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me concede, con tan poco valer, poder ser el apóstol de la buena nueva. Si tuviera tiempo explicaría la teoría del cmbrio fortunatus. Napoleones nacsn todos los días; pero sólo Bonapartc encontró el mundo en sazón de inmortalizar su casta. Si la suerte me depara ser el apóstol de liv Nueva Higiene, mejor para mi, por haber podido aprovechar la nueva disposición de los tiempos presentes. Esta nueva Hisíiene es la educación integral, el cultivo del hombre por el hombre para obtener su má: ima perfección específica en lo orgánico, lo intelectual y lo moral, y debiera ser el ideal de la humanidad, como es el ideal de mi enseñanza. El tipo de perfección específica que tomo por modelo lo constituye la acertada conjunción del cuerpo de un atleta, el entendimiento de un sabio y la voluntad de un santo, que gozase salud sin quebranto hasta el momento de fenecer de muerte natural. Seria la suma de la perfección somática del discóbolo de la estatuaria griega, animado por el espíritu de Aristóteles y asistido por el corazón de San Francisco de Asís. Que esta perfección no ha tenido realidad y es posible que nunca se logre, bien se me alcanza. Pero ello no empece que como ideal debamos perseguirla, porque hecho el balance de lo que nos falte á cada individuo para lograr aquella redondez de faculta- cn el acto de la fecundación y la educación en el na- cimiento. Y el Estado debiera hacer efectivo este deber, porque de su cuidado depende la robustez- de las futuras generaciones. Hoy el mundo vive engañado de medio á medio, cegado por el dominio del capital. Hoy imijera el anhelo vehemente de saber para poder, poder para poseer, y poseer para gozar, no imaginando lo pernicioso y equivocado de esta sensual finalidad. La educación debe cUrigirse á obtener la máxima perfección individual, porque no es el capital lo que constituye la riqueza, sino tan sólo uno de sus factores. I a riqueza es un resultado de dos elementos diferentes uno individual y otro cósmico. Es rico aquel que posee todos los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades. Es pobre el que no puede satisfacer sus deseos con el caudal que posee. De aquí que todos conocemos ricos que tienen muy poco dinero y pobres sumamente adinerados. El hombre vicioso y pervertido se crea en su imaginación una serie de necesidades que no son legítimas y que, sin embargo, ha de satisfacer para no considerarse desgraciado y pobre. El virtuoso no experimenta más aiíetencias que las sensatas, justas y razonables, que siempre son pocas. De aquí la veracidad del proverbio Xo hay poco que no baste, ni mucho que no se gaste H ii Consulta de eniermedades de oídos, narix y gai- ganta, del Dr. Borns, en el hospital clínico de San Carlos. des que hemos tomado por modelo, sabremos dónde dirigir nuestra actividad educadora. Con la educación debemos favorecer el desenvolvimiento de lo que tengamos bueno i ara cpie no se malogre, rectificar lo defectuoso, amiquilar lo malo y estimular lo deficiente. No ha. y nadie C ue no sirva mucho para una letcrminada cosa útil al organismo social. En éste, como en el cuerpo humano, todos los órganos son importantes para el equilibrio del conjunto. Cualquier órgano, enfermando, nos descompone el total equilibrio, y sólo entonces nos damos clara cuenta de lo que vale la salud y del papel que desempeñan aquellos órganos que en condiciones normales no nos revelan su existencia, que puede pasar hasta inadvertida al indocto. Además, si todos los ciudadanos tienen el derecho de paternidad, á todos alcanza el deber de saber criar y educar á los hijos, por comenzar la crianza Por lo mismo, la riqueza no se consigue con caudal sólo, sino con caudal y virtud, pues es el producto de estos dos factores. Si uno llega á cero, carece de todo valor la cifra del otro, por enorme que se suponga. iJa perfección integral del hombre, en lo físico nos proiwrciona la salud; en lo intelectual, la sabiduría, V en lo moral, la virtud. Salud, sabiduría v virtud son las piedras sillares de la felicidad en la vida y de la serenidad ante lo ignoto de la muerte. La Educación integral es, por lo tanto, la aplicación más bella, útil y trascendental de la ciencia hi Adelante, pues; hágase paso á la Higiene del porvenir, á la regeneración de la humanidad ior el único procedim iento directo y seguro, por la educación infeqral. DR. F O R N S