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EiMlI R lM ffiH PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MlRRCOíES 7 DF, SEPTIEMBIÍE p a r í s está desierto; sólo los que por sus ocupa cioncs no i) uedcn salir, se ciuedan aquí en esta época, ó los excéntricos, amantes de la soleílad, que pretenden descul) rir encantos desconocidos para los ue hal) itan la capital de l rancia cuando la invade la muchedumbre. Los otros, los felices, han emig- rado hacia el mar ó la montaña. Entre los ¡ue se van hay dos clases de veraneantes los iie buscan un rincón tranc uilo y fresco, oasis del descanso, y los ue corren en i) os de París, huyendo de él. listos, que son los más, van á Troiivilie, ue es la playa más tíincamente parisiense, ó á ich cuyo partiue inspiraría celos al lyais de Bouloíjuc. si los árboles fuesen cai) aces de sentir i) asioiies mez uinas; ó se refugian en i ix- lcs- liains, donde se hace vida de casino, con l) alallas de flores y fiestas or la noche. Tanto en nn sitio como en otro, se baila, x juega y, sobre todo, se hace toilette, ue es lo (jue interesa á mis lectoras. Triunfo definitivo del terciojielo negro, unido á telas vai) orosas de tonos claros, en forma de cintur n, con caídas largas Geisha U n a nueva y ya acreditada casa del bulevar ÍTaussmann ha lanzado el pekinc de tcrcio elo negro sobre raso l) lanco, iie ha obtenido un siieces sensacional, has rayas se prestan á muy bonitas combinaciones; i) r su uesto, se colocan verticalmente; i) crü al borde de la falda pueden j) onersc en sentido horizontal, y en el ciieri) o, al bies. U n a tela rayada, con sólo estudiar la manera de combinar las rayas, basta por sí sola ara la confección de un bonito vestido, y si se le completa con un cuello de Venise resultará irreprochable de distinción. Otra toilette en extremo elegante es de libcrty blanco, cubierta de C bantilly, con túnica de pckiné. Alguna vez se interrumpe la armonía del blanco y del negro con una inncelada cereza ó cvcqiic, que es preciso dar muy justa para no estropear el conjunto. Otra novedad sensacional es el cachemire broché extra vai) oroso, cpic se emplea mucho pero, sobre todo, en combinación con otra tela, formando túnica ó drapcric. Todos los brochados reaparecen, no como antiguamente pesados é inflexibles, sino ligeros y suaves, como conviene á nuestros gustos y necesidades. El brocatel magnífico, que para ponderar sus cualidades se dice que se tiene derecho, ó que parece una tabla, se suele usar para abrigos de noche; pero, afortunadamente, con poco éxito, porque no hay nada más antiestético ue las telas sin flexibilidad. Los grandes abrigos de noche, de muselina de seda, siguen im erando hasta ahora, no ya bordeados ele pluma, sino también de piel; resulta un contraste delicioso. Algunos vestidos siguen este ejemplo. U n o que ha llamado justamente la atención, á pesar de su extrema sencillez, es de liberty blanco, con túnica de gasa negra y borde de chinchilla; if ní Marie Antoinette, de muselina negro, cubierta cíe gasa blanca, y stijeto en la cintura con una gran rosa Erance. Su severidad le da un carácter realmente extraordinario de buen tono y de elegancia sin afectación. La tendencia general nos conduce hacia la am litud; pero aún no se ha dicho la última i) alabra. l entro de quince días cprizá i) ueda aventurarme, laceando, por su uesto, de indiscreta, á revelar algunas de las sorpresas que la moda nos reserva, describiendo los modelos que ya se están preparando en los talleres de la ruc de la Paix. EL I N S T R U M E N T O DE MODA p r ntrc las artes, la música lia sido la preferida del bello sexo. ue la lia cuUivado con resultados brillantes, ni (lién losc citar en todas las épocas, cutre las artistas de profesión, algunas aficionadas que hubiesen 0 (liilo rivalizar con ellas: pero nunca como ahora ha habido tantas aristocráticas artistas. ICsto se debe indudabienicutc á la educación moderna, (pie no se limita á Cjue la mujer recilja ligcrísiuias nociones de todo, conceptuando su instrucción terminada á los quince ó diez y seis añcjs, cuando i) uedc darse cuenta de lo que es estudiar y, X) r consiguiente, cuando debiera empezar á instruirse como mujer. f loy día. su caiiqjo es muy extenso, no tropieza con obstáculos que la impidan internarse en las profundidades de las ciencias 6 las artes, como en siglos pasados, que eran víctimas de severísimas críticas, y el sexo fuerte huía de una mujer que hablase de arte ó literatura, caHficándola de jiedante; hoy, repito, su camiío es muy extenso, y, como or lo general, su iniaginación es viva y tiene muy desarrollado el esi) íritu de asimilación, sin P ran esfuerzo estudia á fondo todo aquello á que se dedica, consiguiendo ser la comijañcra verdadera de su marido, hi que puede interesarse en sus negocios, aconsejarle, alentarle, y, en una ala ra, ser su mejor amigo. Un hombre de talento no será feliz al lado de una mujer con quien no ueda hablar de todo, ni se resignará á hacer el papel de esos maridos que para ocultar su jierfecta ignorancia, dicen con aire de superioridad: Xo hablemos de eso, porque tú no lo entiendes. La misión de la mujer es muy grande y no podrá cumjiliria si se concreta á ocuparse de la casa: es necesario que sepa dirigir la educación de sus hijos, que comparta con ellos sus estudios, ayudándoles al desenvolvimiento de sus pequeñas inteligencias y juzgando por si misma las aptitudes de cada uno. E amor al estudio, una vez saboreado, va sieniin- e en aumento, y ésta es la causa principal de que nuestro siglo sea tan fecundo en notables pianistas, arpistas y cantantes de alta alcurnia. Madame Douglas- I itch representa actualmente el modelo de la aiuj er moderna: muy amante de su casa, que es una perfección de orden, esclava de sus hijos y aiiasionadísinia por la música, ha descubierto nuevos horizontes, dedicándose á la ejecución de las piezas más difíciles en el órgano, cayo instrumento parecía reservado exclusivamente para el hombre por lo complicado de su mecanismo; pero madame I3o uglas- I itch nos ha demostrado que con un pie pequeño