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mTm En meñi PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE P A R Í S VJEKNES í DE JUNIO. I os Últimos días de carreras han sido verdaderos concursos de toilettes. Todas las novedades de l) rimavera han hecíio su aparición. Aunque parezca un contrasentido, les robes couiuriércs olniciicn, por ahora, el succés de la temporada, y, sin embargo, les costiimes iailleur siguen siendo los preferidos. Esto tiene su explicación; las blusas han quedado completamente relegadas; ya no se pueden usar más que con el traje ¡roíteur, puramente de mañana. I os 11 atnados coutnrierc ó de villc, son. los que tienen el cuerpo igual á la falda, constituyendo en estos monientüs la última nota de la moda: pero todos estos vestidos, absolutamente todos, rleben cubrirse con tina levita de la misma tela, ó, por lo menos, ele idéntico color. He ac uí por qué sigue siendo el estilo taillcur cl preferido. Es una idea realmente fioniía, porque las elegantes rechazan la moda de salir á cuerpo: se les tigura que no han concluido de vestirse si no llevan algo que las acompañe. Bajo esta base, se pueden hacer preciosas combinaciones. Por ejemplo: un vestido de ioilc blcii de rox, con galoncitos de Joiiy. Otra combinación, más vestida, es de crepé de Chine, con levita de charmeuse. Las faldas cada dia disminuyen de vuelo, dando lugar á escenas verdaderamente cómicas. No recuerdo en qué periódico he leído que una dama, de no sé qué corte, se presentó ante sus Soberanos erfectamentc envuelta en una toilette ideal, que despertó la admiración de cuantos la vieron; pero la gentil daniita no contó con la estrechez de su falda: quiso hacer la cortesía de rigor, le faltó espacio, y dio con todos los encantos de su pcrsür a en el suelo de la regia estancia. Casos análop; os se repiten á diario, siendo el origen de frases llenas de gracia é ingenio. Concillando la moda co: tlissc con la posibilidad de moverse, una casa inglesa ha creado un bonito modelo, de gasa plegada, sujeta al borde de la falda ñor delante, y por los costados con una brodcrie de- -ie píate sobre liberty, que se une por detrás fcl) rc unos profundos pliegues de gasa, simulando la falda, completamente conl issé, cuando la que la lleve esté C uieta; ñero separándose para dejarla andar con soltura y sin amanrramiento. Los abrigos de noche padecen la misma influencia, viéndose todos sujetos por un borde ancho que recoge sus pliegues. Un bonito modelo, recuerda las togas de los magistrados. Es de météore coral, cubierto y forrado de gasa negra, con el cuello, las vueltas y bocamangas de charniensc. negra también. El mantean peplum es muy eleganí y práctico. Entre los somljreros inmensos, cada vez mayores, aparecen unos pequeños, monísimos, muy originales y que sientan á las mil maravillas. Un modelo de los más bonitos es de paja inglesa azul pastel, con ala vuelta de paja gorda negra, y un gran plumero, como el de los generales, del mismo color de la paja inglesa. Las plumas rizadas vuelven con más furor c He nunca, dejando en segundo lugar á las picureiises, tan en boga hace unos días. El calzado americano ha desaparecido para no volver, afortunadamente. Su reinado ha sido efín. ero, como sucede generalmente con todo aquello que no es! bonito ni favorece. Podrá ser práctico para andaimucho, y quizá en el campo siga usándose; pero las que con razón presumen de calzarse bien, prefieren el zapato Godet para la calle, y el inimitable Luis XV para las toilettes de noche. CcNDEsA D ARMONVJLLE. FLORES EN LA MESA p 1 arte de adornar la mesa ha llegado á su grado máximo, siendo realmente di. gno de admiración. Las flores constituyen el primer elemento, y casi puede asegurarse que por muy sublime que sea una comida, si sobre la mesa no hay flores, resultará irnpcríecta. Esto no quiere decir que una bonita corbeilíc convertirá una comida detestable en suculento banquete: pero servirá para que parezca menos mala. Las flores deben colocarse de modo que no estorben la vista de los comensales, para que la conversación sea fácil y no decaiga la animación. Ante todo, deben evitarse los macizos de rosas, por ser lo más antiartístico posible, y debe ponerse un cuidado es íccial en la elección cíe las flores, procurando que no tengan mucho olor, porque podría resultar molesto para muchas personas, y desde luego perjudicial para todos el comer en un ambiente saturado con el aroma de las violetas ó los jazmines. adorno clásico se compone de un centro y dos bouts dc table si la mesa es larga. Las flores, que serán lirios, orquídeas ó cualquier otra poco generalizada, se colocarán muy sueltas entre hojas de niaplé ó musgo del Japón. íás original resulta esta otra manera de arreglar la mesa: Kn el centro se colocará una luna biselada con forma, y en los dos extremos unos grupos de porcelana de Sajonia que representen varios angelitos, unos caídos y otros derechos, asomando sus cabccitas al espejo, asombrándose de verse reflejados en él. Varias figuras de la misma porcelana sostienen cada una un lirio de tono muy claro. Como todo el mundo no tiene. la suerte de poseer porcelanas, uc (lc modificarse poniendo en vez de los grui) os de angelitos, grandes lazos del color de los lirios, de cinta liberty, y un chemin fleuri, que consiste en colocar alrededor de la mesa, por delante de los cubiertos, una guirnalda de flores y hojas verdes, entrelazadas elegantemente con nudos de cinta. También son lindos adornos los fruteros de porcelana, como, por ejenijilo, el que representa nuestro grabado; pero este refinamiento sólo les está permitido á las personas pudientes. Para almorzar se permite, y hasta se impone, la sencillez: pero no prescindiendo del arte. Sobre un mantel de color es muy bonito el efecto que hacen unas ramas de hiedras, que salen del centro en forma de rayos y se entrelazan con pequeños ramos de fliicfs. ó un manojo de flor de espino, graciosamente tirado sobre la mesa. Las flores no deben ser patrimonio de las personas cuya fortuna les permite disfrutar de todos los refinamientos del buen gusto; también pueden gozar de sus encantos las personas modestas, y hasta los i) 0l) rcs. Las primeras carecen de centros de plata ó de Sajonia, cro seguramente tienen uno de cristal, donde la mano de una muchachita recién salida del colegio hace sus primeros ensayos de ama de casa, demostrando que si sabe armonizar los colores y cuidar