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mnudER mmsH con amor las flores, sabrá más tarde armonizar caracteres y cuidar áng- cles con caritas que le recuerden las rosas que con tanta ilusión colocaba en el centro de la mesa. Los segundos se contentan con poner en un vaso una rama de lilas ó un ramito de clavelinas, según la estación; pero también disfrutan de los encantos de la Naturaleza. Las flores tienen una misión que no se limita á servir de adorno. La inmensa variedad c c sus matices sirve de estudio á los coloristas, demostrándoles que, por muy lejos que llegue su talento, siempre serán unos seres diminutos ante el gran colorista de la creación. Su cultivo desarrolla la sensibilidad y... sus esiiinas nos advierten que el mundo no es un paraíso, pero sí el camino para llegar á él. fluencia sobre la feliz existencia de la que lo lleve podría desaparecer instantáneamente. r ecididamente, el gusto japonés se impone. Hace unos años, todo el mundo deseaba adquirir muebles y porcelanas del Extremo Oriente. Esta moda decayó por completo, y ahora nuestras elegantes no se contentan con inspirarse para sus toilettes en las modas japonesas, y la hacen extensiva al decorado de la mesa; por supuesto, en el campo. Uno de los modelos más bonitos de manteles es de hilo azul celeste con grupos de pájaros blancos y negros con picos amarillos. Otro representa las montañas de un país fantástico sobre fondo de fuego, con flores desconocidas en nuestro planeta. l i n o de los mayores atractivos de una mujer son las manos bonitas y bien cuidadas. Unas manos blancas, con los dedos muy afiladitos, son el distintivo de las personas de origen aristocrático. Ahora es mu fácil corregir los defectos de las manos. Para que estén suaves, basta con darse una fricción (le limón siempre que se laven, después de secarlas bien. Luego se debe usar ¡a crema Ninive, que las da, un blanco transparente precioso, y para afinar la piu e los dedos hay un sistema infalible: ponerse todas las noches Les Bagues Royales, que son como unos dedales de metal forrados de fieltro, que oprimen la punta de los dedos sin molestar lo más mín. imo. DE TIENDAS p 1 nuevo porfe bonhetir, que hace pocos días ha aparecido en los escaparates de las joyerías de primer orden, es un aro de oro mu delgadito, como el tallo de las violetas. Completamente liso y sin broche. Tiene que ser de un tamaño regular para que pase por la mano. El adornarlo con piedras preciosas ó i) erlas sería im error, i) orque dejaría de ser un pone bonJicnr. También es preciso llevarlo siempre en el brazo izquierdo y no cambiarlo distraídamente, ues su in- Un artístico y ele antc frutero de porcelana.