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de los auc todo lo sacrifican al efecto de él, pretextando que no podía llevar tres picadores. escénico. Guerrita, á quien gustó desde luego jJesüe el momento en que comenzó su carrera, no le cupo duda á nadie mucho el trabajo de Manuel, le code que había en el picador cordobés menzó á llevar á aquellas plazas en uno de los que ocuparían en la his- que toreaba un número de fiestas pars el que era necesario reforzar la cua- toria el lugar que corresponde á los drilla, ó cuando, por estar lesionador; escogidos. Una revista publicada en Madrid Pegote ó Beao, los tenía que substi- i el día que hizo su debut en esta plaza, y que fué el 28 de Agosto de 1892, decía: La ovación número uno la alcanzó un picador, Zurito, á quien ha bastado una tarde para colocarse en i primera fila. Esto hizo decir el día de su presen- tación, cosa imposible ahora, pues que ninguno de los que trabajan en las. novilladas hace que se fije nadie en sus maneras para encomiarlas. El que tiene condiciones excepcionales las ofrece en el primer momento, ea la única ocasión que se le presenta, y será siempre mucho más que todos aquellos que andan tiempo quejándose de imaginarias injusticias, y sin ofrecer una nota digna de que se fije la atención y se le allane el camino de la gloria y el provecho. Zurito fué célebre desde el primer día, y no hay que decir que ha sabido sostener el digno puesto que se le señaló por los que entienden de estas cosas y se atreven á aventurar juicios. Nació en Córdoba el 6 de Octubre de 1868, teniendo, por lo tanto, cuarenta y dos años de edad actualmente. Su padre fué José de la Haba, conocedor durante muchos años de la ganadería que poseyó en Córdoba don Rafael José Barbero, de la que por cierto proceden los toros de Moreno Santamaría, No tiene nada de particular que al andar el chico, desde muy pequeño, escuchando conversaciones de toros y caballos, se despertara en él la afición que no pudo evitar su padre, aunque trató de ello dedicándole al oficio de fundidor, en que duró poco y no fueron grandes los progresos que hizo. Su idea fija era la de ser picador, y á tarfin dirigió siempre sus esfuerzos, consiguienao pronto el logro de sus aspiraciones, pues que á los diez y seis años, el 25 de Julio de 1884, en una novillada celebrada en Córdoba, anaManuel de la Haba (Zurito) reció por primera vez como torero á caballo. Picó después con diferentes novilleros, hasta ingresar en la cua- tuir. Cuando el de. sgraciado Pegote drilla de su paisano Behe Chico, que tuvo que dejar de trabajar, entró á ocupar un puesto fijo en la cuadrillr era por aquella época uno de los más de Rafael, con el que estuvo hasta su populares novilleros. retirada. El público y los toreros se fijaron en él, por lo que no tardó en ser soliAl dejar Guerrita de torear, pasó á citado para ocupar puestos en cuadrila cuadrilla de Algaheño, con el que llas de matadores de primera catego- estuvo un año, y luego trabajó á las ría, saltando sobre otros más antiguos órdenes de Conejito, para pasar defique no reunían tantas condiciones. nitivamente á la cuadrilla de MachaAl año siguiente de tomar la alter- quito, en la que está actualmente, y nativa Antonio Fuentes, le dio un con cuyo espada ha hecho notabilísipuesto en su cuadrilla, pero á las po- mas campanas. cas corridas toreadas se desprendió Como se puede ver por los anterio- res detalle no le ha faltado nunca una cuadrilla de primera, como no ha de faltar á todo el que, además de ser buen picador, como es Zurito, es formal y honrado, condiciones precisas para merecer: el aprecio de todo el que puede proporcionar trabajo. Posee Zurito un buen brazo derecho para castigar á las reses, y una excelente mano izquierda para mandar á su gusto á los caballos. Durante su ya larga vida artística ha sufrido algunos percances. En San Seba. stián, el 12 de Agosto del año 18 4, recibió un puntazo en el tobillo derecho, y el 7 de Octubre del mismo año, en Barcelona, tuvo otra cogida, de la que resultó con una herida en el muslo izquierdo. Después ha sufrido, como consecuencia de grandes caídas, fracturas y dislocaciones de brazos y clavículas, percances que sufren casi todos los que ejercitan la peligrosa profesión de picar toros. Es. buen padre de familia, que educa ái sus hijos con gran esmero y con vistas á que sean hombres úti es. Esta es la figura torera del que en la actualidad es un verdadero maestro de picadores, que posee el secreto del art é de torear á caballo como no lo poseen más que los escogidos, que han nacido para ser superiores entre lo. s suyos. DULZURAS. LA BRAVURA DE LOS TOROS finando el día 21 de Julio se celebró, ó trató de celebrarse, la reunión de toreros, entre las muchas cosas que se hablaron y leyeron, oímos algo relacionado con las cláusulas que la Unión de Criadores estampa en sus contratos, y pudimos advertir que los toreros de alta y baja categoría están en contra de aquello que se relaciona con la prohibición de que se lidien reses de ganadería no asociada. Una de las contestaciones que, han dado los ganaderos para negarse á las peticiones hechas p o r determinados diestros se extiende en consideraciones y afirma algo que es francamente discutible. Dicen, de una manera implícita, que la causa de los percances fatales que ocurrieron el año anterior en la plaza de Carabanchel, no fué otra que el lidiarse ganado con poca bravura y que había sido toreado anteriormente. No vamos á negar rotundamente tal afirmación, p o r q u e sabemos á ciencia cierta que si no tuvieran algunos ganaderos cierta falta de cuidado y no abandonaran de lastimosa manera lo más esencial, no ocurrirían muchas de las desgracias que ocurren. Pero hemos de hacer una pregunta sin que esperemos contestación, sino