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i i Mii ESTIVALES C N Cita úprir; i cí cuíindu más se acllvaii I- i oiv d; is lirrUi: my: i traíisiiiílitndü. sin ofslc- mate TUí isiíirus y i labr, i sudia. q ie M II las n o t e d. s raimdas de esa j rati siiifímrrt del aiiuTn cun ó- iii in u. r s. Qifc han: esc ¿Se habrá ¡do yo de -Est (ivá en Moirleo Le ¡neditró totUivUi difiero de! que tomó si bre su finr- ¡t uairo dU ¡s sht escribirme. Tiitlt s c liis ifensnmk Tilos, s; n fríiíes ínvíflnniana e nizan y entrecruzan lina Wí iiULTCfiniiní- inrd t- mrt- Ribadi- i y SafUiircL L 1 Xervii y la ria ííe Arijsa, Luchriji y San Sebcíili: i) i. Chichos de pstos iiiaroiíiiíífranias di uso libre piL- rdvn iiUt- n idiid en el trayecto y i.i rü. s se puedan ¿miiad de camino. Los niás o nstaiites ííon los f nc e. Npíden 1 viuflas tndavía jóvénc y la doncc Tias de anuir t, -inlíí. t. Lie liyn h o r a d o ciic mtr: ir ni ñn L ii Pi n C u ntitn ¡niadnni y á la inifda. Esta pnbres rezagadas, tjne siempre esláil en UÍ hora nimántJca, sk- nitn cnmn nadie la inllncnna del medEo, y á pleno campo, sobre el momJLndo a reste. entrL- su pamela ile paja de Italia y el cesto fie desmaya Ls flove, s, suspiran Ín cesar por él, mientras la luz crcpus- idar dora el p a i s a j e ¡Olí, a m o r! ¡Diike y tirano a m o r! ¡Uendito sea aunque llejincs! arde! Esta exclamación suelen proferirla lainbií- n lo; viudos temporeros ó maridos vaoíiUies í ue esperan C 031 I k íi ansicd: ul los i r t s nieges de veraneo, únicos qne les conceden fos ¡hidos para volver á los risueños dJas de la jnvejioíd. Ellos no usan ní abusan de los maricóni. ííranias. n ¡crL? k; n eii la icKjiatían ui en los usTiiros, ni en los iien iamienios de amor, sino en las cartas semanales t- ii i ue sns cónyui es, á vuelta de hafilark. ik lu larjjos que SL Jes van liaciendo los día? acaban o U el iTín abido ¡mandóme iinisf esa terriljlo frase ipie no ¡ene rqilica, l eríK en cambio, ¡qué diiK e manera de ven ar? ve! edlos con los trnjeeillas lijícro i y los jípU. í ne dan á cjerii i SLinljlanies el aspecto de eaprichosos iitTÍio? de bastón, ik r- eí, nir con i -nconados ojos desde las terrazas de los cafijs á las señoras de residuo qire maripi sL an en torno suyo, liacíénflose las indi fert- nies y lueiendo laí jíráciles iormas- Ellas tanipocQ verani an! Son la i atuifjna. pescadoras de leviatancs ron frac, en I íarrilz ó en Jíagtieres de Eíi orre. quií r e ípiedan en Madrid por encontrar más fácil la caza del cuco, volátil que cae- íieTnpre en esla época- Son las avci de jia- O. qne IL- vando en los ojos un método de Alin para todos loí ídiornas, alejaran la vida de l s célibes de i.i casión. niíentras las consortes- propietarias e dívierk u y e repuJien en las playas y en los balnearios... El verano es nna válvula necesaria- Sin ella, c uién puedL vivírr LICPLVDÜ I. D E S A A iHL. uiu k- ivjiu Síer