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MUJERES DE PARÍS MARGARITA CARRE ARCAEITA Carré es la verdadera institución de la Opera Cómica. ¿Por qué? ¡Misterio! Desde Hace una docena de años, la señora Carré figura á la cabeza del elenco artístico de la casa que rige y gobierna su esposo, el señor Carré. La Prensa unánimemente aplaude á la señora Carré cuando la señora Carré interpreta con discreción una obra cualquiera, pero en cuanto si, por casualidad, no acierta á dar gusto al público, entonces... ¡ah... i Entonces la Prensa, con la misma unanimidad... guarda silencio! ¡y prendan ustedes, señores cronistas y repártcrs... Aprendan ustedes á ser indulgentes... Claro que, por lo general, la señora Carré interpreta á maravilla las obras en que toma parte, porque en cuanto el Sr. Carré pone en estudio una obra en la que el papel de la protagonista es fácil y de lucimiento, ya se sabe que aquel papel es para madame Carré... ¡Quien manda, manda! La señora Corre es la encargada de saborear todas las rebanadas de pan con manteca que se guisan en aquella cocina... Ll pan á secas es para las demás. Pero esto tiene una ventaja para el público parisiense, y es que apenas se anuncia un estreno en la Opera Cómica, basta leer el reparto para saber lo que va á ocurrir con la obra. ¿Que á la cabeza del reparto figura, con las letras del tamaño correspondiente al puesto que ocupa en la casa, el nombre de la señora Carré? ¡Pues no cabe duda! La obra es buena ó, por lo menos, la dirección tiene en ella puestas grandes esperanzas... La mise en scene será fastuosa; los trajes, espléndidos; el papel de la protagonista, de muy poquito trabajo, pero de un lucimiento loco... Y el afortunado autor recibe las enhorabuenas por anticipado... Por el contrario, en el reparto ¿no aparece el nombre de la señora Carré? Los críticos pueden desde luego preparar sus artículos antes de que se verifique el estreno... La obra será indudablemente monótona, el decorado no tendrá nada de particular, el vestuario no resultará cosa mayor y el papel de la protagonista será escabroso, difícil, extraordinariamentecansado y de poquísimo ó ningún lucimiento. Vear ustedes si sirve ó no de barómetro para el público ver ó nc ver el nombre de Margarita Carré en el reparto de una obra. Y es lo que dirá ella, seguramente, cuando una obra en la que no tomó parte se estrena con éxito desgraciado: ¡Ah! Bien se conoce que A O no he hecho esa obra... i Si me la hu. bieran repartido á mí, otra cosa hubiera sido el éxito! Ya calcularán ustedes que las otras artistas, sus compañeras, adoran á la señora Carré... ¡Es natural! Como que la que no esté conforme, ya sabe el remedio: coger la puerta. Esta autoridad de madame Carré en la Opera Cómica, es para mucha gente un misterio. En realidad, todo lo que se relaciona con madame Carré es misterioso; hasta su voz, cuando canta, porque apenas se la oye... Es que canta en secreto, misteriosamente. Hace poco nos enteramos de que habían querido envenenarla... ¿Quién? No se ha logrado saber... Madame Carré, cuando trabaja, tiene costumbre do beberse unas copitas de Oporto en los entreactos, para dar fuerza y vigor las cuerdas vocales... Alguien- -no se sabe quién- -penetró en el camerino de madame Carré, se apoderó de la botella de Oporto y vertió en ella unas gotas de no sé qué veneno... Madame Carré, al concluir de cantar, se echó su copita correspondiente y parece ser que la hizo efecto, porque se tuvo que pasar la noche entera haciendo viajes á la toilette. Intervinieron la Policía, los Tribunales, se hicieron investigaciones, se buscó por todas partes al envenenador... Todo en vano... La tentativa de envenenamiento ha quedado in pune, afortunadamente. Y nos hemos felicitado de ello, pero no sin pasar unas horas de cruel angustia al pensar qué hubiera sido de la Opera Cómica si llega á faltar, víctima de una mano criminal, va más firme sostén... i Oh, no! ¡No podía ser! El cielo no lo quiso... 1 Se ría demasiado terrible! Por que, ¿cómo íbamos á i) oder juzgar por adelantado los estrenos de la Oncra Cómica, si nos quedábamos sin el barómetro? JOSÉ JUAN CADENAS