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El presidente del Consejo de ministros pronunciando su discurso ante la tribuna regia. I Alfonso hablando con el alcalde de Madrid antes de inaugurar las obras déla Gran Vía. Española se han celebrado las carreras á pie, donde se eonquista e campeonato y el correspondiente premio de S. M. Estuvieron animadísimas, y el numeroso público que las presen ciaba ovacionó al vencedor, Luis Caro, triunfante de los 14 corredores inscriptos. El recorrido era de 10 kilómetros, desde el paseo de Recoletos hasta la carretera de Chamartín y vuelta. Luis Caro lo hizo ei treinta y siete minutos y seis segundos, que ya es correr. I Por fin va de veras... Por muy pesimistas que seamos ya no hay más remedio que creer que la Gran Vía es un hecho; pues no es cosa de pensar que surja ninguna de las muchas dificultades que han detenido el proyecto tantos años y que cesen las obras empezadas. La inauguración de los trabajos fué una verdadera solemnidad en el más amplio sentido de la palabra, que bien lo merecía el suceso, digno de señalarse con piedra blanca por su excepcional importancia para Madrid. Los Reyes y la Real familia, el Cuerpo diplomático, el Gobierno, las autoridades y otras representaciones invitadas ocupaban sus respectivos puestos, y un inmenso gentío, que pugnaba ¡jor rebasar la consa- firmando el acta de inauguración. bida línea, agru ábase ansioso le presenciar la ceremonia. Llubo los discursos obligados del alcalde y del presidente del Gobierno, ex resivos de la significación v alcance de la reforma urbana, y luego S. M. el Rev dio el ijrimer golpe para el anhelado derribo con una linda piqueta de i) 1 ata y oro, que bien puede llamarse documento histórico Y apenas hubo terminado, luego de estami) ar su firma en el acta correspondiente, aparecieron los obreros en el tejado de la casa del jjárroco de San José- -que, como se sabe, es la primera que ha de derribarse- -y comenzaron su tarea. Sonaron vivas, aplausos y aclamaciones, que se confundieron con las notas de una marcha triunfal que tocaba nuestra I.O S breros desnioiitando la primera casa t ue lia de ser derribada Jíots,