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mTm ER íEiem ñ H Z! PAGINAS F E M E N I N A S fs CRÓNICA DE PAFtlS VlEi NIS 0 DE JUNIO. 1 fin el cielo se ha despejado, desapareciendo aquellas negruras que constantemente nos amenazaban con aguarnos la fiesta. El sol contribuye á realzar la seducción de las novedades primaverales. E n las carreras, las parisiennes exquises aparecen siluetadas con el arte más perfecto. Como ahora disfrutamos de un tiempo espléndido, el cover coat, de una corrección puramente inglesa, ha sido relegado para permitir que se luzcan en todo su esplendor las preciosidades creadas por los príncipes de la moda, que las lluvias han tenido recluidas en los armarios. Los boas y estolas de piel se reemplazan hoy por una fantasía muy graciosa: I echarpe, de raso fhiide negro, ferrado de liberty, marfil, gris perla ó rosa Dubarry. También se hace un poco más estrecha que í echarpe, como una deliciosa corbata ue rodea el cuello, cruzándose sobre el hombro para que las dos puntas, terminadas en tmas borlas, caigan ligeras y ondulantes. Esta novedad es preciso acogerla sin reserva, porque es una monada. La tendencia de la moda va de día en día haciéndose más exagerada en los contrasíes, como lo demuestran los vestidos completamente de verano, adornados con pequeños bordes de piel. Sobre muselina blanca ó azul pastel, una línea de vison da la nota más característicamente elegante, y los sombreros de paja ó de encaje, adornados con skims salpicado dé ¿OMgweíí vieillots, completan la toilette. Nada más absurdo que esta fantasía, de la que nuestros modistos abusarán seguramente pero, por el momento, tiene el encanto de lo inédito. Recordando las excentricidades del año pasado, que fueron acogidas con entusiasmo, no nos pueden sorprender las audacias más imprevistas. Los grandes torneos se a p r o x i m a n ha llegado el momento de proveerse de todos los elementos posibles para el succés. Los modistos guardan absoluta reserva sobre las maravillas que lanzaran en la gran semana deportiva, para no disgustar á sus clientes, que sueñan con el placer de eclipsar á sus mejores amigas. Nos aseguran que veremos deliciosas muselinas de seda ó gasas ennuageant; suavemente los foulards y las charmeusés, de tonalidad dulce y borrosa. Toda la escala niaiwe, desde el violet clematite hasta el adorable lila Trianon, pasando por los glycines y heliotropos d hiver; luego las tonalidades vibrantes. del verde acidulado, ó ligeramente mezclado de amarillo, como el verde boiirgeon, el verde gris, el malachite y el Nilo, y por último las rosas, el color de la presente estación, que presta sus brillantes reflejos á las caras jóveTK s y bonitas, realzando su belleza; el rosa abalee, cerise an- glaise, pivoine, aubepine y topaze bridé, serán lo; elegidos para les rosettes de primavera. Él blanco, como siempre, conserva el primer puesto, aunque se modifique dándole un imperceptible tono crema ó rosado, siempre será el rey de las toilettes estivales, porque no haj color que favorezca más y sea propio para todas las edades. Los vestidos bordados á la inglesa é incrustados en ligne, de Cluny ó valenciennes, y algunas veces de distintas clases de encaje, son de una elegante sencillez. P a r a que el efecto de la silhouctte sea perfecto, el cinturón será vert feuille, mauve rosé ó bleti Saxe, cuidando de que el sombrero, la sombrilla, las medias y l écharpe sean exactamente del mismo color. Otro detalle m u y interesante constituye la elección de los alfileres para sujetar el sombrero. En este artículo se ha llegado al grado máximo de lo feo. E s deplorable ver un bonito sombrero completamente estropeado con un par de enormes miniaturas, ó el conjunto abigarrado de piedras que aspiran á parecer brillantes. El buen gusto rechaza este género de agujas, y acogerá con gratitud la aparición de unas completamente nuevas. Son, sencillamente, unos tarullitos de paja idéntica á la del sombrero, de varios tamaños y diferentes formas, tejidas sobre una base de metal que la. i hace sólidas, á la vez que se confunden con el sombrero y pasan inadvertidas, realizando la aspiración de las elegantes. CONDESA D- ARMO- NVILLE, UN C O N C U R S O ORIGINAL f 7 1 concurso de sombrillas fleuries, que últimamente ha tenido lugar en Monaco, en aquel delicioso rincón de la Riviera, donde se reúne lo más selecto de la aristocracia de todos los países del mundo, ha tenido un éxito sin precedente, contribuyendo la esplendidez del tiempo, puesto que en aquel país encantador reina eternamente la primavera. Con pretexto de admirar las sombrillas, artísticamente cubiertas de flores, las señoras, espontáneamente y sin ponerse de acuerdo, organizaron un concurso de sombreros. Nunca se han visto modelos más originales sombreando caras más bonitas. Al volar de la pluma he tomado algunas notas para dar á conocer, aunque imperfectamente, las maravillas que se exhibieron bajo las sombrillas cubiertas de bluets ó roses mignon, que las protegían de los rayos solares. Uno negro, cubierto de encaje de Irlanda, con aigraittes blancas y un grupo de rosas amarillas, rivalizaba con otro delicioso Lamballe, de tul rosa, adornado sencillamente con un bonqnet de rosas pequeñas. Sobre una forma inmensa de paia de Italia, con bandas chinoises, se erguían altivas dos magníficas plumas de color de frambuesa. Merecen especial mención tres, á cual más atractivo. El primero, de paja reseda, con enormes plumas arrondies, en el mismo tono, un poco más pálidas. El segundo, de tagal negro, la calotte de tul, y como