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MI TEATRILLO EL PRIMER SAÍNETE íMO supongo que á ustedes les interesará bastante, voy á hablarles del estreno de mi primer saínete, que fué en un teatro que existía en la calle del Barciuillo, antes de llegar á la de San Marcos. La del BarquiiiO debió ser, en un tiempo, principal y aristocrática, porque de ella dice D. Ramón de la Cruz en uno de sus saínetes, titulado No puede ser, lo siguiente: Yo no vivo en la calle de la Paloma, vivo en la del Barquillo, como SEÑORA. Número doce, guardilla de la casa Tócame Roque. También se llamó calle Real del Barquillo, sin que yo haya podido averiguar la razón. Asimismo denominóse Real la de Lavaoiés, no sabiendo tampoco per qué causa, y de igual manera rotulóse Real la de la Almudena, ignorando, por mi parte, á qué obedeció este calificativo; de modo que no pueden ustedes quejarse de mi erudición. En 1847 se construyó en la calle del Barquillo un local destartalado, que sirvió de circo ecuestre á la compañía de Mr. Paul, llevando el nombre de este empresario hasta que el edificio fué demolido. Después le convirtieron en teatro, luego en Bolsa y, pasado a: gún tiempo y sucesivamente, en salón de baile, de patines con ruedas, y más tarde en m- artillo. En 1867 funcionó allí una modesta compañía dirigida por un estimable (hoy le llamaríamos eminente) tenor cómico- -Carratala, -el cual obtuvo un triunfo envidiable representando, me parece que con Antonia García- -saladísima tiple, -una zarzuela en un acto, de Emilio Alvarez, titulada Café- Teatro y Restaiirant- Cantante. Nacía entonces el género chico; If gente se volvía loca con esta innovación, á causa de que por un real tenía derecho á ver una funcioncita. En algunos cafés fueron construidos diminutos escenarios, en los cuales eran representadas obras de fácil ejecución. A la puerta de aquellos establecimiento; solía colocarse, para estímulo del ptiblico, un letrero que decía: Aquí se sirve café con obsequio, y en uno de estos locales vi representar El Grumete, de Arrieta, ó, mejor dicho. El Grumete del amo del cafe, porque le suprimió dos coros, un dúo y, además, ordenó que el bergantín en que partía el barítono fuese mi baúl sin tapa y con cuatro ruedas. (Histórico. Al formarse las compañías de Madrid para la temporada cómica de 1869- 70, no quisieron contratarse varios primeros actores y determinaron constituirse en empresa, funcionando en el referido coliseo, al que bautizaron con el nombre de Teatro de Lope de Rueda. Allí, dirigido por el inolvidable Emilio Mario, estrené en 31 de Enero de 1870 mi primer sainete, y no consigno detalles acerca de este acontecimiento literario porque harto los he prodigado ya en algunos articulejos míos. Cuadros al fresco gustó muchísimo, francamente. ¿Por qué he de decir otra cosa? Ahora bien; si hoy se estrenara este saínete, no lo duden ustedes, le darían lo suyo; quiero decir que no llegaría al final, porque no he visto nada más inocentón ni más candido. Escenas y escenas sin enlace, sin relación, entre la gente que pulula por las calles de Madrid en las primeras horas de la mañana; algún chiste que otro- -no muchos, por no abusar del auditorio, y telón rápido. La empresa había dado orden á los alabarderos (entonces no se llamaban claque) de que aplaudiesen con ardor: yo había encargado á mis amigos que me llamaran á escena tres veces durante la representación; entregué á mí ovia una coronita de hojas de laurel, para que me la arrojase al proscenio; todos cumplieron perfectamente su cometido, y la ovación surgió espontáneamente. b f X Ví fl f