Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mTmdER mm H ser una criatura encantadora, excepcional y... sublime, si, sul) Hnie, no es posible dudarlo ante aciuellas flores diseminadas i: or todas partes con una naturalidad cxcinisita, irg uiéndose esbeltas y graciosas, en cacharritos de cristal de Venecia y plata rc uiada. Al fin, aparece ella; no sé si es una liclleza escultórica, pero resijonde á las esperanzas conccl) idas. i labia de todo con calma, sin vehemencia, no es íedante; al contrario, muy indulg- ente, adora las artes en todas sus manifestaciones, y sólo pierde el dominio solare sí misma al oir el relato de al! -una desg- racia; entonces se llenan sus ojos de lágrimas, se colorean sus mejillas, y sin titubear, dice con firmeza: Cuenten conmigo, estoy dispuesta á todo lo C uc de mí dependa. lista mujer no puede ser cursi en ningún momento (íe su vida el sentido armónico de la belleza sencilla y elegante tiene que ser innato en ella, porque un ccreliro tan Ijicn constituido y un corazón rebosante de ternura no i) ueden dar cabida al mal gusto. Para ser elegante no basta pasarse la vida en la ruc de la Paix; hay que cultivar las cualidades morales. realmente se divierte dando golpes á una bola para llevarla de un agujero á otro. No lo sabe; pero es preciso que la vean en los links, tener al lado un caddy que lleve sus jiunbicres de toile sobre el terreno blando, y la espalda encorvada bajo el i) eso de la hottc. i Luego, á las cinco, acide tanta gente a clialcí para tomar el té! La llegada con falda corta es de un gran efecto. Todas ac ucllas señoras, elegantemente vestidas, advierten que la recién venida es una aolfeusc, y ella, (pie no serla ca az de recorrer diez metros en una alameda deliciosa, recorre diez kilómetros en pleno campo bajo un sol aljrasador, siempre sola, detrás de su bola. Es muy cansado, y él caddy no suele animarla; desconoce la galantería. ¡La señora ha dado tres golpes más que ayer ¡jara este pot... ¿Á ella qué le importa? lo mismo la daría tardar dos años para llegar al fin; lo esencial es jugar al golf, y sobre todo que se diga. ESPLIEGO MARÍTIMO p 1 espliego marítimo es una flor preciosa, de un colorido casi como el heliotro 0, (pie se encuentra en las marismas, y dura mucho tiemi) o conservándolo sin agua. Un jaríoncito de cristal, con dos ó tres ramas de este esiiliego y un par de rosas, será una verdadera monada. Espero que las lectoras de esta sección no desoigan mi consejo, y las que estén veraneando p r ó x i r a s á alguna marisma, tómense el trabajo de ir á buscar esta bonita planta, seguras de que sii vista las recompensará del esfuerzo hecho para obtenerla. EL GOLF o m o para todo hay modas, y las personas que quieran evitar ser inapelal) lemente calificadas de excéntricas tienen que someterse sin protestar, no les ueda más remedio c uc sentirse aficionadas á cualquier sport. El golf, or ejemplo, es uno de los que tienen más partidarios, muchos iior verdadera afición, y otros porque resulta chic. La jugadora de golf se pregunta á sí misma si Almohadones y tapetes bordados á máquina segiln dibujos de Prau Sfargárethe T. Branchitsch, de Munich. De la Revista Deutsch Kunst und Dekoration