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LOS BANDIDOS DE LA HOGUERA seedor, sin culpa mía, de los pasaportes de mis seguro de su compañero, cuya decidida inclinados asociados. Ved, pues, ciudadano cabo, cuál ción al robo conocía de mucho tiempo atrás. Pero de esos papeles es el que pertenece á Juan Auger, no había contado con la astucia del joven criminatural de Fromenceau, de profesión mercader nal, en cuyas ropas no se encontró nada sosambulante, y ese es el mío. Vos le hallaréis más pechoso. fácilmente que yo, porque no soy muy fuerte eñ Los bolsillos del Guapo Francisco sólo contematerias de lecturas. nían una corta suma en asignados y en metálico, El cabo se apoderó de la cartera para examinar proporcionada á las exigencias de su tráfico; los con cuidado su contenido. del Tuerto encerraban unos 20 francos en papel aniel, entretanto, se acercó con presteza al y algunas monedas. buhonero, y le preguntó en voz baja: Registrado igualmente la caja á uno y el- -Ciudadano, ¿sois, en efecto, de la aldea de morral del otro, se hedió que la primera sólo conFromenceau en la ex provincia de Arjou? tenia mercería y quincalla menuda, y el segundo- -Claro está, puesto que así, lo dice mi pasa- alguna ropa miserable. No se encontró arma, alporte- -contestó con cierta reserva el buhonero. haja ni objeto alguno de origen dudoso. -Entonces, deberéis conocer á gentes de aquel El cabo se dio, pues, por vencido. país y podréis, sin duda, darme algunos detalles- -Ea, dejadles- -di jo con ademán preocupado -referentes á ciertos sujetos. decididamente no se encuentra nada sobre ellos... -Mucho tiempo ha que he salido de allíy pero Que se vayan, no hay más remedio... Y, sin emacaso pueda complaceros. bargo, se me ha metido en la cabeza, no sé por- -Está bien; tan pronto como hayáis con- qué, que son los dos mayores picaros de la tierra. cluido de responder á la justicia, hablaremos más El Guapo Francisco, que había ya recobrado largamente, y tal vez os daré un encargo del que su aplomo, exclamó con acento de queja: podáis sacar algún provecho. -E s o no está bien, ciudadano cabo... Después El Guapo Francisco se inclinó con aire de ex- de haber sido cruelmente. maltratados por los trañeza, bandidos, se nos conduce ante vos como culpa- ¿De qué Se trata? -preguntó el cabo, que sin bles; se nos interroga, se nos registra, se revueldejar de escudriñar la cartera, no había perdido ven nuestros efectos, se nos maltrata de cien una sola sílaba de este breve diálogo. maneras, y cuando se prueba que somos gentes- -De asuntos ajenos á la causa criminal que honradas, nos colmáis de injurias, i Qué derecho estáis instruyendo- -contestó Daniel. -El lugar tenéis para eso? del nacimiento de éste hombre acaba de recor- -i Gentes honradas vosotros 1 Apostaría más darme un compromiso que he contraído con mi bien á que tú y tu camarada... infortunado tío, y le cumpliré, cuésteme lo que- -Ese hombre no es mi camarada; yo no le quiera. conozco. VasseUr no insistió y continuó sus indagaciones. En efecto- -dijo el Tuerto de Jouy, -nos heLa particularidad de aquellos tres pasaportes mos encontrado aquí por la primera vez... Pero el encontrados á una misma persona, parecía al ciudadano buhonero no deja de tener razón: no cabo, como le había parecido á Daniel, un tanto os compete, señor cabo, insultar á unos pobres sospechosa; pero en aquella época no reinaba el diablos... mayor orden en punto á la expedición de los do- ¡Basta! -interrumpió Vasseur dando una pa- cumentos de seguridad, y personas de acreditada tada en el suelo. -No me irritéis, o valga por lo honradez podían fácilmente ser cogidas en falta que valga, doy órdenes de prenderos. Convenrespecto de este particular. Por otra parte, Fran- gamos en que habéis sabido sacudiros la mosca; cisco explicaba esta circunstancia con tal inge- pero leo en vuestras frentes la palabra malvanuidad, que parecía alejar toda sospecha. do claramente escrita, y tengo un ojo que jaEn cuanto á la semejanza de las señas, tenía es- más me engaña... Largaos, pues, ó no sabré recasa importancia, porque, salvo ciertos casos de sistir á la tentación de hacer conocimiento más visibles deformidades, la rnayor parte devtales intimó con vosotros. señas, garrapateadas por Un empleado distraído, V A pesar de su cinismo, los dos criminales comdiferían poquísimo Unas de otras. prendieron que no debían llevar más adelante su Por eso el cabo Vasseur nó atribuyó demasiada susceptibilidad, y se decidían á guardar silencio, gravedad al caso, y después de haberse asegurado cuando les llegó un socorro inesperado. de que la cartera no contenía más que facturas y- -Ciudadano Vasseur- lijo Daniel Ladrange, papeles insignificantes, la devolvió á su dueño, habéis rechazado mi concurso para la instrucción volviendo á decir: de esta sumaria, y no me quejo; pero creo que un- -Está bien. agente de la justicia tan experimentado é inteliY añadió inmediatamente con cjerta destem- gente como vos, debería abstenerse de condenar planza: á las gentes por simples apariencias. ¡Registradlos! Vasseur se ruborizó algún tanto, mordió su neLos gendarmes obedecieron, y durante la ope- gro bigote y respondió bruscamente: ración, el Guapo Francisco no pudo ocultar por- -Tenéis razón; pero el tiempo se encargará completo algunas señales de inquietud; ño porque de demóstranios si he Juzgado con acierto á estemiese nada respecto á sí propio, puesto que ha- tos dos... honibres. No me ofendo de la lección bía tomado sus precauciones en la previsión de un poco ruda que acaMis de darme; pero os lo que pudiera acontecer, sino porque estaba poco aconsejo, ciudadano Ladrange, que la reservéis