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RECUERDOS No ha faltado á la. cita un solo día: dejo el balcón, al acostarme, abierto y mi pobre cabeza de martirio busca el descanso en el humilde lecho... Se desposan mis párpados entonces, cierro los ojos y tranquilo espero... se estremece el cristal y las vidrieras, vuela en mi alcoba un vientecillo fresco, corea una canción cjue habla de amores la piada del huerto... Alguien á mi balcón llega muy leve, alguien por mi balcón pasa en silencio; es mi amada, la luz de la mañana que viene á despertarme con sus besos. i Una mañana más cjue me sonríe! ¡Una mañana más y un día menos! Tendidas en la mesa las cuartillas al lado del tintero, aguardan que la pluma transmisora las fecunde al verter mis pensamientos, y me llama el sillón á la tortura con sus brazos abiertos. Las desnudas paredes de mi alcoba tienen tristeza y frialdad de invierno; en la calle sonríe la alegría, en mi alcoba solloza el sufrimiento, tengo sed de vivir, voy á la calle, que en mi alcoba me muero. Las novias pequeñitas, la nevada de niñas, en el templo pasaron por mi lado, como enjambre de plácidos recuerdos. Un perfume de flores se tejía al místico murmullo de los rezos y á las notas del órgano, que alaban en las gargantas de empañado acero. En el altar las vírgenes de Mayo postradas de rodillas recibieron la comunión primera, temblorosas, con alegría semejante al miedo... Yo también hace ya muchos estíos, con blanco lazo y con el traje negro, gocé del eucarístico banquete, y la nenita rubia, al mismo tiempo, también tomó su comunión primera y nació nuestro amor en aquel templo... Ella se fué con su vestido blanco, yo visto siempre con mi traje negro; y cuando en Mayo primavera pasa abriendo los capullos de los huertos, enseñando canciones revoltosas á los alegres paj arillos nuevos y vertiendo á torrentes en la tierra el triunfo luminoso de los cielos, llega á mi corazón su blanca imagen, la blanca virgencita de aquel templo, perdido para siempre en el pasado entre las lejanías del recuerdo. Ella se fué con su vestido blanco, yo visto siempre con mi traje negro; se la llevó la de las alas grises, la mágica celosa, á quien espero una mañana de florido Mayo, cuando abren los capullos de los huertos, cantan las aves y á torrentes baja el triunfo luminoso de los cielos. JULIO HOYOS 1 T