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mmi ER mismn PÁGINAS F E M E N I N A S CRÓNICA DE PARÍS VIEHNRS 2 4 DE JUNIO. I aprés- midi es la hora más penosa del día. L a mañana siempre nos parece corta y desearíamus que se duplicase su duración, porque i son tantas las cosas que tenemos cpe hacer! Primero, la toilette; luego, un paseo por la casa para inspeccionarlo todo, y después, las indispensables visitas al sastre, á la modista y á las tiendas, sin olvidar la imprescindible vueltecita por el bois. Se vuelve á casa (siempre con retraso) p a r a almorzar. Concluido el almuerzo, cada u n o se va á su cuarto, y éste es el momento difícil para nuestras elegantes. E n cuanto se ven solas, su primer deseo es quitarse el vestido que han tenido puesto durante la mañana, para descansar; pero como temen que alguna persona íntima vaya á verlas, no se atreven á ponerse la bata, y se resignan, ó tendrían que resignarse, á permanecer con su tailleur hasta la hora de vestirse para volver á salir, si no hubiera creado rma casa aleman a el adorable nachmittags, que es una verdadera monada. E n los contrastes se encuentran muchas bellezas, y en este cambio de toilette las hay inmensas. L a que momentos antes tenía un aspecto varonil, con su traje trotteur, aparece ahora bajo el aspecto más seductor y genuinamente femenino con el insubstituible nachmittags. H e aquí un modelo. De liberty negro, mesaline 3 cualquier otro género de seda flexible. Su confección es difícil, á pesar de su sencillez, porque es preciso que el corte sea irreprochable. De un cancsíi en forma de corazón invertido, es decir, m u y corto en el pecho y en la espalda, viniendo á parar á la cintura por los costados, sale la falda, cortada al bies, sin frunces ni pliegues, m u y larga y con un cordón de perdigones al borde para que se adapte á la figura. El escote, de vierge redondo, va rodeado de u n encaje estrecho de point d Angleterre; las mangas, de tul negro, hecho jaretas en sentido horizontal, llegan al codo y se esconden debajo de otras perdidas, que salen del hombro, por el estilo de las del capotillo del príncipe Baltasar Carlos, en el retrato hecho por V e lázquez. El complemento de esta maravilla de bTien gusto es una echarpe de gasa chiffon azul pálido, prendida en el centro del escote por la es alda, dejando caer una de sus puntas á lo largo del delantero, y dando con la otra una vuelta alrededor del cuello. Este deshabillé permite pasar un rato cómodamente en la chaise- longue, y si se presenta una visita inesperada, se la puede recibir, en la seguridad de producirle una impresión que difícilmente se borrará. J a gran novedad el momento, de la que todo el mundo habla, es decir, una parte del mundo, que se preocupa y piensa en las modificaciones de la moda y en los asuntos de la elegancia: se trata de les cothurnes, esos zapatos ligeros y silenciosos qae habían desaparecido de Francia lo menos hace sesenta años. Ahora se presentan de pronto, sin previo anuncio, como llega el que está seguro de ser bien recibido. Se hacen del mñ ino color del vestido, bordados ó pailletés. El calzado está sufriendo una gran m o dificación, con tendencia, sobre todo, el de noche, á un lujo estrepitoso. Los zapatos de tisú de pla a se cubren de Chantiily, y los de raso negro, con Alencon. El calzado de día se inspira en el estilo Luis X I V y las medias vuelven á ser de rigor con incrustaciones de encaje. L a s faldas de glasé han reaparecido, relegando á las de liberty, que el año pasado hicieron furor. Las que más aceptación tienen son las obscuras, con cinco ó seis listas en disminución de raso blanco tejido en la misma tela. CONDESA D A R M O N V I L L E EL ABANICO A provechando un descuido de la doncella de mi dueña, que me dejó sobre el piano, he ido á ver á uno de mis abuelos, que vive, en unión de varias reciosidadcs, encerrado en una vitrinne. Como es natural, tiene muchos achaques, todo le molesta, y, al verme llegar, se ha replegado detrás de una miniatura para resguardarse del aire. Yo le tranquilicé, diciéndole con un tono un poco burlón: -No se asuste, que ya pasaron los tiempos de su gloriosa juventud. Ahora tenemos caloríferos y se puede pasar de un cuarto á otro sin temor de constiparse. Me miró con el más alto desprecio, y, sonriéndose con desdén, exclamó; -i Qué inocente eres, si crees que en algo es tu época superior á la mía! Y en tono más cariñoso, prosiguió: -Si vieras que cuando en mis largas horas de meditación, comparo mi vida con la vuestra, me dais lástima, verdadera lástima. Iba á protestar, pero no me dejó, y continuó de esta manera: -En mis tiempos, nosotros éramos indispensables; ¡as damas nos adoraban, colmándonos de atenciones y nos cuidaban como un tesoro. Recuerdo el pai) e tan importante que representé en la historia de cierta marquesita (no quiero citar nombres propios) Estabü locamente enamorada de un joven tan gallardo come tímido, que bebía los vientos por ella; pero, considerándose un ser insignificante, no se atrevía á declarar 3 U amor á la encantadora heredera. Ella, por su parte, era incapaz de revelar su secreto, y con abnegada sumisión aceptó como futuro esposo al elegido por sus mayores; y aquí entra mi triunfo. Una noche (me parece que fué ayer) había fiesta en casa; la niña, después de mirarse al espejo por última vez, entró en el salón, acariciándome nerviosamente. Los invitados fueron llegando; el futuro le ofreció un ramo de flores y se sentó á su lado; el otro, después de saludarla, se refugió en el cerco de m a puerta para contemplarla sin llamar la atención. La marquesita escuchaba, suspirando alguna que otra vez, mientras jugaba conmigo. De pronto, todo su ser se estremeció; sin duda había oído algo que la mortificaba mucüo, por-