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NOTAS TAURINAS Se comprenderá después de leer esto, que todos los que asistían á la becerrada tuviesen esperanzas de que Rafael repitiera lo h e c h o u n año antes. Sus deseos se vieron satisfechos. Cuando el presidente dio l a s e ñ a l para cambiar la suerte, después de alanceado el quinto becerro, el público pidió á coro que banderillease Lagartijo, á quien auxiliaban en la dir e c c i ó n de aquella fiesta Valentín Martín, Torerito y Guerrerito. Salió en primer término con los palos Valentín, que clavó un buen par de frente; le s i g u i ó Torerito, que sólo clavó medio, y, por último. Lagartijo, con poco lucimiento, puso un par de rehiletes de mucho mérito, haciendo todo lo que sabia, pues después de citar al bicho con el sombrero, sin lograr que el becerro, que estaba huido, acudiese, le buscó al hilo de las tablas, con intención de parearle al sesgo, y viéndose obligado á renunciar á esto también, realizó la suerte al cuarteo, con la decisión y la elegancia de sus años juveniles según frase de un afamado revistero. La ovación, no sólo pudo compararse, sino que superó á la tributada al mismo Rafael un año antes. Aquél fué el último par de banderillas que clavó Lagartijo, y por poco no sigue á aquel par algo más, pues entusiasmado Rafael Molina con la ovaciót) de que fué objeto, tuvo propósitos de armarse de muleta y estoque y acabar él solo la lidia de aquel becerro. Bien estuvo la feliz intervención de Lagartijo en aquella fiesta, para aminorar las desagradables impresiones que los incidentes ocurridos en ella produjeron al público. Hubo, en efecto, varios percances lamentables. La cogida ciue s u f r i ó entre barreras el ingeniosísimo literato Eduardo del Palacio; la cogida que al matar el mismo bicho padeció el espada N ¡colá, s Salanlloch, y varias cogidas más, amén de un botellazo que le abrió la cabeza á un espectador. P. P. C H A N E L A 7 ml Esa turbamulta de diestros y siniestros que, cuando aquí termina la. temporada, ven al hacer el balance que ao les queda ni para desempeñar las prendas de abrigo, soñarán coa el nuevo mercaco y fiarán los mayores sacrificios para convencer á los. empresarios de América de que bien, pueden destinar á ellos una parte d e los innumerables pesos que el año a n terior se llevaron Fuentes en la plaza, de la Unión y Ricardo Torres en lai de Real de San Carlos. Pero lo malo es que lo mismo los. señores Saavedra y Malet que el m e jicano Sr. Rivero, traerán la vistai p u e s t a e n determinados espadas y sólo cuando sé convenzan de que no pueden entenderse con uno, volveránhacia otro, siempre sin salir de un. círculo de diez ó doce, que no seránprecisamente los que se mostrarám dispuestos al sacrificio porque veam su buen arte nuestros hermanos del) Uruguay y de la Argentina. Si no vienen dispuestos á dar largas y á pasar por alto los- repetidos. Se dijo que aquello no era negocio, oues el público no respondía; pero el 1 t 1 je iMflism j B a f c j M ci HW 9 H S Pl Los toreros residentes en Montevideo que fueron á despedir al empresario señor Saavedra. caso indubitable es que el mismo empresario, Sr. Saavedra, vuelve á la tarea y quiere organizar nueva etapa taurina. Luego no habrá sido el negocio ruinoso ó habrá esperanza de que se modifique en el sentido de mejora que todos los elementos interesados desean. Por otra parte, el Sr. Malet, que fué uno de los que vinieron el año anterior- y contrataron á los hermanos Bombita para torear en Real de San Carlos, viene también, y trae el mismo objeto: comprar toros y ajustar toreros. Las dos empresas quieren á todo trance que el espectáculo arraigue en aquel rico país, y como es consiguiente, para conseguirlo querrán llevar ganado bravo y toreros que distraigan á los espectadores. Es cosa de compadecer á los señores Saavedra y Malet, por los recursos que tendrán que poner en prácti- El Sr. Saavedra, A bordo, con los amigos que íaeron á despedirle. Fots Cúbela BELLO PAÍS DEBE SER Y a hace unos días que se halla en tre nosotros el empresario de la plaza de Montevideo, D. Manuel María Saavedra, y el objeto de su viaje no es otro que comprar toros y ajustar toreros para la temporada de invierno. Allí estuvieron el invierno anterior Fuentes, Minuto y Corchaíto, tocando de paso Jarana, Padilla y Segurita, y con estos elementos hubo corridas de toros (embolados, por supuesto, y simulando la muerte) durante más de fes meses. señores empresarios, trabajo les va á costar no sufrir coladas; pero ya están duchos en la tauro- mundología y seurrirá que se quedarán al fresco fta mvierno los que más nece ítádos están de calor y no cesarán de maldecir su mala sombra ó la falta de padrinos que les deja inéditos en todas partes, valiendo, según ellos, tanto como el que más. Si continúan celebrándose allí fiestas taurinas todos los años, muy pronto no hará falta que vengan á buscar gente, sino que ésta los buscará á Slos. Sólo dos años hace que en el Uru guay vuelven á querer la fiesta de toros, y ya hay allí toreros españoles El empresario Sr. Saavedra despidiénavecindados. Claro que ni Iglesias, n i dose de su representante en el mnelle de Larita, ni otros que hay por allí, pueMontevideo. den resolver problema alguno, perO ca para despegarse á la verdadera todo se andará. nube de astros, con mayor ó menor Por lo pronto, en una de las fotocauda, como llamarán algunos ameri- grafías que acompañan á estas líneas canos á las coletas. puede verse á casi todos los coletas