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MESA RLVUCLTA car á un tiempo todas las placas que se revelen. NUEVA ARCADIA O ulgjaria es casi una nueva Arcadia. Actualmente apenas hay allí una familia que no teng- a un trozo de tierra cultivable en la que trabaja y de la cual saca su sustento. Los grandes propietarios son casi desconocidos. Los ricos son rnuy pocos y casi todos son extranjeros ó descienden de gente de fuera del país; pero ninguno puede ser considerado como capitalista si se compara su fortuna con otras de los demás países europeos. L o s pequeños propietarios, q u e constituyen la inmensa mayoría de la población, han nacido labradores y viven como tales. Conténtanse con una comida frugal y gastan en todo tiempo zamarras de piel de sus ganados, sin más variación que en invierno llevan la lana hacia adentro, y en verano hacia fuera. Toda la familia, aun las de los labradores más acomodados, duerme en el mismo aposento, sobre unas este. ras, y en general disfrutan de muy pocas comodidades y de escasa higiene, no obstante lo cual gozan de excelente salud. UN ESTRIBO PERFECCIONADO f uando se monta un caballo indómi to, el jinete corre continuamente riesgo de ser desarzonado y arroiado, por mucha que sea su pericia en a equitación. Y lo peor es que, mu Jias yeces, el pie del caballista queda enganchado en el estribo, dando ocasión á un arrastre más ó menos largo, que puede ser mortal para el jinete, ó, por lo menos, peligrosísimo. ce al principio del fracaso, llamado Mañana Una cosa que no existe en realidad, un día que nunca llega, eso es mañana. Y, sin embargo, con cuánta frecuencia hay quien espera ese día que nunca llegará. Si tenemos que comenzar un trabajo decimos que lo comenzaremos mañana Si debemos abandonar un mal hábito, decimos: Comenzaremos á dejarlo mañana Mañana es el mullido canapé donde la debilidad humana se acuesta á descansar. Un millón de hombres se dicen cada día: Me propongo ahorrar dinero y vivir juiciosamente. Comenzaré... mañana No hay que alargar con palabras un análisis del universal ladrón del tiempo Adóptese con todos esta divisa: No pensaré en el mañana porque mañana nunca llega. Lo único que poseo es el hoy, y hoy haré todo cuanto pueda hacer. ¡Seré un hombre de hoy! Envuelta en la palabra mañana se encuentra la causa de numerosos fracasos. El hombre que adopta como divisa lo haré hoy llegará á la meta antes que el hombre que habitualmente lo propone todo para mañana UN ARMA P; iRA PINTORES en dimensiones diversas, desde una finísima punta, parecida á la de las jeringuillas de Pravatz, hasta punta gruesa, que sirve para dar color á superficies grandes, como paredes, carruajes, etc. También se aplica para pintar metales. EL HOMBRE HERRAMIENTA A caba de ser introducido en el mer cado un nuevo aparato que, afectando la forma de una pistola, desempeña una misión inofensiva y artística, pues no es, en realidad, sino un pulverizador de los usados por di. bujantes y pintores, pero de nuevo género y sistema. Su objeto es esparcir finísimo polvo de color sobre un fondo de gran extensión que deba ser uniformemente coloreado. p n Boston vive un carpintero, Uamado Carlos f a m o s o por su resistencia física. Este hombre tiene la cabeza tan dura, que una vez, después de ponerse encima una losa de piedra de 25 kilos de peso, invitó á romperla á martillazos. El invitado- descargó una serie de golpes tan tremendos, que, la piedra despedía chispas, y por último se partió, sin que saliese mal parado de la prueba. El referido carpintero tiene tan fuerte la dentadura, que saca clavo. s con los dientes, por grandes que sean y por bien clavados- que estén. En una ocasión arrancó de una vez tres escarpias doradas, una junto á otra, en una viga, y luego se enrolló un pañuelo al puño cerrado y, sin más herramienta, las clavó á puñetazos en otro tablero. no es menos resistente por les pies que por el cráneo, como lo demuestra el hecho de poder saltar y brincar con los pies descalzos sobre una tabla llena de agudos clavos, sin hacerse el menor daño. Por lo expuesto se ve que el carpintero de Boston puede servir, de yunque, de martillo y de tenazas; ¡un estuche! LA PRESIÓN P E L O S NEUMÁTICOS El estribo de seguridad que nuestro grabado representa, última invención en la materia, evita ese riesgo, gracias á un ingenioso dispositivo, que no necesita larga explicación. El estribo, como se advierte en la segunda viñeta, se abre por sí mismo al ocurrir el accidente, dejando libre el pie del caballero. La figura i muestra el estribo en su posición normal, mientras la 2 indica d modo de funcionar el dispositivo, cuyo secreto no es otra cosa que una sinrple charnela. MAÑANA, pT sta palabra es sinónimo dé dilación, languidez, debilidad de carácter; y éstas son las piedras miliares en el ancho camino que condu- p 1 neumático constituye una parte muy sensible y delicada de los automóviles, y exige una atención y un cuidado continuos. Un neumático demasiado inflado se estropea pronto, y si, por el contrario, se le infla poco, el deterioro es mucho mayor y más rápido todavía. El deber de todo buen chauffeur es mantener los neumáticos inflados en la justa medida, sin exceso ni defecto de aire en las cámaras. Ahora bien: este justo medio no se consigue fácilmente y de cualquier modo. No bastan para ello la práctica y el empirismo. A la vista, varía muy poco el aspecto de un neumático inflado á gran presión y otro con presión notablemente i n f e r i o r La comprobación exacta sólo puede hacerse científicamente, con instrumentos á propósito. Todos los automovilistas conocen los manómetros, que suelen ser empl- eados para dicho fin. Pero lo cierto es que si la ciencia es siempre útil, precisa é imprescindible, llevándola á La pintura está contenida en un la exageración acaba por ofrecer inEn realidepósito superior, y el aire compri- convenientes y molestias. aparato de dad, el manómetro es un mido la proyecta fuera de la pistola laboratorio ó para grandes mecanisen pequeñísimas partículas. i mos, y no se presta mucho que digaEl curioso instrumento se fabrica