Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EinUGJER EI ñSn m PAGINAS F E M E N I N A S bre por completo el pantalón, escotaditas, con los brazos desnudos y descalzos. Cuando la temperatura lo permite, gozan lo indecible buscando caracoles y jugando con la arena pero cuidando siempre de que no se mojen por encima de la rodilla, porque aunf ue haga calor sería muy fácil que se enfriasen. Contemplando los niños de boy, se me ocurre que las mujeres y los hombres del porvenir van á ser una maravilla, porque no es posible soñar un conjunto de criaturas tan espléndidas y tan bonitas como las que se ven por las mañanas á la orilla del mar. Más cómodos que los sombreros grandes son los Sccjiíin, porque no se les cae con la facilidad (pie a uellos. E r a muy frecuente cuando se usaban los marineros de paja, verlos en la es alda pendientes le la goma, en lugar de cumplir su misión, resguardando á los cqueños del sol. Para este objeto es inmejorable el Scgitin bonnc famtuc, de pi ué blanco, festoneado con visera armada con cordones, para que no se les caiga sobre los ojos y cogotera. P a r a más vestir, se hacen sin estos dos apéndices, de batista, con un pequeño houquet (jinialílc de rosas muy pequeñas. CONDESA D A R M O N V I L L E CRÓNICA DE PARÍS MlFfiCOI. ES 3 DE ACCSIO I J a llegado el momento de ocuparse de los niños. uc constituyen la nota alegre de las playas. v mayoría están ya á la orilki del mar, disfrutanúo ¡as vacaciones i) ajo la indulgente vigilancia de las madres ó de las institutrices, que no se enfadan, como en París, porciuc el calzado se oíancbc ó los vestidos se arruguen. A los pequeños se les crmitc toda clase de ex iansioncs, cebarse sobre la arena y jugar con el agua. P a r a i oderlos dejar en libertad absoluta, se los viíte muy sencillamente, reservando las toilcllcs de lujo para la bora de comer, cuando se vive en botcl. Pos niños son en ese momento una perfecta imitación de las persona; mayores, y es graciosísimo ver con qué entusiasmo se dejan vestir los encantadores muñc uitos de nueve y diez años, soportando con gusto que les peinen por tercera vez y prestando sus diminutas manos al polissoir, para bajar al comedor destinado á la gente menuda, sin que les falte un solo detalle. T- os niños uc viven en villa ó casa particular son más felices, pues aunque alguna vez envidian la suerte de sus amigos porque baccn lo mismo (j ue sus bermanos mayores, en cambio tienen más libertad, y cuando vuelven cansados de jugar- iodo el día, les ponen un delantal limpio para cínuer y no les fastidian con vestimentas, que si bien es cierto que balagán su vanidad, también lo es que les molestan muclio. P a r a la playa sigue siendo el blanco el color M- cferido, or lo práctico, pues los demás colores no resisten el aire de mar sin perder su frescura, y además, si se mancban, no pueden lavarse con la facilidad (lUC las telas blancas, f- os encajes y bordados tampoco son útiles; deben de ser preferidos los vestiditos de toUc ó piqué, con un cuello de batista plegada; ésta es bonita v fácil de plancbar. f a moda de vestir á las niñas como á los cbicos sigue en boga. N o es e x t r a ñ o porque los pantalones cortitos y la blusa son muy cómodos; pero á pesar de sus muclias ventajas, sólo debe adoptarse para bebés muy cbiquitos, es decir, hasta los cuatro a ñ o s porque después, sobre ser un poco ridículo, no es correcto. En algunas playas poco frecuentadas, donde casi puede decirse que se vive en familia, los cbicos de ambos sexos están en traje de baño hasta la hora del chapuzón ellos, con pantalón y cuer X) de una pieza, y ellas, con una blusa larga que cu- DE TI EN D A S I I no de los grandes atractivos del campo son las meriendas y almuerzos al aire libre; pero como el sitio elegido sea un pcx o lejos, constituye una verdadera dificultad el transporte de platos y vasos, etc. Para faciliiar esto hay unos estuches monísimos, de las dimensiones de un plato de postre, sujeta por una correa que se cuelga en bandolera, y tiene dentro un servicio completo de aluminio para que no pese; dos platos, cubierto, vaso y servilleta. De esta manera, cada uno lleva su estuche, y el organizador de la jira sólo tiene que pensar en el almuerzo. personas que P ara las se ha inventadonounpueden tomar agua clara, procedimiento que permite fabricar en el acto agua de seltz. En una cantimplora pequeña, cjue puede llevarse fácilmente en el bolsillo ó en el saco de mano, y cerrada á tuerca con sifón, se echa agua, sin llenarla del todo, y un compreso seltz; desi) ués se agita é inmediatamente se produce la efervescencia.