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MUJERES DE PARÍS. JUANA GRANÍER T ebutó el año jy del pasado siglo... Vamos á su poner que no tuviera entonces más que diez y siete años... Contando por los dedos, hoy día de la fecha tiene cincuenta. Pero yo no sé qué alquimia han descubierto estas mujeres de París, que cuanto más viejas son, más guapas están ó más atractivos poseen. Ya lo veis... Con sus cincuenta años cumpliditos, Juana Granier ha ido á Berlín, y del kaiser abajo no ha dejado corazón sin destrozar... Bien es verdad que la especialidad de Juana Granier son los príncipes. Porque lo sabía, Mauricio Donnay escribió para ella su famosa comedia La educación de un príncipe, uno de los éxitos de mayor resonancia en los últimos años. Juana Granier hizo de esta obra una creación y el público parisiense convenía en que ninguna actriz francesa trataba con más encantadora familiaridad á las testas coronadas que los autores llevaban á los escenarios. Y es natural... Juana Granier tiene costumbre. de ¡lloverse en ese mundo Eduardo VII, cuando era príncipe de Gales, no salía del lindo hotelito de la Avenue de Wagram... Más tarde, cuando el rey Eduardo tuvo que comprimirse le substituyó el rey de Portugal... Y, por último, ansiosa de aventuras extraordinarias, marchóse un día á recorrer los Balkanes... Apenas llegó á Sofía, la salió un cicerone excelente... El príncipe Fernando de Bulgaria se puso á su disposición en las horas que le dejaban libres los graves asuntos del gobierno del Principado y no la ocultó el más nimio detalle de la intrincadísima cuestión balcánica... Eloy, Juana Granier podría discutir de estos asuntos con los diplomáticos mejor informados. ki. El kaiser ardía en deseos de conocer á la celebérrima creadora de Education de prince, y por eso el príncipe Henckel de Donnersmark se apresuró á organizar una fiesta en su palacio de Berlín, á la que fué invitada Juana Granier... El kaiser la escuchó embelesado, aplaudiendo con entusiasmo cuando la comedianta dijo con su tonillo sentencioso y convencido: El amor es una ciencia en la que nada hay que pueda substituir al método experimental. Los príncipes que la oían se volvían locos, porque ellos convienen también en que no hay nada como el método exijerimental... La comedianta por su parte quedó encantada del soberano alemán y, olvidando los resquemores franceses, al volver á Paris se llenó la boca diciendo que el kaiser es un homlire charniant... Charmant... ¡La Prensa entera se la ha echado encima 1 No cabe duda que Juana Granier se ha jugado su carrera artística... ¿Cuándo volverá á aparecer en los escenarios del bulevar? Nadie lo sabe, pero como se atreva á presentarse, la silba se va á oír en Berlín. Ya otra comedianta, la Bartet, se ha complacido en darla una lección de patriotismo á la francesa. Invitada por el kaiser para ir á Berlín á dar una representación en presencia de la familia imperial, se ha negado orgullosa... Con esta determinación, la Bartel ha matado dos pájaros de un tiro... Ha halagado el patriotismo de los parisienses y ha dado un alfilerazo á su cordial enemiga... Juana Granier llora lágrimas amargas, y para consolarse escribe cartas inflamadas á Berlín... ¡A los cincuenta años! ¡Oh! Yo lo he dicho muchas veces... Estas francesas son del temple de los granaderos de la vieja guardia... ¡Antes muertos que rendidos! JOSÉ JUAN C A D E N A S