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KL ULTIMO RlICURSO DIALOGO TH stamos en uno de los barrios extremos de una capital de Andalucía y en la barbería de T o más. Este pasea impaciente por la plazoleta renegando de su mala suerte. E l negocio va muy mal. N o se saca para cubrir los gastos. El aprendiz barre la tienda indolentemente. E s verano y hace un calor sofocante. P o r el extremo de la calle avanza, cachazudamente y mirando con curiosidad á todas partes, un paleto, lo más paleto posible y lo imposible de bruto. Al llegar á la plazoleta se dirige á Tomás y le dice con gran cachaza: P A L E T O -A la pa e Dio, cabayero. Digámoste, güen amigo. ¿Sabosté, por casoliá, si cae por aquí la caye der Viento? M A E S T R O (Q u e está que trina. L o que cae por aquí son r a y o s ¿S ha enterao osté... PALETO. (Aparte. Azi está er pobre tan quemao... (A Tomás. Osté dispense si l ha molestao la p r e g u n t a pero como da la probaliá de que uno no es d aquí... MAESTRO. ¿D aonde es osté, amigo? PALETO. -Ahí semos e Grana... MAESTRO. ¿De Grana ha dicho osté... ¡N o m hablosté de G r a n a! i Qué tierra aqucya! ¿eh? P A L E T O -M u superió que está, sí, señó... MAESTRO. ¡Aqueya Bomba... y aqueya Carrera... y aqué... ¡Ay... P A L E T O ¿E s osté d a í? M A E S T R O ¡D e aonde vi á se, p a i s a n o V e r a s t é tengo aquí un BLAXCO Y NEGRO que me lo emprestó ayé un vesino y pienso arrancarle dos hojas antes e devorvérselo. (Mostrándole el pe- riódico. Mirosté... ¡L a torre e la V e l a ¡Q u é torre, e h PALETO. -Esto no es na más e pa verlo, paisano. (El paleto toma el periódico y lo mira con gran curiosidad. MAESTRO. -Sientesosté si quiere, amigo. (Ofreciéndole una silla. PALETO. -Se lo agraesco asté, porque vengo reventao... ¡A y! (Se sienta, deja el sombrero en el suelo y se limpia el sudor con el pañuelo. Continúa viendo el periódico. Ascucha; el Gerenalife. ¡Bendito Dio y qué bien está t o! ¡Cudiao con las máquinas que i n v e n t a n M A E S T R O ¿H a visto osté, paisano? (Le hace señas al aprendis para que le dé la maquinilla de cortar el pelo. Aquél se la da. ¡C á m a r a toavía estasté s u d a n d o (Revolviéndole el cabello con las manos en todos sentidos para que luego no se dé cuenta de lo que hacen con él. PALETO. -Oigasté. ¿E s éste el Arbaisín... M A E S T R O -A v e ¡E r m i s m o! ¡D i g o ¿lo ha conosío p r o n t o PALETO. -i Como que ha nasio uno a y í MAESTRO. ¡Ay, Arbaisín de mi v í a (Empieza á pelarle, mientras con la otra mano le limpia el sudor y le anda en la cabeza. ¡Si vierasté qué nochesitas he pasao yo a h í PALETO. -La cs. trtk... (Con alegría siempre. M A E S T R O -L a misma. P A L E T O ¡Y que está p o c h a H a y quien dise que es más arta que la Girarda. ¿Será v e r d á? MAESTRO. -Agachosté, paisano, agachosté. (Por la posición de la cabeza. P A L E T O -N o creaste que se yevarán mucho. MAESTRO. -Sobre eso, no... (Aparte. ¿Cómo