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ii i n EL X A 2; 0 niuchacba disponínse á la ju ia correspondencia, por q u í le fué cobrando afición al primo y Uepó i confesatse enamorada en uno de esos momenloa íntimos en que las tiernas cabeciTa ni! Eas contrastan Cí. in la realiiíad sus virreinales ssuefios. P e r o Jnanilo no acababa d e decidirse- Menude- iba sus visitas y buscaba sicnipre cualquier pretexta i; ira enhebra un dúo, cumpliendo así los secrcio proirtisitos lie Antonia, V indas sus convcrsíieionciban á parar al mismo tenia, qne por sabício se calla, bícíi que tie tni modo inipersonal, bordeando la anhe lada declaraciónH sin caer en clin... V esta situación Í 1 J; Í á ser eterna, Si anunció una fiesta en ca a de unas amijfas, y, al comunicarlo á Juanilü la noticia, Antonia excedióle en el programa, j Aquello iba á resultar uiaEniñco. í Una especie de verbena en el jardín, con MIS puestos y tofín para qut las muchachas vendieran (lores, tarjeta postales y otras ebircherías que los pollos se disputarían, como era natural, y con ellas las Fonnsas de las vendeilor- v- Hnbrín también IJi eros e- carreos arlisíicos. y baile, cuya animación se pronosticaba con el solo anuucio, ¡P e r o tú n o irás! lijo Jurcnitu. sin poder contenerse- Y se calló en se iuda. Bastó ese escape de sinceridad á Antonia p ira cunjprender que hühia llegado Ja ocasión esperada, V sus ndres empí- aríiu también á creer que aiiueüo se fonnaliíaba, pues ambos enítmorados Cíknfc ron con su actitud lo que callal an sus labiosPor eso aquella tarde fué rtcihiiio Juanito Aldara con ciertas sonrisas que le desci 3 Liccnaron un poco. Su tio, luepo de obligarle á reconocer que venía más temprano ífup de costumbre, le d i j o siempre sonriente, que Antoñffa estaba a r r e jalándose para ir á la fiesta. Y su tía puso lambién nn; ís goiitaf de liiel til aquel modesto cáli qn apuraba el cbíco- El cual, fretextando iuvero s í m i l e s ficupaciones, salió de esTam íía desespeT, doAvisada de su breve estancia. Antonia ijuiíó vc rdadt a alegría. Volvió á su tocailor, por 5 Í hubiera descuidadn ai ún detalle, ensayó la más pura y cristalina de sus rísis V sintió c ¿mo el cora Ón W palpitaba violento, -Prepara a el íazo -ScRura estaba de que al llegar á la Gesta se eucouiraría allí con J n a n i t o ANSELMO M A R T Í N DiiD D- vii- i t a A quella tarde llegó Juaniío Aldara mus temprano qnc iinnca á casa de su príma Antonia, donde ftíí recibido con ciertas sonrisas qnc c desconcertaron uu poco, haciéndoTc creer que su secreto csi iha descubierto. Enamoradn d e Ta uiuchiicha cím triíla l: i vclicmencia de sus veinte años aun no e babía atrevido, sin embargo, á dci laradc su pasión, t Í mnclio menos á decir á sus títis une pretendía doblar el pareitle co. Iba todas las icirdcs á la casa y alguna fuicbc que otra, creyendo íjnc en el afecto faníÜfar encontrarían sus visitas justificación, ¡P o r alg o se dícc que d amor es ciego I Jnaníio nn veía que su insistencia le delaiaba, pues en ella csc- ipábansele. además, los m; i y un detalles que siempre sirven de síntomas reveladores de la anjorosa enferme lad. Los tíos colaboraban di crelanicrite en el prólogo de unob amores que entraban en sus cálenlos, y la