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3l f ANÉCDOTAS QUIEN GOBIÉ- NA MESARLVUELTA Í CANTARES ILUSTRADOS Nuestras m e j o r e s acciones nos avergonzarían algunas veces, si se supiera lo que nos ha estimulado á hacerlas. MABIEE. T emístocles, el célebre general ateniense, decía, refiriéndose á un hijo suyo que abusaba de la debilidad materna: -Este niño que aquí veis, gobierna á Grecia. ¿Cómo es eso? -le preguntaron. -Muy sencillo: porque él gobierna á su madre, su madre me gobierna á mí, yo gobier- io á los atenienses y éstos á los griegos. AL MORIR El que posee grandes tesoros, tiene en su mano la tarifa de las conciencias. SANIAL- DUBAY. Ninguno tiene obligación de obedecer al que no tiene derecho de mandar. CICERÓN. r a n t ó n murió con entereza. Al ir á ser guillotinado, dijo altivamente al ejecutor de la justicia: -Muestra mi cabeza á esos estúpidos. Bien lo merece. Casi lo mismo dijo Monroy, el convencional que no había pronunciado una palabra durante su proceso ni se dignó responder á las preguntas de los jueces de Luis XVIIÍ. Antes de poner la cabeza en el tajo, miró á la multitud y exclamó: -j Estúpidos! EL DESTINO El que verdaderamente ama, nunca mira su provecho. SÉNECA. Una contestación suave ablanda la cólera. SALOMÓN. En el mundo conviene hablar y ca llar á un tiempo. FEDERICO II. A consejaban en cierta ocasión á Alejandro Magno que castigase á n hombre que criticaba todas las acciones de aquél. ¿ÍPor qué he de castigarle? -contestó Alejandro. -Es destino de los reyes verse censurados, por más laudable que sea su conducta UN ARDID Cuando te encuentro en la calle se desjíierta mi pasado. ¡Qué tiempos los de estudiante... i Gracias á Dios que pasaron! No hay amigo más precioso que un buen libro. ABOUTAIB. No puede tenerse orgullo sino para sí propio. CHATEAUBRIANB. El pensamiento acaba siempre por matar á su verdugo. CASTELAR. uchaba Aníbal contra Eumenes Pérgamo, y disponiendo de una flota muy inferior á la de éste, ideó un artificio que le dio la victoria á muy poca costa. Por conducto de un confidente supo cuál era el buque donde iba el rey enemigo, y mandó entonces llenar de serpientes venenosas muchas vasijas de barro que fueron distribuidas entre los barcos de su escuadra, con orden de aproximarse á la galera de Eumenes y arrojarlas sin parar. Al principio, la tripulación tomó á risa lo que creía proyectiles inofensivos, pero luego cundió el pánico en cuanto se hicieron presentes los reptiles. La galera capitana emprendió la retíra- ia tan pronto fué posible, y los comandantes de las demás, creyendo que sa rey huía, se retiraron también. EL EQUlPOi 1 Nadie muere tan pobre como ha nacido. MiNUcro. CHISTES UN CARGO Madre, yo tuve un amor, y tuve, madre, un amigo... ¡Hoy mi amor es mi dolor, y mi amigo, mi enemigo! C e habla en una tertulia de café de amores y galanteos, y uno de lo conversadores dice de pronto, señalando á un sujeto que pasa por la calle: ¿Ven ustedes á ese hombre? -Si... Q u é? -i Detrás de él han ido miles de mujeres! i Me río yo de D. Juan! ¿Pues quién es? ¡Un maquinista de trenes! EXAMEN DE GEOMETRÍA p 1 vencedor de Napoleón I, lord WelHn gton, rara vez decía más qué sí ó no, y eso con un signo de cabeza. Una vez le preguntaron qué equipo le parecía mejor para un general en jefe, y respondió: Una gran cabeza y una lengua que no hable. PENSAMIENTOS Por doquiera se llora y se hace llorar. PRATI. r i g a usted, joven, ¿cómo se forma un círculo? -Pues reuniendo varios socios y pidiendo permiso á la autoridad. UNA CRUZ La fortuna es de temer donde falta la prudencia. ROUESADLT. C ondecoraron á un literato muy mal considerado entre el gremio, y, naturalmente, se habló del caso, que se consideró como una gran injusticia.