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BENelAMINi ¡Mi rey está t r i s t e Mi m a d r e no sabe ciué pena inhnita mis h o r a s consume; y tm vano, á las noches, su m a n i t a sua e, coino por las p l u m a s temblantes de un ave, pasa por las fiebres de mi ániína implume. Cajita de oro, mi casa dorada, ¿dónde está la llave p a r a la salida? Xi las p l u m a s fofas de mi blanca a l m o h a d a ni mi iní líísa r u b i a de la voz helada, sabrán d a r con ella cuando se la pida. Yo soñaba garras, me abrigan la m a n o yo pedía lobos, me h a n hi cho lur j a r d í n yo leí batallas... Todo ha sido en v a n o cuando estoy á solas con mi fi d Paa Iiano, mis lá. sí riiTias corren por mi violín. ¡Mi rey está t r i s t e Mi rey, ¿qué d e s e a? ¡Ah, si, por lo monos, viviera el Abuelo! A él, sin embarazo, c o n t a r a mi idea: mi señor Abuelo, tu nieto desea ¡la espada de palo de Roque ol chicuelo ¡Qué e s p a d a Me h a n dicho que se va, con elbi lejos de las calles y do la ciudad, donde están los tigres, donde los degüella, donde hay un castillo, donde hay u n a estri lla de color de s a n g r e ¿Si será v e r d a d? ¡Oh, la bella e s p a d a Mi m a d r e imagina que todo es el oro de la e m p u ñ a d u r a y el cinto bordado bajo la esclavina y la vaina: suave de g a m u z a fina... Sin el c a m p o abierto, ¿qué h a z a ñ a hay segui- a? ¡Oh! por ver u n día la estrella sangri (mta, por r e g a r con sangre de fieras el suelo, por tener el ansia do él, c u a n d o lo intenta, por tener el fuego de él, cuando lo cuenta, ¡tráiganme la espada de Roque el chiciudo