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f m SARLVUELTA CLUB INFANTIL A N T E EL TRIBUNAL UN GLOTÓN p uede dar una idea del carácter de las niñas americanas, de su energía y valor, el curioso incidente nue ha poco se sometió á la resolución del raa. istrado correccional Kroter. Un grupo de niñas de nueve á trece años de edad organizaron la Navidad pasada un club con el propósito de hacer obras de caridad. Se estipuló que cada una de las socias debería contribuir con dos centavos á la semana y que cuando se hubiese reunido alg una cantidad, se invertiría en alguna obra caritativa. La mayor del grupo, Annie Alowitz, de trece años, fué electa presidenta, y por algunos meses todo marchó bien, pagando ¡as socias puntualmente sus cuotas. Recientemente, una de ellas creyó c ue ya habría bastantes fondos para invertirlos en alguna obra y propuso que se invirtieran. La presidenta informó que había recibido 2,o í pesos, pero que los tenía su madre y no podía devolverlos en el acto. Se le concedió un plazo de cuatro semanas, y no habiéndolos entregado, dos de las más valerosas niñas, de diez 3 nueve años, averiguaron en dónde se hallaba el Juzgado, y una mañana, en lugar de ir á la escuela, se presentaron á exponer su queja al magistrado, quien las atendió, citó á la madre de la presidenta y la obligó á entregar los fondos sociales. p duardo Inza, á quien sus ocurren cías ingeniosas dieron cierta celebridad el siglo pasado, tomaba café un día á la puerta del Suizo con varios amigos. Pasó por la acera de enfrente un conocido de la tertulia, hombre notable por su voracidad y glotonería, con un hijo suyo de la mano, y dijo Eduardo Inza: ¡Ahí va Fulano... ¡Va á comerse á su hijo en las afueras! MUERTOS Y HERIDOS P asando ante los granaderos de la guardia, dijo Luis XV al embajador de Inglaterra que le acompañaba -Mirad mis valientes soldados... No hay uno que no esté cubierto de heridas. ¿Qué pensar, entonces, de los que les hirieron? -repuso el embajador. ¡Todos han muerto! -gritó un granadero. LA DISTANCIA ¿Quiere el dolor que concluya? ¿Que sucumba? ¿Que no lidie con él y que le rehuya? Pues, nada... ¡Que se fastidie! ¡no se sale con la suya! ¿Que la desdicha traidora me combate, hora tras hora, y me asedia y me acomete? i Bien, pues que se apunte siete tan estúpida señora! ¿Padecer es mi destino? Pues no cambio de camino. ¿Que llore? ¡Pues venga llanto ¿Que debo cantar? j Pues canto! ¿Que debo trinar? ¡Pues trino Podrá la pena asediarme; podrá la suerte negarme dichas que á otros concedió; pero lo que es suicidarme... ¡Ca! ¡Qué más quisiera yo! JOSÉ RODAO PENSAMIENTOS Hay algo de epidémico en el pensamiento que se comunica de uno en otro cerebro. FEDERICO II. I p n vísperas de una bataUa, decía al mariscal Massena uno de sus ayudantes: -El enemigo está muy cerca de nosotros. -Diréis que nosotros estamos muy cerca de él- -respondió el famoso militar, Los jóvenes son como las plantas: por los primeros frutos se ve lo que podemos esperar para el porvenir. DEMOCRATES. No hay mejor teatro para la virtu- que la propia conciencia. ClCEROK. ANÉCDOTAS LA IMITACIÓN RENGLONES CORTOS ¡ESO N O! i La vanidad es el recurso del que vale poco. ALIO. p l duque de Beaufort, prisionero en la torre de Vincennes con los príncipes de Conti y de Conde, á consecuencia de, los sucesos de la Fronda, logró escaparse de su prisión. A un gentil, que fué á visitar á los prisioneros, le dijo el de Conti: 0 s agradeceré que me procuréis La imitación de Cristo. -Y á mí la imitación de Beaufort- -agregó el de Conde. UNA FRASE r e c í a Voltaire del famoso escritor Marivaux: Es un hombre que conoce todos los. senderos del corazón humaao. Lo que no sabe es el camino real. LAS GOLOSINAS Q i e r t o duque de Duras dijo un día á Descartes, viéndole comer un plato delicado: ¿Qué es eso? ¿También los filósofos gustan de esas golosinas? ¿Por qué no? -le respondió Descartes. ¿Creéis que la Naturaleza no produce buenas cosas más que para ios ignorantes? Un filósofo decía, haciendo un hermoso alarde de lo mucho que sabía, que el que tiene la manía del suicidio, es un cobarde. Yo que, coplero ramplón, nunca dejé en el papel una grave reflexión, pienso lo mismo que aquél y me adhiero á su opinión. Y digo, sencillamente, en estilo mondo y llano, que el suicidio es simplemente lo que en el mundo la gente llama cortar por lo sano. Y el hombre debe saber, cumpliendo con su deber y siguiendo su destino, que sólo á este mundo vino á sufrir y á padecer. El. que de vivir se priva revela que su alma altiva no se aviene á conformarse, ¡porque aquí hay que fastidiarse y tragar mucha saliva yo, que la opinión profeso de que hay que rendirse ante eso, hago frente á los reveses, y pasan meses y meses y, nada, ¡sigo tan tieso! El mal no está en que haya ricos, sino en que haya pobres. B. ALONSO. Todavía no se ha escrito un libre que agrade á todos. CARACCIOLO. El valor no es favor de la Naturaleza, sino el resultado de la educación que recibimos. DUMAS. El homlre próximo á morir es invencible. CHATEAUBRIAND. Desear lo imposible; ser insensible á les males del nróiimo... He aquí las dos enfermedades del alma. BiAS. EXIGENCIAS CHISTES la puerta de una iglesia, uno de los pobres á un transeúnte: ¡Caballero, u n a limosnita p o r amor de Dios!