Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MUJERES DE P A R Í S REGINA BADET tomina, y se refugió de nuevo en el baile de poses artísticas. En escena tiene buena figura, y aquí el público no suele ser exigente con las chicas de casa. Un palmito regular convence á los viejos abonados mucho más que un destaque arrogante ó un fUn- flin rematado con pureza, equidad y aseo. L a estrella d e 1 baile de la Opera Cómica ha pensado ahora que debe ser más cómodo repres e n t a r comedias que bailarlas, y á última hora se la ha puesto en el moño hacerse actriz. En seguida ha encontrado empresario que la contrate, porque no cabe duda que el debut será sensacional. Lo malo es que el empresario en cuestión es Gemier, el cual se ha comprometido á dar á Regina Badet el papel de la protagonista en la obra de Fierre Louys La fcmme et le Pantin. Claro que Gemier, al comprometerse por escrito con Regina Badet, no sabía que Fierre Louys había dado el papel á la señorita Pelaire... Fierre Louys dio, además, su palabra de honor á; Pólaire, y Pelaire descansaba tranquila. Pero ha surgido el conflicto, y c n el conflicto la disputa. Púlaire jura y perjura que nadie más que ella creará el papel, mientras Regina Badet sonríe con su escritura en el bolsillo... y no dice nada. Dispongámonos, mes, á sufrir el tipo de española de pandereta que la Badet nos dará en Antoine y á que nos pongan una vez más en ridículo... Pero consolémonos pensando e n e l espectáculo que se avecina. í orq u e s i Folaire s e queda fuera de la combinación, el día que se encuentre con Regina Badet... ¡se la come! ¡Y en esta disputa sí que habrá más que voces y tirones del añadido... 1 J. J. CADENAS I f na de tantas imitadoras de la Duncan, la. Maud Alian, la Ruth. SaintDenis... ó el demonio. Son tantas y se imitan de tal suerte las unas á las otras, que concluye uno por hacerse un verdadero lío. Regina Badet no es ninguna criatura, y comienza á cansarse de hacer piruetas. Cuando las bailarinas e n vejecen y no pue 4 den hacer agilidades con las piern a s se defienden con los b r a z o s Ahora hemos descubierto q u e esas o n d u 1 aciones de brazo, muñeca y mano son muy artísticas, y hay señora de éstas que sale á escena y se pasa un cuarto de hora s i n h a c e r otra cosa más que mover casi imperceptiblemente l o s dedos de las manos. Con esto, presentarse c o n l o s 13i es desnudos, una diadema en la cabeza y una tuniquita vaporosa, ¡ya tenemos una baila riña modern style! Y eso es Regina Badet: una larina á la moderna, es decir, bailarina que no sabe bailar. Lo no quita para que figure en el elt (le la Opera Cómica, con muy quito sueldo, naturalmente, pero unas letras gordísimas en el ca Sin embargo, el baile da cada menos... Además, Regina Badet os lo he dicho, comienza á can se... En París es imposible a n car de las tablas y retirar á mujer, aunque se caiga de puro ja. Si no puede hacer una c hará otra cualquiera, intentará dos los géneros... La cuestión permanecer én el escenario á t costa... i Siempre en la brecha! Regina Badet cultivó la pantc- ma con el mismo éxito que el b; y anduvo rodando por el mundc compañía del mimo Paul Frank, un lanzador de estrellas infatigable, al que le sucede lo que á todos los lanzadores de estrellas: que unas le salen bien... y otras peor. A la sin par Regina no la llamaba Dios por el camino de la panf 4 t