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NOTAS TAURINAS es decir no aminoraron nunca su valentía. Nació este diestro en Huelva, el idía 15 de Mayo del año 1869, contando, por lo tanto, cuarenta y un años de edad en la actualidad. Sus padres fueron el modesto torero Miguel Bkez (Mequi) y Ana Quintero. Sus primeros a ñ o s no tuvieron nada extraordinario que merezca ser conocido de los lectores, y á los trece de edad, el 1882, fué torero por fuerza y recibió el bautismo de sangre. Le envió su padre al sitio conocido por las Marismas del Rincón, para que llevara á su casa un saco de paja, y cuando más tranquilo iba por el campo le salió al encuentro un toro descarriado, que acometió á una perra q u e acompañaba al muchacho. Este se valió del saco que llevaba, y con él dio varios lances para burlar la acometida de la res, á la; que quiso dominar y cansar, no consiguiéndolo por enredársele los pies en unos matorrales, lo que le hizo perder terreno y ser cogido por la fiera, que le suspendió por el muslo derecho, lo campaneó y arrojó á larga distancia, sin querer volver sobre el herido, que habría perecido allí si el animal es verdaderamente bravo. De aquella su primera hazaña sólo él fué testigo, y sacó una herida en el muslo, de la que tardó en curar unos días. Es muy posible que sin aquella casualidad no hubiera pensado en ser torero; pero la aventura le sirvió de acicate, y desde entonces, siempre que tuvo ocasión tomó parte en las pocas capeas que había por las cercanías de su pueblo natal, sobresaliendo desde luego por su valor entre sus compañeros. Tenía quince años cuando en la plaza de Huelva se celebraba una becerrada, y al lidiarse el cuarto, que tenía algún respeto, no se atrevió a estoquearlo el encargado de tal misión, y Miguel, previo el correspondiente permiso, saltó ál redondel, y tras un breve trasteo, le entró á mat a r con extraordinaria valentía, y tumbó á la res de una gran estocada. Este fué el primer toro que mató el Lifri en su vida torera. El primer ajuste lo hizo al año siguiente para estoquear en Trigueros dos toros, uno de cuatro años y otro de Siete, éste toreado en infinidad de capeas y, por lo tanto, con toda clase de conocimientos. Dos estocadas empleó en los dos toros, y además banderíHeó al de los siete años, porque no se atrevió ninguno de los diestros que formaban la cuadrilla. Continuó realizando heroicidades parecidas, y las empresas comenzaron á contar con su cooperación, haciendo su dabut en Sevilla el año 1888, con Fahrilo y Currito Aviles En la plaza de Madrid toreó por vez primera con Bonarillo, lidiando jganado de Mazpule, el día i dé Noviembre de 1890, y al día siguiente se repitió la combinación con ganado de Palha. En ambas corridas dio la nota saliente de valentía, y desde entonces f or mó entre los mejores matadores de novillos, y fué, durante los años gij 92 y 93, uno de los que más ajustes ultimaron y más aplausos ganaron en las plazas más principales de España. Tomó la alternativa en Sevilla, el 30 de Septiembre de 1893, de manos de Bonarillo, con toros de Halcón, y M: ¿LOS FUTUROS DOCTORES? p esde tiempos prehistóricos, pues á esa categoría vamos llegando ya en esto de ver y juzgar cosas de toros, desde que empezábamos nuestras aficiones, hubo siempre dos ó tres toreros entre los principiantes que se destacaron por sus condiciones especiales é hicieron que en ellos pusieran la vista los aficionados como en futuros astros, aunque no siempre llegaron á convertir en realidad las esperanzas que hicieran concebir. Cuando Lagartijo y Frascuelo empezaron á demostrar que iban á ser los dueños del cotarro en su época, salieron jóvenes como Felipe García, Ángel Pastor, Lagartija y el Gallo, haciendo ver que podían y debían ser matadores de toros. Después de éstos vinieron Valentín Martin, Mazzantini, Punferef, Mateíto, Manchao, Joseíto y varios más que llenaron la plaza en novilladas, y casi todos ellos mostraron que se les debía conceder la alternativa de espadas de cartel. Guerrita, Bcijano, Fahrilo, Bebe, Torerito y otros más, eran hace más de veinte años tan queridos y tan aplaudidos por los públicos como los matadores más renombrados, y sus alternativas fueron pedidas por los aficionados. Después, Bonarillo y Reverte llenaron la plaza en varias novilladas, alguna de ellas celebrada en día laborable. A éstos siguieron en la preferencia de la afición Bombita y Fuentes, íZgabeño y Villita, quienes en el verano de 1895 levantaron el entusiasmo en las novilladas á un grado que no había llegado hacía tiempo. Poco después Ricardo Torres, An. tonip; Olmedo, Dominguin, Félix Ve lasco y algunos otros, llenaron de espectadores la plaza y de dinero las arcas de la empresa. Los cordobeses Machaguito y Lagartijo II, fueron causa de que se desarrollara en los años 98, 99 y 900 el negocio de las novilladas como no h a b í a s e desarrolladlo e n m u c h o tiempo. Aún vinieron d ggpés que éstos Regaterin, Vicente Pafítor, Cocherito, Tomás Alarcón, Bienvenida, José Claro, Posadas, Manolete, Vázquez y algunos más. Estos y aquellos tomaron la alternativa con beneplácito de los espectadores, y si no todos han llegado á altos puestos, la mayor parte no hace el ridículo en las plazas de toros. No somos partidarios sistemáticos de que cualquiera tiempo pasado fué rnejor; pero en esta ocasión tenemos que reconocer que los primeros novilleros de ahora están dando muestras de que carecen de la más esencial JMlguel B á e z (Litri) al año siguiente, después de torear buen número de corridas en diferentes plazas, la confirmó en Madrid, de manos de Guerrita, el día 28 de Ocbre, con reses de Veragua. Como espada de alternativa, no llegó nunca á ser de los que ajustan todas las ferias importantes, pero ocupó un puesto digno y lo defendió con un pundonor que no saben copiar todos los que gastan pelo trenzado en el occipucio. Ya no se habla de él, y aunque de tarde en tarde resurge, puede decirse que hace dos ó tres años está retirado. Ha sufrido durante el tiempo que ha ejercido la profesión unas quince cornadas, muchas de ellas de consideración, en las plazas de Aroche, Nerva, Carmona, Madrid, Sevilla, Barcelona, Toulouse, Valencia y otras. Jamás influyeron los percances en su valor, y así lo han reconocido los que vieron trabajar al modesto torero onubense, gran matador, pero con absoluta carencia de pretensiones. DULZURAS.