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3 dor inveterado es cosa rayana en lo imposible a b a n donar radicalmente ese vicio, la higiene se ha encargado de buscar un medio que suprima en gran parte los peligros que rodean al individuo que se deja dominar por el tabaco. Un médico francés ha ideado, á tal fin, un aparato destinado á condensar las materias tóxicas, ó perjvidiciales al organismo, que el humo del tabaco pueda contener. Se compone simplemente el citado aparato de una serie de discos metálicos, insertos por su centro en una varilla central. Se coloca el todo dentro del tubo de una pipa ó boquilla. -ide fabricación á propósito, y ya se puede fumar cuanto se quiera, sin temor alguno. Los discos, perforados á uno desús lados, constituyen una extensa superficie de condensación, y es muy sencillo limpiarlos bañándolos de vez en cuando en alcohol. Cada disco condensa, próximamente, I,2 T por 100 de los vapores tóxicos. De este modo, las propiedades nocivas del humo del tabaco disminuirán más ó menos notablemente, según el número de discos, que puede aumentarse á voluntad. MESARE. VV) LTA EL QUESO rina de habas blancas, de las cuatro semillas y de mata fresca, y, bien batidas, se les añade la cantidad de leche suficiente para hacer una pomada. Apliqúese esta pomada al tiempo de acostarse. Los baños de leche y de pasta de almendras, el agua de murajes, la savia de la vid, el agua destilada de la miel, el zumo de melón, el zumo lechoso de lacebada verde, ó una yema de huevo simplemente, dan el mismo resultado, embelleciendo y poniendo liso y fresco el cutis. Debe advertirse que ninguno de estos remedios tiene nada de dañoso, y que al paso que son todos refrigerantes, dan un hermoso c o l o r i d o al rostro. T 7 n una casa de huéspedes donde se daba muy mal de comer, pusieron á uno de los pupilos un pedazo de queso en un plato, y cuando él lo vio se tapó la boca con las manos. ¿Qué hace usted? -le preguntó un compañero. Y él respondió: -Es para que no se salga del plato con el aliento. EL A M Q l í T os novios regañan en el teatro por que, según ella, él hace señas á una amiga que está en el palco de enfrente. ¡No me amas, no me amas... Si me amaras, ¿cómo es posible que hicieras eso? ¡Quien no me ama eres tú! ¿Y lo dudas? -Claro. Si me amaras no verías esas cosas, porque el amor es ciego. RENGLONES CORTOS RETAZOS CONOCIMIENTOS ÚTILES PARA LIMPIAR EL M A R M O L Aunc ue en forma muy velada, te dije una picardía, y al escucharla aquel día te pusiste colorada. En tu rostro encantador vi que aquello era un exceso, pero, si tú entiendes de eso... ¡no sé á qué viene el rubor! -Hablé de tú á Baltasar, el cochero de Gaspar, y se enfadó. ¡Con razón! ¿No sabes que tiene don? ¿Tiene don? -i El don de errar! Cuando el hombre, atrevido ó inocente ya va teniendo arrugas en la frente, no le gusta perder ni un solo instante y, en cuestiones de amor, es caminante que busca los atajos solamente. El hombre, en su tierna edad, con instintos bienhechores, respeta árboles y flores y es todo amor y bondad. Después, destruyendo goza, y adquiere hábitos malditos. De pequeño hace pinitos... I y más tarde los destroza! -Borracho, di, Ceferino, ¿tú lo escribes... -Con V. ¿Con vf ¡Qué desatino más garrafal! ¿Y por qué? -Porque... orocede de vino. Ernesto, que es medio loco, un mal liljro ha publicado, y asegura que hace poco de texto le han declarado. Y yo, que conozco á Er; esto. digo que no es muy probable que pueda servir de te. xto un libro que es detestable. JOSÉ RODAO. CHISTES p 1 ácido muriático, puro ó diluido en agua, según los casos, es un agente eficaz. Si el ácido es fuerte, quitará al mármol su pulimento, pero fácilmente se le hará recobrar frotando con una especie de fieltro cubierto de polvos de esmeril (estaño calcinado) ó trípoli, y sirviéndose del agua en ambos casos. LAVADO DE LA iNDlANA L S BOLSAS DE MODA -i Qué preciosa bolsa llevas! Dime, qué pones dentro? -Nada, hija; no podría con ella. PRUEBA FALSA r e c i a un zapatero á un sastre: ¿Sabes por qué le chillan las botas á ese punto? -No. -Pues porque aún no me las ha pagado. -Hombre, esa no debe ser buena prueba, porque, en tal caso, también le chillaría la americana. p n vez de frotar la tela con el j abón, como lo practican generalmente las lavanderas, prepárese una fuerte disolución de jabón en la que se echa la üieza, lavándola luego conforme se hace de ordinario. Dos son las ventajas que resultan de este método: primero, evitar la frotación con el jalsón duro que tanto usa la ropa, y luego, el que ésta reciba por igual el jabón y se limpie uniformemente, lo que no se consigue con la frotación del jabón. Sucede muchas veces que las telas de algodón pintadas, en ijarticular las indianas, en que domina el rojo y verde, pierden sus colores con el lavado, pero esto puede evitarse añadiendo al agua en que se enjuagan las piezas algunas gotas de zumo de limón, ácido nítrico, vinagre ó ácido sulfúrico. Hay quien antes de lavar las indianas las remoja con ag: a ibira. ó con agua en que se ha echado de antemano una cantidad ñja de heno. PARA LAS SEÑORAS p ntre las mejores recetas para conservar la hermosura de la tez, ninguna t a n sencilla c o m o la siguiente Se toman cantidades iguales de ha- Preciados 20, LA FUNERARIA, Teléf. 5. No pertenece al T r u s t Funerario.