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mmi En ímGmn M MIHRCOLFS t PAGINAS F E M E N I N A S que tanta aceptación tuvo, ha desaparecido, gracias á D i o s porque era ridicula la cabeza de la mujer más bonita, vista de espaldas. La línea absolutamente griega se impone; es decir, el moño á bólleles ó á coques, en medio de la cabeza, rodeado de una Uyrsade muy ligera, y por delante se divide el pelo con una raya, volviéndolo á su aire sin crepé para que la cabeza resulte pequeña. Algunos ricitos tres floiis se escapan sobre la frente. CONDESA D A R M O N V I L L E CRÓNICA DE P A R Í S DE JUILO. Y 3- pasó el mes stipremo de París, la s a i s o n recientemente establecida, pues hace pocos años la moda imponía que á primeros de Junio quedase la gran capital desierta. Luego las cosas han cambiado de asi ecto, el mundo elegante ha declarado C ue precisamente la época deliciosa ara disfrutar de la vida parisiense es el mes de Junio. A verde de las pelouses exuberante de brillantez, simulando monumentales cestos de floras la sombra que proyectan los castaños y los plátanos, transforma los bulevares en avenidas de un parque encantador. La temperatura primaveral favorece eclosión de otras flores no menos atractivas; pero que se producen en los talleres, bajo la dirección de una imaginación que las crea y guía la mano de la obrera c ue las ejecuta; son las toilettes claras y vaporosas en armonía con la alegría de la N a t u r a leza. Todo forma un conjunto Cjue inspira el deseo de vivir. Pero ya pasó esa temporada de constantes diversiones; el calor ha venido á recordarnos cpie el campo nos reclama para procurarnos el dulce bienestar de u n a vida tranquila que reponga las fuerzas físicas é intelectuales. E n el camipo, lejos del bullicio de las grandes ciudades, se clesarrollan con más facilidad las facultades artísticas, y muchas veces las personas que en el vertiginoso torbellino de la vida social se creían incapaces de nada serio, en el campo, bajo los árboles, á la orilla de un riachuelo, escuchando el canto de los pájaros, han sentido los primeros destellos de la inspiración cjue con timidez se presenta para revelarles que en sus almas se escondía un artista. Nada hay que sea tan agradable como pintar al aire libre, y para conciliar lo bonito con lo práctico, mis amables lectoras pueden adoptar la siguiente toilette: Sobre el vestido de batista, corto por supuesto, se puede poner un delantal tan mono como original. E s de toile celeste, en forma de kimono, abrochaclo por la espalda. Dos cenefas estampadas, con flores de tonos muy pálidos, rodean el escote que se abre en pico, y sujetan la manga con un puño para evitar que el brazo ó el vestido puedan mancharse. U n a banda de las mismas cenefas cosidas al borde derecho de la espalda, un poco más abajo de la cintura, hará que ésta cruce sobre el lado izciuierdo, y envolviendo la figura se anudan sus extremos formando un lazo. El complemento será una pamela inmensa de paja de Italia con un ramo de flores que armonicen con las del delantal. ¿Cómo podrá huir la uispiracion de una muchacha tan monamente arreglada? N o puede ser; en cambio, es muy probable que los que la encuentren en u n rincón del jardín con la paleta y los pinceles ante el caballete, crean que la inspiración es ella misma. Afortunadamente, los peinados han sufrido una transformación radical. Al fin, la horrible calote HAY Q U E PONERSE DELGADA I a obesidad es el peligro que amenaza á la mujer española y que le produce un terror justificado, pues, realmente, engruesando con exceso se tropieza con innumerables dificultades para moverse con soltura, se pierde la agilidad y hasta el aspecto joven, y no hablemos de lo que constituye la mayor contrariedad, que es verse imposibilitada de seguir la moda, que, en honor de la verdad, parece ideada por una mujer en el último grado de delgadez. Cuando una persona empieza á engordar, no sabe si se podrá detener á tiempo, y debe procurar poner el remedio antes de llegar á lo irremediable; porque entonces, todo será inútil. Los corsés en forma de coraza sólo servirán para mortificarla sin piedad, y los tratamientos que en quince días hacen perder diez kilos de peso, por lo general comprometen seriamente la salud y algunas veces ponen en peligro la vida de la que pretende convertirse rápidamente en una sílfide. Es preciso adelgazar y fortalecer el organismo a un mismo tiempo. La cura del ejercicio por terreno accidentado es la más eficaz. Se practica con gran éxito en varios puntos de Suiza constituidos en sanatorios y especialmente en el Tirol. Las subidas y bajadas están metódicamente organizadas y van aumentando gradualmente; pero esta cura puede hacerse en todo terreno montañoso; lo esencial es hacerla con seriedad y constancia. El ejercicio por terreno llano es contraproducente, porque es tranquilo y no pone en movimiento más que un número reducido de músculos, siempre los mismos; no influye sobre el resto del cuerpo, y el desgaste del organismo se compensa con exceso por el desarrollo del apetito y el aumento de alimentación. El ejercicio en terreno montañoso pone en movimiento diferentes grupos musculares lo que hace que la baiada sirva como descanso cíe la subida, y viceversa. Para obtener un buen resultado hay que tomar varias precauciones. Lo esencial es evitar la fatiga. La primera ascensión debe hacerse en ayunas; la segunda, una hora después del desayuno, y la tercera, tres horas después del almuerzo ó comida del mediodía. Al principio deben elegirse caminos ondulantes y poco pendientes. La subida será lenta y la bajada muy rápida, dejándose ir. La falta de respiración que produce la carrera es muy conveniente, y si el terreno cátuviese rodeado de- pinoí. el efecto sería rapidisi o e inmejorable Cada día deben hacerse las ascc- siones mas lar Tas y penosas. A la vuelta de estas excursiones se viene sudando á mares, y es necesario desnudarse precipitadamente y tomar una ducha templada, con