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P l XJN PI K) OUÍlSO fí. T c c í a yo en uno de mis po res libros, no ha mu cho tiempo publicado, al considerar el ajeno desconocimiento y el olvido nacional de la parte que indiscutiblemente nos pertenece en el portentoso descubrimiento ó, cuando menos, en la eficaz divulgación de las preciosas propiedades de la Aguja de acero imantada, en que se ocupó, corriendo el año de 1272, nuestro Doctor Jlnminudo, el santo mártir honra reclara del bogar l ispano, que este, como si luchase con fatal iiredestinacióu, es el aís clásico de los viceversas y uno de los campos más apropiados para el desarrollo y el combate de las más extravagantes contradicciones ¿C ó m o si no, explicar, de modo medianamente satisfactorio, que aquí, en el misnio iJueblo c: que sólo porque en el Gil Blas aUinó á retratar las personas y costumbres nacionales, se estima justo y razona 1: lc fingir u n genio anónimo con qriien disputar á Lesage su mérito indiscutible; (jue aquí donde porque u n barquichuclo se trasladó algunos cables dentro del uerto de Üarcclona. movielo or ciertas ruedas actuadas i) or la fuerza animal se encontró llano el adjudicar á Ijlasco de aray el portentoso invento reservado á luilt o n donde por el afám de sobresalir en todo no se titubea en malpagar la generosa hidalguía de trn noble procer, y, manchando la memoria del buen x ndrade, se le reputa capaz de la poco envidiable hazaña de un Duguesclin a v e n t u r e r o donde por insignificantes coincidencias de apellido ó tiempo se liega hasta disputar á Genova ía gloria excelsa de ser patria de Colón... ¿Cómo explicar, repito, que el pueblo que padece tal comezón de honores. tal ansia de notoriedad, tanta ambición de t i m bres y tan intensa manía de grandezas, renuncie, generosa c indebidamente, á la legitima parte que, sin dudar, le corresi; nde en alguna de las (1) 3 fases del trascendental problema ¡uc, definid; y resuelto, dio á los aires de la publicichul la d: cta l) luma del sabio polígrafo que se llamó Kannur: ü; Lulio? De entonces acá, lejos de modificarse mis ideas con el estudio de nuevos hechos y con hi (baria consideración de cosas y personas, desapasionadamente analizados y dejnu- ados en el crisc; ele las verdades históricas, lian ido confirm; m (l; sc más y más hasta llegar á constituir una convicci. u profunda, tamto más incoñtrasta 1) lc cuanto más. grande es mi afán de gozar de limpia luz. La casualidad, por intermedio de mi entrañableamigo el ilustre ingeniero Sr. Sesc, onc li (íy á mi alcance u n nuevo y fundamental apen o de la tesis uc defiendo, tan curioso por su naturaleza, como interesante p o r su oportunidad, y del cual son los extranjeros, al parecer, únicos ccniscientes depositarios, y los extranjeros, también, g e nerosos divulgadores, á quienes debemos merced. Fechado en 1784, existe en la Biblioteca Nació- nal de P a r í s tm curiosísimo grabado al agiia fuerte, del cual nos complacemos en ofrecer á los haíjítuales lectores de Br. Axco Y NJÍGRO una exacta reproducción fotográfica, de cuyas primicias s o mos deudores á un ilustrado periódico alemán. Refiérese t a n bella estampa á la ascensión cpie se supone hecha en el mencionado año de 1784. por u n aviador llamado José Patino, quien tn iulando un extraño dirigible que aparece bautizado