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E s t e sacrificio constituía el acto más sagrado y ¿c m á s imijortancia en la yida de a uel pncbío fanático. Las doncellas se dis ntal) an ía íjloria de la elección, y la desio- nada, ¡lUC lo era m o m e n t o s antes de la terril) e ofríiula, se consi (leral) a la más dichosa T. a éjioca del horrible tributo había llegado v no era prudeiUe r e t r a s a r el envío á Niaiif de la más bella m u c h a c h a de la tribu. d ermin. adas las fiestas de la victoria, se reunió el conseío. Mi: e las n m j e r e s y se a 5 rcstaba con orgulloso entusiasmo V regocijo sin límites al b á r b a r o sui) lic ¡o que, j) ara alejar el mal de su ¡nieblo. iba á sufrir. II C, omcnza 1) a la época de iv assi- pi- oui. Los oiigliiah (i ¡is regrcsaiían á sus lares dcs ués de largo tiempo de ausencia empleado en reñida y s a n g r i e n t a lucha c o n t r a sr; s vecinos los ¡iiirons. d e r r o t a d o s esta vez, como o t r a s tantas, jior aque! l: S terililcs g u e r r e ros tie mandalta el más b i z a r r o v más joven de los sadiciiis c hi trii) u, Inlinahiicl (el d á g r e j Día de g r a n fiesta en 1 aldea de los oi! ¡i ¡a! irulis e r a ac uel en iie verifical) a su e n t r a d a triunfal el ejército ence (Ior de los ¡uímns. A todos, según la etiqueta india, les recibían á la entra. da de la aldea sus ¡roídas y res ectivas niuieres. y allí les reseinaban m a n j a r e s y vistosos tidornos hechos de plumas y cintas, con los que se e n g a l a n a b a n los g u e r r e r o s la cabeza, el pecho v los lirazos. Sólo un g u e r r e r o el más joven, el jefe rincipal de l; i tribu, no tenía (paien acmellos agasajos le luciera. Aníuialiuíi era soltero. La hermosa jo -en l cnoukaíi- Zcuinn. hija de un anciano sachciu. íimaba con delirante frenesí al esf o r z a d o cami) cón: ero éste no se hal) ia dignado fijar en ella su a r r o g a n t e m i r a d a y la e n c a n t a d o r a n i ñ a sufría en silencio las horribles tíu turas ue la c a u s a b a aí uel inextinguible a m o r sin es cranza. -Sin es eranza. t) orque la a) asionada doncella bien sabía que Aatinahud a m a b a á la hija de otro poderoso jefe, á la hermosísima liou- Oli pee, que á su vez estaba p r e n d a d a del valeroso v joven sachem de la tribu. X a d i e ignoraba estos amores, y ya en la aldea se fijaba el día en que la ceremonia de la boda había de celebrarse, segi in el rito de los oiu hialiralis. después de haberse consumado el sacrificio al genio del mal. él fueron p r e s e n t a d a s las doncellas; los saeheiiis designaron como la más h e r m o s a y digna del genio de las ataratas á lloii- Oh pee, ijrometida del invicto guerrero. L n estremecimiento coitvulsivo agitó los músculos del indomable mancel) o al oir la fatal sentencia del consejo, l nn uñó instintivamente su hacha de g u e r r a y de un salto, como t i g r e á quien a r r e b a t a n su presa, fuese á colocar delante de su a m a d a disiiuesto a jjartir el c r á n e o á cpiien a r r e b a t á r s e l a iniciuase, -IIou Oli pee me ertenece- -dijo con ronca voz el m a n c e b o -H o u- O h pee es sagrada, l d (pie á ella se acerque caerá m u e r t o á mis ¡cs. -íJou- Oli pee es la más h e r m o s a doncella de la tribu- -retjlicó un anciano sachem. con sentencioso acento y solemne a. demáii. -Kl (Irán líspíritu quiere He sea e n t r e g a d a á Niaiíg. Si el invenciljlc g u e r r e r o Antinahucl se rebela contra Wacondah. que el dios del bien nos abandone y ue a r r o j e n u e s t r o s cuerpos á los tigres ara cpie sean iior ellos despedazados y comidos dest) ués por los buitres. Ll conjuro del anciano llenó de t e r r o r á todos los que el acto presenciaban, y hasta Antinahitel dejó esc a p a r de sus m a n o s el a r m a terrible ue, a m e n a z a dor, blandía, y (piedó sumido en e x t r a ñ a y r á p i d a postración. X a d i e d u d a b a que la maldición del m á s venerable j e f e de la tril) u se cum liría. T a l era el f a n a t i s m o de acpiellos pieles rojas, que i n s t a n t á n e a m e n t e se l a n z a r o n sobre Anlinahucl, dispuestos á darle m u e r te y verificar después con sti c a d á v e r h o r r i b l e y r e p u g n a n t e ceremonia en d e s a g r a v i o de la ofensa h e cha al G r a n Espíritu. Hou- Oh pee se interpuso y le stdvó la vida. -i Deteneos! -gritó la j o v e n -Y o no pe -tenezco á Aiiliiiahiiel. porque el g r a n Wacondah quiere que sea de Niang. Dichosa yo que tengo la fortuna d e