Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Les meses estivales comiendo al s. arroba y en un continuo rrrii... rrrii... rrrit... amoroso. Por supuesto, que si grande es la cantidad de estas enamoradas aves, no es menor la de pollos, y aun gallos, que tras ellas andan; no faltando el consabido gavilán de palomas en acecho. Una cosa rara sucede en estas familias de aves veraneantes. Y es que los hijos no proceden de padres de la misma especie. En el caso concreto de Purita, se da la anomalía de una paloma hija de una cotorra. ¡Hay que ver á la señora de Antúnez cuando toma la palabra! Play que verla, pero no hay que oiría. ¡Qué modo de hablar y qué modo de min- murar de todo el mundo I Entre las aves de verano la cotorra es de las más características. Doña Tomasa, la mamá de Purita, no descansa. ¿Qué la parecen á usted las de García? -pregunta cualquier colono íi la habladora. -i Calle usted, por Dios... Dice el del estanco qtie le deben seis duros de sellos. ¿Y de las de Pérez, qué me cuenta doña Tomasa... ¿De las de Pérez... ¡Calle usted, por Dios... Hace mes y medio que no dan un añuclo á la lavandera... La manía de esta señora es que todo el mundo se calle por Dios, para poder hablar ella sola. Es ave de cuidado á la que conviene cortar el. pico de vez en cuando. Otros curiosos ejemplares de aves de verano tiene el cronista en la jaula de sus recuerdos. Los cucos son, sin duda al. g una, de los más interesantes. Los cucos del veraneo son unos cuantos bcñores que están en el secreto de todas las cuciuerías relacionadas con el arte de veranear. Ellos saben dónde se come mejor, en c ué lugares se está más fresco, en qué tienda venden la mejor sidra, á qué hora se pueden leer de balde los periódicos en el Casino, qué dias son los mejores para hacer sus viajecitos á Madrid, etc. etc. Precisamente en estas rá idas excursiones de ida y vuelta á la corte es donde el cuco estival desarrolla toda su ciencia. A fuerza de ir y venir ha verificadi un estudio tal del viaje, que asombra su cuquería para evitarse molestias. El etico toma su abono baratito para el ferrocarril. Sabe los trenes más rápidos. Sin esperar cola ante la ventanilla del despacho de billetes, se cuela en el andén por el rcstaurant de la estación. Antes de que d público penetre se instala en el vagón, y precisamente en el sitio en que no ha de dar el sol por muchas curvas que el ferrocarril verifique... Todo, absolutamente todo lo tiene cucamente estudiado. Plasta el regalito que ha de llevar á la mujer propia para que ésta no se escame del continuo ir y venir de su marido. ¡Valientes cucos! Y no sigo presentando aves veraniegas. De ciertos b u h o s y lechuzas podría hablaros, pero... tente, pluma. En un artículo festivo nada tienen que hacer los pájaros nocturnos. Lo que es preciso es que todas estas aves veraniegas terminen sti temporada y vuelvan en otoño con nimbo hacia acá, como cantan fogosamente en Marina casi todos los tenores que empiezan su carrera artística. Luis DE T A P I A J d í b i i i n s lí S s n r h a