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viajes y es uno de los que más han- hecho por el prestigio de la fiesta taurina en. todas las plazas del mundo. Que los años de vida que le quedan los pase tranquilo y feliz es lo, que desea todo el que reconoce la importaijcia de su figura tajo diferentes aspectos. k -k CALMA, SEÑORES, CALMA p stamos convencidos de que en la fiesta de toros debe haber pasión por parte del público, y es tal nuestro convencimiento, que lamentamos él hecho de que en muchas cosas estén de acuerdo los aficionados, pues el día que, todos pensemos igual, se acabó el encanto que tiene el espectáculo taurino. Todo esto es cierto; pero también es lamentable que se llegue á ciertos, extremos á que no debía llegarse nun ca, porque son tan perjudiciales corno los otros y se revuelven contra los mismos á quienes insensatamente se quiere defender. Machaquito y Vicente Pastor son dos buenos estoqueadores de toros, muy buenos, de esos cuyos nombres quedarán en la historia entre los poicos ciue en los ciento cincuenta- años ó más que hace que se matan toros con estoque, han tenido acierto para dar mayor número de estocadas com pletas, altas y derechas a los toros. El primero Heva diez años demostrando esa rarísima cualidad, más rara aún por lo que dura, y el según- do lleva ya cuati- o lo mismo y está en. camino de continuar. Desde este punto de vista, los dos merecen atención del buen aficiona do y aplauso sincero de todo el que va á los toros de buena fe. Pueden inclinarse las simpatías de lun espectador hacia uno ó hacia otro; pero para entusiasmarse por el tra. ibajo de éste no hay que mostrar odio y silbar todo movimiento de aquél, como con disgusto de loe aficionados sensatos se há notado las tardes en que han trabajado juntos, y muy particularmente el día 24 de Junio. En dicha tarde estuvo, á punto de sufrir una cornada Vicente Pastor en el quinto toro, y á, ello le llevaron las consecuencias de ciertas manifesta. c i o n e s improcedentes de sus parciales U n b u e n aficionado, partidario y amigo de Bombita, y, por lo tanto, sin pasión ni de uh lado ni de otro, cuando Machaquito, después de una faena, que no tuvOi nada de particular, mató á su toro, primero, de urjagran estocada y los pastoristas del 7 silbaron, se levantó a plaudiendo y dijo; Señorees, esto es injusto; debe aplaudirse. El mismo individuo, cuando Vicente acabó con el segundo de la tarde de tma estocada que no tenía más defecto que estar un poco caída, y los machaquistas de los tendidos de sombra correspondieron á la provocación anterior con pites, volvió á levantarse y volvió á aplaudir, d i c i e n d o Otra injusticia cerno la anterior. Tenía razón al expresarse así, y en ése criterio deben inspirarse los que van á los toros á ser justos y aplaudir lo bueno, censurando ío malo, allá donde lo vean. La pelea entre los tíos bandos siguió. El cuarto toro fué grande y manso, hasta el extremo de tener que ser fogueado, y con él hizo Machaco una de esas faenas valientes hasta, la exageración y de conciencia de. torero, que obligó al buey cobarde á fijarse en la muleta, á fuerza de vergüen- 5; a derrochada por el espada. Derecho y bravo como un jabato, acometió, dejando medio estoque en lo alto de las agujas, con lo que después de unos ráuíetazos y capotazos se echó el fogueado. AI estallar los aplausos j. ustos qué mereció aquella f a e n a resurgieron los pitos del 7 con toda la fuerza que podían poner los silbantes, y esto fué lo que ya, pudo venir en perjuicio del pundonoroso Vicente, á quien de tan insensata m a n e r a trataban de defender. Cuando éste empezó á pasar de muleta al qtiinto, comenzaron los machaquistas á corear guasonamente todos los pases, fueran ó no dignos de aplauso, y como el madrileño es hombre de vergüenza, en cuanto cuadró el toro entró, con la salida natural de la fiera á las afueras, sí, pero sin te. ner en cuenta el espada que tenía detrás y á s u izquierda un caballo muerto, hacia el cual podía torcer el viaje la res, como sucedió, enganchando al diestro por cerca de la ingle izquierda, sin más consecuencias, por fortuna, que la rotura del vestido. La estocada que dio fué superior y aplaudieron todos, algunos avergonzados de haber lle, gado á extremos qué pugnan con todo sentimiento de nobleza que no debe faltar nunca de las almas honradas. La combinación de Rafael y Vicente es de las que pueden dar buenas entradas y divertirnos muchas tardes, y sería doloroso que por exageraciones extemporáneas hubiera que prescindir de ella para en cambio ver fiestas soporíferas en las que se anuncien matadores y no los veamos por parte alguna. Calma, señores, calma, y aplaudamos lo bueno, donde se halle, con lo que además de hacer justicia, no aburriremos á toreros que ponen su vo- luntad al servicio del que paga. AVERIGUADOR TAURINO Sr. Come hielos. -José Macedp (él Extremeño) nació en Alburquerque en el año 1868, y después de servir en el Ejército en clase de sargento, se hizo torero y trabajó varias corriaas como matador de. novillos. Cuando estallaron las guerras de Cuba y Fílipmas, volvió al servicio y llegó á ser teniente, después de lo que quiso otra vez torear y sólo lo hizo en poquísimas corridas, desapareciendo, de la escena taurina, sin que se hai vuelto á saber de él. Sres. D. T. L. Pamplona; F. M. Madrid; P. G. y otros. -El diestro qué éñ la portada de nuestro número 50 aparece toreando de capa, es el cordobés Manolete. Sr. D. J. B. Ciesa. -En Lisboa no se matan los toros porque no lo permiten las leyes de aquel país, y lo tnismo ocurre en todos los demás si, tios en que no se celebran corridas á la española. 1- os datos aue nos pide de Hablapoco no los conocemos. Sr. D. J. R. G. Granada. -No ha llegado en. su carta el suelto á qué hace referencia: Los datos de su pai sano ios poseemos y los publicaremos oportunamente. Un bombista. Jeres de la Pfontera. -La plaza de esa tiene una capacidad para 9.809 espectadores; la de Cádiz, para 11.546 y, la del Puerto de Santa María, para 12.186. No sabemos e n c u a l de ellas se ha celebrado por última vez corrida con divisic de plaza. Ya se ha diciio én esta seccióii que la última corrida en la plaza, vii ja de Madrid fué en el mes de Ag. ostode 1874- Fueron pocas las cogidas que, sufrió el gran califa Rafael. Molina (Lagartijo) pero ei. tre ellas, ía más importante resultó sin duda la que le produjo en Madrid un toro de Andrade, el 20 de Octubre de 1867, al hacer un quite, infiriéndole una herida en la región trocanteriana derecha, y otra en la región glútea, eerca de la cresta ilíaca. La última corrida que ha toreado en Esnaña el matador de toros Bonarillo, fué el día 28 de Julio de, 1907, en la plaza de Cádiz, alternando con Bienvenida y Vicente Segura, al lidiar reses de Concha y Sierra. Éri aquella corrida no mató más que un toro, porqué: el picador Braaofuerte mató al primero con ün puyazo. No sabemos el nombre del toro y no podemos por lo tanto complacer á usted en ese punto: