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razón humano, había previsto que la Humanidad acudiría á contemplar la famosa esta ua dividida, como siempre, en escuelas 3 se colocaría para admirarla en su punto de vista particular... Y así fué... Los viejos se reunieron al Occidente del valle; quitaba cuando le venía en ganas- -no st le halló en parte alguna. ¿Dónde estaba? Cogido en la misma trampa que armo para cazar á sus semejantes. Tejiendo su red sutilísima de sofismas y payanomasías, sobre la que fué condensando su propia pa- los jóvenes se agruparon por Oriente; los cscépticos y fríos de alma se colocaron al Norte, y los epicúreos y a asionados de corazón, al Mediodía. Asi, observada la estatua- sofisma desde las rocas basálticas y carboníferas del Norte, era una mujer velada y con la boca cerrada por una mordaza; vista desde los mármoles rojos del Mediodía semejaba la figura de Medusa empuñando una piqueta demoledora y agitando incendiaria tea; contemplada desde Oriente, era desnuda estatua de mujer, blanca, blanquísima como la leche de los senos de la madre Venus, y admirada desde Occidente, la escultura era de mármol verde con duros y angulosos contornos fcmcnino. s, figuraba salir de angosto pozo y empuñaba un zurriago amenazador. Y el mundo fué una Arcadia gracias á un sofista ladino cuyo talento consistía en conocer á fondo el corazón de sus semejantes. II Y el mágico escultor, ¿qué se hizo? Cuando se le buscó para concederle el premio, ofrecido- -la inmortalidad nada menos, que Cosmópolis concedía y DIBUJOS DE MÉNDEZ BliJKGA abra para dar forma humana á su estatua- concepto, como tejía de dentro á fuera... quedóse encerrado dentro de ella, como en una ratonera, sirviéndole de alma... Y, ¿cómo salir de allí sin destruir su magna obra? Verían el engañoso artificio de sus palitroques metafísicos, y en vez de la inmortalidad le darían la horca colgándole de ellos Era preferible y heroico quedar emparedado dentro de una obra que tanto bien había asegurado á los hombres. Y el sabio murió contento gozando el sublnne placer, por nadie gustado, de ver su monumental obra sirviéndole de sepulcro... Esta es la historia de la prodigiosa estatua de la Verdad que se levanta en el ameno valle que cruza caudaloso río de verdes aguas y coronan rocas negras, rojas y diamantinas. La Humanidad respeta y am. a aquel monumento, fuente de paz, y asegura que lo respetará eternamente. Y... para que la ironía alcance grados de sublimídad, cada generación graba en cara diferente del pedestal que sostiene á la Verdad una sentencia con letras rojas, negras, blancas, verdes. Y cuento contao... BERNARDO MORALES SAN M A R T I N OE NUESTKO CONCURSO D. CUF TOS. L H M A V E I T A S