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LOS TOROS ÁLBUM BIOGRÁFICO R A F A E L A L O N S O (EL 4- ¡1 día 3 de Junio falleció en Sevilla el que fué buen picador de toros durante más de veinticinco años y cuyo nombre encabeza estas líneas. La actual generación de aficionados ha reconocido en el Chato uno de los mejores picadores de estos tiempos, y sin pararse á considerar si los antiguos eran mejores, ha visto y ha podido afirmar que entre los que ha conocido, fueron muy pocos los que tuvieron mayores méritos, pues dejando aparte dos ó tres, los otros que han alternado con Rafael Alonso no han llegado á la altura que llegó él muchas tardes durante su vida. Verdad es que era desigual y en algunas ocasiones no parecía el mismo, pero lo cierto es que ocupó un puesto de honor entre los de primera, y esos lugares no se ocupan por sólo el capricho del individuo. Todos le hemos visto, en guerra galana con todos los buenos picadores, ganar justos aplausos p o r la valentía y buen arte que supo demostrar, aun trabajando al lado de Agujetas, BaMa, Zurito, Sastre, Étolina y otros muchos que con justicia han alcanzado fama de buenos y se les ha comparado con los que en otras épocas dejaron sus nombres en situación de pasar á la inmortalidad. Además de sus condiciones de artista, dicen los que llegaron á tratarle que era muy simpático y de l o s hombres más honrad o s C ue pueden encontrarse. Tenía también una gracia natural incomparable que le granjeó el cariño y la amistad de personalidades de clase elevada, las que estimaban en mucho las excelentes cualidades de Rafael. Aunque casi siempre vivió en Sevilla y se le consideraba como sevillano, había nacido en Olvera, provincia de Cádiz, el i i de Septiembre de 1862. Fueron sus padres el teniente de la Guardia civil D. Román Alonso Mayoral 3 doña Casilda Bertoli. Comenzó á trabajar en el oficio de cerrajero, al que mostró desde luego poca afición, manifestando en cambio grandes deseos de ser torero de á caballo, pttes desdé niño tenía afición á montar, lo que había tenido ocasión de hacer en el cuartel en que había nacido y pasado los primeros años de su vida. La protección que le dispensó el que fué excelente picador Manuel Bastón, le facilitó la forma de empezar su carrera, y por recomendación suya empezó á picar en novilladas cuando apenas tenía diez 3 nueve años, el 1881. CHATO) No debió darse mala maña, por cuanto muy pronto sobresalió y fijaron en él la atención toreros tan buenos como Bocanegra y Gallito, llevándole en sus cuadrillas con gran satisfacción de los públicos, que vieron en el principiante una legítima esperanza. Tuvo motivos más que suficientes para echarse atrás, pues apenas se había dado á conocer cuando en la plaza de Barcelona sufrió una gravísima cogida, de la que sacó varias costillas fracturadas y tuvo muy en peligro su vida. Después de esto siguió mostrando la misma valentía y el niismo buen arte, por lo que e n poco tiempo se colocó entre los que con justicia aspiraban á conseguir buenos puestos. Después de trabajar á las órdenes de algunos espadas de primera categoría, entró á formar p a r t e de IS. uadrilla de Luis Mazzantini, quien le profesó siempre gran cariño y llegó á tenerle las mismas consideraciones que hubiera tenido á un individuo de su familia, á lo que correspondió R afael Alonso con el cariñoso respeto qué se puede guardar á un hermano mayor. Al lado de Luis hizo s u s mejores campañas y con él estuvo hasta que el célebre espada abandonó para siempre l o s peligros de la profesión. Retí- rado Luis, toreó como picador suelto con algunos espadas corto número de corridas, pero puede decirse que estaba retirado hace algún tiempo. Había sido muy ahorrador y consiguió reunir, si no una gran fortuna, el dinero suficiente para haber pasado una vejez tranquila, pero la fatalidad ha dispuesto lo contrario y no le ha permitido disfrutar lo que con tanto peligro de su vida supo ganar. Ha tenido el fin que tienen muchos picadores, y los muchos porrazos que en su juventud ha sufrido le hicieron perder la razón hace dos ó tres meses, llevándole á un estado que inspiraba pena á todo el que lo había conocido con su jovial carácter, siempre de buen humor y con una frase de gracia en los labios, sin que su intención llegara nunca á mortificar á nadie, pues no era de esos hombres que suponen tener gracia y no pueden hacerla sin morder á sus semejantes. Descanse en paz el honrado Rafael Alonso, que ha muerto á los cuarenta y ocho años, cuando aún podía disfrutar de una tranquilidad ganada noblemente. DULZURAS.