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NOTAS TAURINAS de aficionado imparcial y buen observador, que, afirmo, con franqueza, es lo que más me gusta de toda la obra. En lo que se refiere á Espartera y- Reverte, no es posible que nadie los haya apreciado mejor. Termina con dos capítulos en los que habla de puyas, de Miura, de Mosquera, del Montepío, de la afición que tiene y del por qué no ha pensado en retirarse. Confiesa que no ha encontrado su media naranja, y con los treinta años que tiene no ve fácil tropezar con ella. Por esa razón quizá no encuentra verdadera felicidad sino en el ejercicio de la profesión en que tanta miel y tanta hiél saborea; pero con el que tiene una popularidad que satisface su amor propio y el todo de su vida. A f i r m o ingenuamente q u e rae agrada el libro y que lo guardaré como oro en paño para repasar muchas de las cosas que en él se dicen y reflejan el alma del popular torero. DULZURAS. A f A i B U M BIOGRÁFJCO Í Í. I Z Si que este muchacho, si no sufre algún percance de esos que echan para atrás á cualquiera, ha de resurgir con fuerza avasalladora y recuperará e l tiempo que está perdiendo por causas que no hay para qué repetir. Ese día llegará en cuanto tenga franca la plaza de Madrid y pueda luchar en guerra galana con los C ue ganan justos aplausos, pues trabajando con ellos es como se contrasta el verdadero mérito. El hecho de haberse comprometido á torear él solo, no una vez sola, seis toros en la plaza de Tetuán, denota en el muchacho una dispostción de ánimo que está muy en el punto de ser explotada por un empresario que decline el amor propio y mire por sus intereses al tiempo que satisface el ansia de corridas interesantes que tiene la afición. Todos saldrían ganando y acabaría una tirantez que nadie aprueba en ninguna de las partes interesadas. Si unos y otros conocen sus intereses y reconocen que hay algo, para todo el que vive del público, que está muy por encima del amor propio, se les aplaudirá el cambio, y si continúan encastillados en sus intransigencias á nadie harán el daño que á ellos misinos. Y vamos con los datos biográficos del joven Agustín García. Nació en el cercano pueblo de VaUecas el día 29 de Agosto de 1 S 86, según dice el Sr. Carralero en la biografía que de él ha hecho. Sus padres poseían algunas propiedades en el citado; pueblo, y el chico trabajó en ellas como carretero y mozo de labranza en sus primeros años. No le agradaba m u c h o aquella monótona vida y soñó, como otros muchos, con los éxitos de los toreros, á quienes veía con frecuencia en Madrid, cuando el permiso de sus padres lo permitía. Después de algunas tentativas se decidió á matar en la plaza de su pueblo natal el día 17 de Septiembre de 1907, y lo hizo con éxito, acompañado de su paisano Tomás Fernández (Alfarerito) Animado por el buen resultado de la prueba, mató en algunas plazas cercanas y logró debutar en la de Vista Alegre (Carabanchel) donde presenció la tremenda cogida que causó la m u e r t e á su compañero, banderillero y amigo el Alfarerito, el 6. de Junio del- pasado año de 1909. De sus buenas condiciones de matador se hicieron lenguas, los que le vieron, y llegó el sopló de la fama á Madrid, en cuya plaza, debutó el día 29 de Agosto de dicho año, precisamente el día que cumplió los veintitrés años de edad. Que su trabajo fué del agrado del aficionado lo demuestra el- hechp de volver, á trabajar en esta plaza los días 5, 8 y 12 ras es muy posible que su alternativa la estuviera pidiendo la afición y hasta la misma empresa, que, de una manera rotunda, le ha cerrado las puertas de la plaza madrileña. Estaría en la actualidad en posesión del doctorado ó muy próximo á tomarlo de una manera gallarda y no en la forma casi clandestina que se vio obligado, sin necesidad, á adquirirlo. Fué un mal paso que dio y que deben olvidar lo mismo él que el empresario de Madrid, Sr. Mosquera, y aquellos consejeros qye de buena fe llevaron al chico á una situación llena de peligros para quien suponían que hacían un favor. Sólo una vez he visto al joven este á- ño en la plaza de Aran- AGUSTÍN GARCÍA DlÁZ MULLA C e anuncia Malla, se firma algunas veces Maya y deja la duda de si es parte del apellido ó es apodo; pero por esto no ha de ser mejor ni peor, y no hemos de pelear mucho para aclarar lo que no es- de necesidad imprescindible para hacer la historia y juicio de este joven y valiente muchacho. Por consecuencia de disgustos, que no tienen claras justificaciones, ha parado bruscamente una carrera de triunfos, que había empezado como pocos, y le va á costar trabajo lograr lo que tenía en la mano y lo dejó escapar sin culpa por su parte, solamente por testarudeces de una empresa y de alguien muy allegado al diestro, que no tuvo paciencia paraesperar que vinieran las cosas por sus naturales caminos. Tuvo éxitos francos en las novilladas que toreó el año pasado, le dieron los justos aplausos que su arresto mereció y se le subió el humo del incienso á la cabeza produciéndole trastorno del que es muy posible que se haya arrepentido, no porque. no tenga fuerzas para la carga que se ha echado sobre los hombros y voluntad para seguir adelante, sino porqué se habrá convencido de lo peligroso que es, saltar por los atajos cuando los caminos están francos y no hay para qué abandonarlos. Con el gran cartel que dejó el año pasado corno novillero, habría toreado en el actual más que ningún espada de esa categoría, y á estas ho- Agustín García Díaz Malla. juez, y tuvo cosas dignas de aplausos su trabajo, á pesar de que los compañeros fueron nada menos que Bombita y Machaquito. Salió airoso como torero y como valiente, y no es poco decir en su honor el hacer esta justa afirmación. No sé por qué me da el corazón