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c o n el mote de Per: J. crostático, diz (iiio se elevó en Plascncia, de Extremadura, y atravesó, surcando los aires, un espacio de más de doce millas, Me para descender con felicidad en las cercanías de Coria, ai declinar la tarde de uno de los primeros días del mes de Marzo. E n la estampa, j crfeccamcnte clara y detallada, aioarcce el fantástico volador afectando, con toda propiedad y exactitud, la forma del pez- espada va tripulado por tres hombres, de los cuales, une maneja con ayuda de un juego de diversos guar- diñes, los timones de dirección, tal vez horizontal y vertical, ue fingen ser la cola del cscad (i, y sobre su lomo y á horcajadas, bogan los otros dos, á remos i) aralelos, simulando- -supongo yo- -con tales palancas, el motor que debería funcionar, c: Vistituj- cnuo el secreto del sistema en el hueco interior del artefacto. i i) al) le es cine en los Archivos municipales d Loria ó de Plascncia se conserven, imiversalUKule desconocidos, documentos (lue den noticias ci. tunstanciadas de un acontecimiento tan señal i io y memorable; y no me parece desatinado el c lioiar- -ya nc hoy por hoy no uedo hacerlo l, r (lna! meníc- -ciue alguna erson- a curiosa y cuba de aquellas poblaciones emprenda la inleli r. e rebusca (ue yo con gusto emprendiera, ano -o de confirmar, en honra de Is patria. la p n o d difícil (lue en el (Siíicil prol) lema cíe la n yeg ación r a supone, á no dudar, la ingcnios. a tentativa íiv J atino y de sus dos arriesgados compañeros. Cierto, ciertísimo- -como dice muy i) ien el er iS hco alemán más arriba mencionado- ¡ue el iu abe cuan á menudo y con ¡ué facilidad, aun c 1 nuestros días, es i) roi) enso el homb- re ái t r o t a i A ertremezclar sus hechos reales con sus buenos us, no verá con ojos dti iodo crédulos e! fan 1 o pez volador de c; ue él misn. io ¿i sido he. 1 i) ero cierto y más cierto í; davía, que aun 11 5 por hecho el que la ascensión de Patino nc ha a en efecto realizado, y aun dejando su mé 1 educido á la imaginaria concepción del a aI i oladíír y al vislumbre inteligente del domi é- 1 aire, justo de toda justicia es reconocerle n de algo fitil t ue tal vez no ¡legó á 1 fvccionarsc, contrariandí) las i) revis; oiie: i del fí ias del m: ¡i fleíectos oeíic n L íuian las circunstancias cicntíñco- indusínaVs c. ntemporáncas, y ju- to honrarle oomo á im A idudero precursor, ipucs ¡ue ÍXVSCÚ CÓ todos us aqikCios de la complicadísima navegación aérea, ae es el roblema de actualidad ¡ue más nos pivi ui) a y nos distrae, ya ue no sm sóPda razi n dijo sabiamente el Sr. hichegaray en su eru (iu estudio sobre los Buques submarinos, ue: o inventores nc iiucden realizar impíísibles. Acuflen á la ciencia; i) ero si la ciencia no h. a realizado descubrimientos ue el inventor pueda utilizar, su idea carecerá de base. Acuden á la industria pero si la industria no ha domado suficientemente la materia, el inventor no podrá dar cuerpo á su invencicrn. incontestables afirmaciones que ayer como hoj 3 -hoy como sieniin- c, han de sintetizar los límites de las iniciativas humanas con relación al momento histórico en (ue se originan, y los cuales es natural ambición ir dilatando, lenta y fatigosamente, en dirección á la verdad suprema, que lenta, muy len. tamente también, va rindiendo á la investigación de las criaturas, con cada jirón del velo cjue la envuelve, un maravilloso destello de la sabiduría de Dios. MANUEL DE SARALEGUl Y MEDINA. D BU 3 C DE MEDINA VERA