Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
X OS COJSLCIKISTOS OK; JLSBÓS T e. sde ticm) os casi inmenioriales los conciertos de i) rimavera son los conciertos de a! (juicn: no de la Sociedad de Conciertos ó de L a L nií ni Artístico hisical ó de la r uesía Sintónica. Conciertos de ázc uez, conciertos de l ls ino, conciertos de llretón, conciertos de Alancinelli, conciertos de Arbós. Yinieroi: Znmi) e. en! íartner, d lndi y otros ilustres maestros jiero siguieron siendo los cor. cicrtos líretón, los conciertos Mancinclli, como ahora son los conciertos Arbós. listamos en i) leno) eríodo musical. Los conciertos gustan, i y eso que n o ba turno segundo I La gente devota del arte va á las alturas. Alguna, ue también lo es, y otra, cjue sin serlo m a yormente es ante lodo y sobre lodo elegante, á la i) ret erencia del patio. Como ocurre sienrpre en estas fiestas- -el ideal de cualquier ciudadano anarquizante, -la gente de arriba está debajo: la entc de abajo está arril) a. Fernández Arbós se ha hecho jioj- iular en Madrid. A a lo era en Londres. iCl caso de su poi) ularidad en el extranjero no es único, y recuerda la escena de una- poijularisima zarzuela bufa, en la cual unos españoles, admirados de encontrar en el e. Ktranjero mi compatriota ilustre, exclaman i C n sabio, y no lo sal) íamos 1 ¡liso nos asa siempre á los es añoles! l opular es también en Londres e 1 i) ianista Piedra y el violoncellista Sarmiento; ea Xneva A ork, el ianista Sobrino: en Aleñas, el violinista l ustinduy; en Berlín, Manen, compositor y violinista; Malats, ianisla, y Idovel, guitarrista; en Suiza, el violoncellista l e r g é en Laris, Trabadello, maestro de canto; Rubio, Casáis y Jvuiz Casans, violoncellistas María 1 i g a 1, Riera, Aliñes, pianistas; Teresa Carroño, en San Fete. sburgo; Rufino Arenal, en Roma... Pero volviendo á Fernando Arbós... l i a llovido desde aquellos felices años en que en el simi ático circo del Príncipe Alfonso nos entusiasmaba el Scpt vuino de Iioethoven, y nos enloquecían la obertura de Clcopatra y la Rapsodia Húngara, de Liszl, cuyos crescendos hacían estallar una tempestad de aplausos entre el respetable úblico, y, sin embargo, todo (excepto el circo, que ya no existe) todo está igual, parece que fué ayer. Mancinelli nos trajo á W a g ner en sus más elevadas manifestaciones, y W a g n e r nos con (juistó; ero i) rcscindir de ISeethoven, jamás de los j a m a s e s! b ernández Arlaos nos ha traído á á Debussy. á Frank, á l orodine, á D e l u k a s pero prescindir del divino sordo de I! oon 1 L o (pie no sabe el público (pu ese Arijos tan serio, tan grave, tan ceremonioso con la batut: i en la mano, es en la intinúdad el hombre más risueño y más aiegre de Lspaña y arrabales. Como director de or iuesta le retratan, ai) arle su labor, detalles como éste (p. recordará todo el que tenga memoria. 1 lace cuatro años puso por f- MBK- H primera vez en uno de los roitÜ i e ti gramas una i) ágina de Debussy, L aprcs midi d nn faiinc. L l i) úblico se quedó frío; no creía en Debuss Fernández Arbós, si. Ll úblico aplaudió por cortesía. FArnández Arbós saludó tímidamente mientras se mordía el extremo de su negra I) arba llevada hasta los dientes or un movimiento nervioso de su mano derecha. uel gesto uería decir: ¿I Ie e UÍvoco yo ó te ecuúvocas tú, i) úblico? Al año siguiente volvió á ai) arecer L aprcs midi d nn Jaime en el programa de un concierto. Fsta vez el público aplaudió de verdad. Al año siguiente l; i ol) ra de Debussy se re itió. Fl ilustre director salud amlíos años en igual forma, mordiéndose nerviosamente la pmita de la b a r b a i) ero la última vez su gesto era más exjjresivo, como si (luisiera decir: L o ves, público, como no te engañé? y rbós i) articular es im tijio delicioso. Cansenr inagotable, es su rei) ertorio de cuentos y anécdotas más rico ue su archivo de violinista. lTay que oírle referir laaventuras de su vida bohemia hay que verle explicar un curso de paso coreo. gráfico en la Acji. dcmia de danza de la 0 era de París, ó reproducir la escena del enano- gigante miope en una Fixi) osición de cuadros... y h a (jue morirse de risa! El director grave, rígido, ceremonioso de la Orquesta S i n fémica es, en dejando la batuta y el frac, el madrileño más zaragatero del barrio de Aíaravillas. l orque gato es y gato será aunque las brumas de Bruselas primero y más tarde las de L o n dres le den a ariencias momen- hi- p tancas de thongh- fubnan. AxGicr. l. C A S T E L L