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MESA REVUELTA se que por cada tonelada se obtiene una ganancia de 70 á 80 pesetas. LOS LIBROS V O L U M I N O S O S tr? bcS: las personas que tengan noticias de un reloj de luna. Semejante reloj existe, sin embargo; está en una antigua iglesia del condado de Norfolk. Inglaterra, donde fué colocado en 1687. El nombre del reloj de luna, aunque es el que se le da en el país, podría hacer concebir, sin embargo, una idea muy equivocada acerca del apa- rato en cuestión, pues ni la luz de la luna ni las sombras que por razón de esta misma luz puedan proyectarse, tienen nada que ver con el mecanismo. Se trata realmente de una gran esfera que responde al mecanismc del reloj de la iglesia, y en la cual hay una abertura por la cual se ve un disco blanco, ó parte del mismo reprí ando la luna en sus diferentes aspectos. Este reloj no es hijo del capricho de un mecánico más ó menos hábil; tiene su objeto. Está colocado de manera que se ve fácilmente desde la costa, de modo que los marineros y los pescadores, con sólo dirigir la vista á la vieja iglesia, pueden ver al mismo tiempo la fase de la luna y la hora del día. G E N T E RE. UELTA r uando nos vemos precisados á lle var de un sitio á otro dos ó más libros de regular tamaño, observamos cierta dificultad en el transporte, pues uno de ellos resbala invariablemente, obligándonos á emplear las ¿os manos para sujetarlo. ...I frontal es muy pequeño y mirado de perfil ofrece el aspecto de un triángulo. El rostro es grande; las mandíbulas, fuertes; las órbitas, tan anchas como no se han visto jamás en ningún otro tipo humano, y la región nasal, amplísima. -Éste- -dice en su comunicación el profesor Sergi- -es seguramente el tipo humano más antiguo que haya aparecido en la tierra, y viene á probar que el hombre comenzó á vivir al mismo tiempo que los grandes mamíferos de la época terciaria, cuya existencia se remonta, como- es sabi. do, á un millón de años. MAQUINA DE AFILAR LAPICES Esto no ocurre si se pone en práctica el procedimiento que indicamos en el grabado. Tedo se reduce á introducir en uno de los libros una tapa del otro. El transporte es así comodísimo y deia libre la otra mano para llevar otro par de tomos en la misma forma, ó papeles ó cualquier objeto. EL H O M B R E M A S ANTIGUO D E L MUNDO p 1 nuevo modelo de este género de aparatos que hoy describimos, es de lo más interesante imaginado hasta la fecha. Se compone esencialmente de tres cuchillas, A, montadas en un eje común y movída, s por una manivela. Las tres cuchillas pasan sobre una abertura, F, tras la cual se pone el lápiz que se quiere afilar, introduciéndolo por el conducto T. p 1 hombre más antiguo del mundo no fué el Adán asiático, sino el lombre de las Pampas, que existió hace un millón de años. Esto es, al menos, lo que resulta de una comunicación oficial dirigida por el profesor Serri á la Academia de Ciencias de Italia. La afirmación de dicho sabio está basada en el reciente descubrimiento- -á lo qtie parece, ignorado hasta ahora en Europa- -de un esqueleto humano fosilizado entre huesos de otros animales de especie diversa, efectuado en la República Argentina, en terrenos sediméntales de la época terciaria. El descubrimiento se hizo en una localidad llamada El Tigre, por el profesor Ameghino. Al principio, el cráneo fué considerado como artificialmente deformado, según antigua costumbre de los americanos, tanto del Norte como del Sur. La suerte quiso que el citado profesor Ameghino descubriera, en otra localidad de la misma época geológica, otro esqueleto cuyo cráneo es menos incompleto que el anterior, y cuyo rostro, perfectamente conservado, ofrece caracteres especialísimos. El descubridor lo calificó como el esqueleto. del primer papuano, agrupándolo con los hombres primitivos del Nuevo Mundo, tan diferentes á los del Antiguo. El cráneo del Homo Pampolus tiene una longitud enorme; carece de protuberancias óseas y se asemeja al IÍPI mono americano; el desarrollo 1 Conjunto de la máquina. 2. Mecanismo para afilar lápices de diíerentes gruesos. La parte del lápiz que sobresale por la abertura es cortada por las cuchillas, y, como el soporte T, donde se inserta el lápiz, gira constantemente, cada vez va presentándose una nueva parte de madera, que cae bajo la acción de las tres cuchillas. Para afilar lápices de distinto grosor, el conducto T (figura 2) está provisto de una pinza de resorte. Otro dispositivo permite obtener p u n t a s más ó menos afiladas, y consiste, en un disco, P (figura i) sobre el que va á apoyarse el extremo del lápiz. Este disco lleva escotaduras de distinta profundidad, que se cambian accionando la palanca L. Cuanto más profunda sea la escotadura, más baja estará la mina del lápiz y más aguda y fina resultará la punta. Este práctico aparato es útilísimo para los dibujantes, ingenieros, arquitectos, oficinistas y cuantas personas se ven obligadas á usar lápices continuamente. UN RELOJ DE LUNA p n un teatro de Cleveland, Ohío, acaba de ocurrir un acto honrosísimo para cuantos en él tomaron parte. Entre los números que figuraban en el programa había uno en que tomaba parte un león domesticado, al cual su domador sacaba al escenario en completa libertad. El león, que estaba furioso aquel día, saltó del escenario á las butacas y, arrancando un niño de los brazos de su madre, volvió á saltar á la escena y se preparó rugiendo á devorarlo. Los espectadores, sin intimidarse, saltaron tras él á la escena, atacándole con todo l que les vino á la mano, y mientras el león hacía frente a la multitud, el domador logró sacar el niño de entre sus garras. El domador volvió á la escena, donde el león, acorralado por el público, había perdido todo su valor y se dejó encerrar en su jaula. ANÉCDOTAS UN ESCEPTICO P reguntaban al anciano mariscal de Huxelles: -i Por qué no os habéis casado? Y él contestó: -Porque todavía no he conocido á una mujer de la cual hubiera querido ser esposo, ni á un hombre de quien hubiese querido ser padre. LAS PAI ABRAS T odo el mundo conoce, aunque no sea más que de oídas, los relojes de sol, pero seguramente serán pocas p 1 cardenal de Richelieu concedió al conocido gramático y filólogo Claudio Vangelas un aumento en la pensión que disfrutaba. Y al darle la noticia, le dijo alegremente: