto de perjudicar á determinados toreros, sería cosa de hacerlos públicos para conocimiento de todos y renegar para siempre del trato con los que así prostituyen la más noble de las luchas, la que tanto nos envidian en todo el mundo por lo que tiene de grande, si no se siguen poniendo en medio del escenario las cosas feas de entre bastidores. Tampoco son las discusiones periodístico- taurinas lo que eran en otros tiempos. Al discutir no recurrían á pequeña- y iTanclsco ISonal (BonartUo) poco de separarse los niñas, en la plaza de Sanlúcar de Barrameda. siendo su primer trabajo de estoqueador recibido con gran aplauso por el público. Luego, allá por el año 1887, formó Lobito una cuadrilla con la que marchó á Méjico, donde estuvo unos dos años, y e n ella figuró Paco Bonal como banderillero, sin perjuicio de ejercer de matador con mucha frecuencia, per lo que se fué perfeccionando en la difícil misión de estoquear toros. Regresó la cuadrilla á España en Junio de 1889 y debutaron en Madrid el 30 de dicho mes. matando su jefe