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practica casi diariamente con Paco Frascuelo, á quien respeta y quiere como á su preceptor que es. Al matar entra derecho, y si no olvida ninguna de estas dos condiciones, puede con ellas llegar muy lejos y mostrar que para ser torero bueno es igual nacer junto al Nervión que junto al Guadalquivir ó al Manzanares. 1904, con Platerito y Almanseño, en una novillada con toros de Palha y Muriel. Desde entonces figuró gallardamente entre los mejores novilleros, hasta que el 8 de Septiembre de igo 8 le dio su paisano el Cocheriio la alternativa en B i l b a o con toros de Conradi. Aquella corrida fué un éxito para los dos y los bilbaínos salieron entusiasmados. Con muy buen resultado trabajó algunas corridas después y marchó á Méjico, contratado con Gaona por la empresa de Ramón López. Volvió y le puso la proa Mosquera, por lo que en 1909 no pisó la plaza de Madrid. Sin embargo, toreó 18 corridas, algunas de ellas, como las de Valladolid y Logroño, con éxito extraordinario. Si no pierde la gran afición y la valentía que tiene, será pronto uno de los buenos, que es lo que le desea DULZURAS. la hora con la de la manifestación anticlerical, estuvo la plaza casi llena. No fué otra la causa sino que los precios fueron los corrientes en las corridas de abono. Los aficionados quieren sostener la fiesta con su esfuerzo, pero no quieren ser explotados malamente, sin causa que lo justifique. Más valen muchos pocos que pocos muchos, y hasta los toreros trabajan con más entusiasmo cuando ven ocupadas todas las localidades que cuando media plaza ó más está completamente vacía. No olvide quien deba tenerlo presente que es necesaria la prudencia al fijar los precios á los billetes para ver la fiesta de toros, pues el que se retira un día espantado suele no volver, y lo que hace falta es sumar elementos, que con la resta no se gana nada. UN B U E N PRESIDENTE p 1 voco popular ha llevado al Ayun tamiento de Madrid al doctor don Lázaro Martín Pindado, gran aficionado á toros, de los que no tienen inconveniente en cargar con la responsabilidad de presidir una corrida. Como la mayoría de los tenientes alcaldes no quieren escuchar frases molestas en el sitial de la autoridad, han delegado en él y preside casi todas las corridas. Pasó inadvertido los primeros días; pero se comenzaron á notar pronto algunos detalles que no estábamos acostumbrados á ver y justo es hacer notar el caso. Que ve claras muchas cosas no cabe duda y ni tiene reparo en foguear toros, sean de la vacada que sean, en cuanto han vuelto la cara, mostrando la falta de bravura, ni espera á cambiar de tercio cuando un picador ha puesto uno de esos puyazos cuyo castigo vale por siete. Si quiere meter en cintura á la turbamulta de monos sabios, que tanto estorban, le ha de costar trabajo; pero no lo ha de hallar imposible. Ya se nota su influencia, pues la tarde que él preside no se agarran tanto á la brida de los caballos ni arrojan las gorras para obligar á los toros; aunque todavía no es bastante el comedimiento que usan. Otra de las cosas en que ha de poner más empeño es en no verse en la necesidad de mandar retirar un toro después que hayan salido al redondel. En el reconocimiento que se hace antes del apartado, es cuando deben retirarse las reses; pero después, de ningún modo y en ningún caso, como no sea porque se haya inutilizado en los chiqueros. Es un sitio la poltrona presidencial EL PRECIO DE LAS LOCALIDADES Rufino San Vicente (Chiquito de Begoña) Nació Rufino en Begoña el año 1882, y muy pronto demostró que le dominaba la pasión taurina, pues apenas tenía trece años cuando se escapó de Bilbao nada menos que á Sevilla, por cuya provincia anduvo en tientas y capeas, ejercitándose en la profesión que constituía todas sus ilusiones, hasta que requerido por su familia, fué devuelto por la benemérita á Bilbao. Aquí siguió en su oficio de grabador de cristales, en el que fué muy hábil operario; pero no abandonaba los toros, con los que se entendía siempre que tenía ocasión. A los catorce años sufrió una cornada en la ingle, en un pueblecillo cercano á Bilbao, y muy poco después hizo otra escapada á Madrid. Aquí, un amigo de su familia, lo llevó á la plaza de Carabanchel á ver una novillada, y al salir uno de los moruchos se arrojó al ruedo y con sólo la boina dio cuatro ó cieno lances seguidos. Vuelto á su tierra, comenzó la familia á dejarle más amplitud para el desarrollo de sus aficiones, y después de actuar de banderillero en alguna novillada, mató cerca de Bilbao dos novillos en una corrida. A los diez y siete años actuó de sobresaliente en Bilbao, en una novillada que mataba Cocherifo, y dio muerte con valentía al último toro. En Madrid debutó el 31 de Julio de p a r a que la afición crezca, para que la plaza de toros se llene cuando se anuncia una excelente combinación y para que el público vea satisfecho y tranquilo las fiestas taurinas, es preciso que los empresarios tengan mucho tacto al señalar los precios que se han de pagar por las localidades. Recientemente lo han podido ver los que tengan que recoger las lecciones y enseñanzas que de estas cosas se desprenden. El día 24 de Junio anunció la empresa madrileña una corrida con seis toros de Muruve, para Machaquito, Vicente Pastor y Regaterín, subiendo los precios para esta corrida con relación á los corrientes del abono, sin que hubiera causa alguna que justificara la subida. Después, el día 26, dieron los toreros la corrida á beneficio de su Sociedad, y también elevaron la tasa, sin pensar que no era el cartel que ofrecían digno de admitir tal subida, ni la corrida podía por su preparación igualarse en interés al que ofrecen las de Beneficencia, siempre rodeadas de una aureola popular que arrastra al pueblo y á las clases elevadas sin darse cuenta unos y otros. También fué la entrada en esta corrida flojísima, á causa de la falta de tacto en el señalamiento de los precios. Pero el domingo, 3 de Julio, preparó la empresa otra corrida con Machaquito, Vicente Pastor y Regaterín, para estoquear reses de Trespalacios, de menor cartel indudablemente que los de Muruve, y, á pesar de coincidir