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í En Madrid se presentó á principios de la temporada de igoó, con tal desgracia, que un toro de Olea le dio una cornada en el vientre que le tuvo en inminente peligro de morir durante muchos días. Siete días antes de su muerte toreó por última vez en Madrid, obteniendo muchos aplausos. NOTAS TAURINAS como hoy se pueda preconizar la estocada en lo alto de las agujas. No dudamos que serían más inteligentes los aficionados de otros tiempos pero lo que sí puede afirmarse es que eran más tolerantes. Ahora se exige más, y en cuanto no se hace un día todo á pedir de boca, se censura sin compasión y se silba al diestro, sin tolerarle el más leve desl ¡z, sin tener en cuenta trabajos anteriores. A la vista tenemos el cartel y reseña de la fiesta en que toreó el célebre Manuel Domínguez por primera vez en Sevilla, después de haber estado diez y siete años en América. Fué el día 12 de Junio de 18513, Y el autobombo de la empresa al anunciar la fiesta, es de los que ya tampoco se usan. Dice así: La nueva empresa que tiene á su cargo la ejecución de esta corrida, ha querido presentar al público una novedad que espera recibirá con agrado. Consiste ésta en haber ajustado á Manuel Domínguez, espada no conocido hasta ahora en esta ciudad, si bien procede. de su Escuela Tauromáquica, donde fué alumno del célebre maestro Pedro Romero. Ausente por más de diez y siete años en Ultramar, ha ejercido allí su arte con. gran crédito, y es de esperar que los esfuerzos que se propone hacer llenarán los deseos de los aficionados. Los toros que han de lidiarse pertenecen á dos privilegiadas ganaderías, y ambas recientemente han aumentado su crédito en las plazas de esta ciudad y la de Ronda, donde se han jugado toros hermanos de los que ahora saldrán á la plaza. Público es que uno del Sr. Lesaca recibió 6. í varas, matando 11 caballos, y dos del Sr, Andrade, en corridas ejecutadas en esta ciudad, han sobrepujado á cuanto pudiera desearse en esta dase de diversión. Si el propósito de la empresa se llena con el agrado del público, será á cuanto quiere aspirar con la función cuyos detalles son los siguientes: Vienen después los detalles del pro grama, compuesto de cuatro toros de cada ganadería y los espadas Manuel Domínguez y Antonio Conde. Al hacer la revista de esta corrida D. Manuel Díaz Costales, que firmaba sus Cartas tauromáquicas en verso, con el seudónimo de Don Severo Canta Justo, dice lo siguiente del primer toro que estoqueó Domínguez en aquella plaza; Ojinegro y su piel castaña obscura y por nombre llamado Tintorero, á su casta laureles le procura, cual Sevillano en el rondeño suelo. Blando mostróse al fin por desventura, cinco veces no más probó el acero, mas vengó valeroso tal ultraje saciando en un jamelgo su coraje. Cinco palos ostenta su cabeza, y el discípulo antiguo de Romero, con una izquierda de sin par limpieza, dióle tres pases como buen torero. Se embragueta al instante, y con fietreza un mete- saca le plantó certero; recibiendo estruendosas ovaciones y de mi lira los severos sones. Ya lo ve el lector. Se embragúete Dornínguez y, con fiei eza, atizó un metisaca que sacó de quicio al público, el que mostró su entusiasmo con estruendosas ovaciones, y has ta la lira del poeta se destempló de tanto querer echar sones al diestro Viendo esto, se cornprende cómo Bernardo Gaviño, en Méjico, era frenéticamente aclamado cuando, rápidamente, clavaba el estoque en el ladt derecho del cuello de los toros y sa caba el acero, mostrándolo en alte como glorioso trofeo. Si hoy xm diestro cualquiera sacudiese un metisaca á las primeras de cambio, iba á escuchar toda la lira de apostrofes imaginables, y si tomaba por costumbre tal sistema de matar las reses, á la tercera tarde se agotaban las naranjas y se ponían las patatas á duro. Si aquello era lo bueno, lo que merecía estruendosas ovaciones y hacía saltar las cuerdas de las liras, ¿cómo estarían cuando hicieran algo malo? ¿En qué consistiría el trabajo que mereciera silba? Sin dejar de respetar la memoria de los toreros de todo tiempo, y reconociendo que todo el que tiene un buen nombre en la historia, será porque ha hecho algo que ha sobrepujado á lo que hicieran sus contemporáneos, nosotros n o s felicitamos por haber v i s t o trabajar á Lagartijo, Frascuelo, Cara- Ancha, Gallo, Mazzantini, Guerrita y todos los que vinieron detrás, y tenemos la satisfacción de creer que ante nosotros ba desfilado lo mejor y que hemos conocido la época más brillante de la tauromaquia desde que se matan toros con esfoque. i Qué tiempos aquellos, los de la glorificación del metisaca! Faustino Posadas. Su muerte produjo entre los aficionados de toda España profundo sentimiento. Era uno de los toreros que más brillante porvenir tenían y en él se fundaban muchas esperanzas. Su cadáver f u é embalsamado y trasladado á Sevilla, donde se le hizo una i m p o n e n t e manifestación de duelo. Le acompañaron en el tren Emilio Torres, Algabeño y otros diestros y amigos particulares. P P, CHANELA. íQUE TIEMPOS AQUELLOS C i los toreros de tiempos pasados resucitaran hoy y toreasen en las plazas, ejecutando lo que en sus dias de grandes éxitos, es muy posible que se sorprendieran ante la actitud del público, que silbaría furiosamente lo que los aficionados de o t r o s dias aplaudían con entusiasmo. Por lo que escribían los revisteros de entonces, se deduce que una de las cosas más corrientes era el metisaca para matar los toros, y eran ovacionados los espadas que empleaban tal forma de herir, no como recurso, después de haber demostrado que no se podía matar de otro modo á un toro marrajo, sino de primera intención, como primera estocada dada después de la faena de tanteo. Ya D. José de la Tixera, gran amigo de Pepe- Hülo, que fué uno de los primeros inteligentes que escribieron de t o r o s oreconizaba el metisaca ÁLBUM BICGRAFICO JUAN JIMÉNEZ (EL EC 3 JANC) T uvo su racha de popularidad allá por los años de 1886 y siguientes y, en efecto, había razón para que se le aplaudiera, por lo dignamente que desempeñaba el lugar que se le asignó como uno de los buenos novilleros de aquella época. Era alto y un tanto desgarbado; pero poseía grandes dosis de voluntad y supo ganar aplausos al lado de todos los que trabaja-