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W 1 J íÉ. f D O N S A N C H O (EL GORDO) f oy á hacer el paneg- írico de este personaic liistórico de (piien reüeren las crónicas mil sucesos anccdülicos: unos de ellos verosímiles, oíros Illas liieu hiperbólicos, otros un orción de célei) rcs y lodos la mar de cómicos... fc í r- -x 1 A Vino á este valle de lágrimas el día en que cayó un iiólido, cuyo origen fué una incógnita (y aun ío es) para los astrónonios: un gran paralelepípedo con dos apéndices cónicos y en la cima una pirámide, cuva base era un octógono. Su eje, en vez de rectilíneo cpiebrado: en fin, un fenómeno, ue á los más sabio. geómetras de la tierra dejó atónitos. A su aparición siguiéronse dos hechos meteorológicos totalmente inverosímiles por lo raros y estrambóticos. Las columnas hidrargíricas se helaron en los termómetros, y se pusieron las brújulas á bailar un tango erótico... ¿hué un anuncio apocalíptico la caída del tal bólido? liso cabrá en lo hipotético: mas no cabe en lo asertórico. Los que lo averigüen, díganlo: que nunca los historiógrafos, en estos casos difíciles, nos sentirnos climatólogos... Bajo auspicios tan maléficos vino a! mundo estehijo prodigo (en carnes) de doña Hermógenes y su marido don Crótido. lira el muchacho un carddaco- -según afirmó el tocólogo- -cuya válvula tricúspide tendía hacia lo hipertrófico... d aii jíingües eran nu iscnlos, sus tejidos tan ciclópeos, sus ligamei tan bárbaros, su grosor tan hiperbólico, que lal complexión orgánica parecía un despropósito... Sería un producto híbrido de ser humano y de bólido... Rso cabrá en lo hii) otético; nías no cabe en lo asertórico... Los ue lo averigüen, díganlo que nunca los historiógrafos, en estos casos difíciles, queremos hacer diagnósticos... La citada doña Hermógenes y su marido don Crótido, viendo que turbaba el vastago sus proyectos económicos, le aplicaron los regímenes de alimentación más módicos, pues aquel i) resupuestívorü nació siendo va gastrónomo... Sirvióle de vía láctea la mujer del tío Rómulo, cuyos senos eran túrgidos, exuberantes y próvidos... líl día en que- -ante los cónyug- e, s- -á los labios arrimóselos (me refiero á los del párvulo) se dio el notable fenómeno de que, como las mandíbulas de aíjuel craso niño- bólido tenían afiladísimos dientes, con ansia mordióselos; lo cual produjo dos cánceres á ia costilla del Rómulo, quien tuvo que ir á la clínica de un célebre dermatólogo. Pero inoculado habíale mi rapaz no sé qué tóxico, que le penetró en las vértebras y le inficionó el esófago. CoiK iie, tras de dar el último suspiro y el adiós postumo la pobre á este mundo picaro, fué trasladada al Depósito... Y, ante el desenlace trágico de aquel suceso diabólico, ¡habia que ver las lágrimas que derramó el tío Rómulo... Tenía- -cuando aún los púberes no pesan veinic ilógramos- -sus doce quintales métricos, que es un guarismo bien hórrido. Y era entonces tan atlética su coin lexión de pictórico, (pie abultaba por diez párvulos: y no de los más cloróticos, sino de los más sanguineos, robu. stos y bellugónidos ó de los más aguiléricos ó- -en fin, -de los más barrósicos Si montaba en un vehículo, desriñonaba al hipógrifo violento que conducíale... ¡y el coche se hacia atómico... í o pudo sus fuerzas físicas medir ningún dinamómetro: ni existió en el mundo báscula que soportase á aquel bólido; ni se hizo jergón metálico para su cuerpo ciclópeo, ni ante su voz estentórea resistió ningún fonógrafo... Lra el terror de las jóvenes célibes de Villaestóüdos, que- -al verle pasar- -huíanle cual á un engendro diabólico... Nada, pues, de amores fáciles ni de escarceos eróticos; aunque, en rigor, era un sátiro, tuvo que hacer de platónico... Fué, pues, una vida tétrica lo que llevó este hombre- bólido: quien, al fin, hizo su tránsito... ¡por consecuencia de un cólico... CAR 1.0 S M I R A N D A Dibujo de Huertas.