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El Br. Forns en su despaclio. Iv IÍIOIKKE: JDKIV T OI YKlMIPi r o d o el mundo habla de la educación integral, pero pocos son los que saben el verdadero signiiicado de esa irasc. El iUistrv doctor HaJael Forns, catedrático de Higiene poj- oposición en la ¡acuitad de San Carlos, lo explica en las siguientes páginas con la claridad y precisión propiasfiesu sabiduría, y con aquel entusiasmo n a t u r a l en quien, como él, no es sólo un hombre de ciencia, sino también nn artista. a Higiene es la especialidad médica de la que se habla más y se entiende menos por ios que pretenden pasar or sus cultivadores. Con cuatro nociones vulgares de Fisiología elemental y un i) oco de des arpajo, cualquiera se cree y llama higienista. Y, ¡vive Dios cpuc la higiene es la rama más compleja, trascendental y difícil de la Medicina, precisamente or su carácter enciclopédico 1 Yo la comparo á la Música. X o hay quien toque la guitarra, la dulzaina, el piano ó el fagot que no se llame músico: siendo asi que para mí es músico solamente el que sabe componer ó por lo menos manejar una partitura á grande orquesta. El míisico es quien en las representaciones del teatro Real toca aquel pequeño instrumento que no suena, pero que hace que los demás suenen cuando, cuanto y como conviene al efecto estético del poema musical que se interpreta: el que ase ¡a batuta. Los demás son y deben estar contentos con llamarse tañedores de S 2i s respectivos instrumen tos. Los higienistas del porvenir, los que con la gran instrumentación higiénica de la Enciclopedia moderna compongan el gran poema de L- REGENERACIÓN DE LA HUMANIDAD, 110 tienen menos que ocuparse de dos asuntos. De uno, del que se sabe casi todo, por ser el único de moda en todos los países: de convertir el medio ambiente, de lugar enemigo y adverso, en elemento propicio y favorable al desenvolvimiento del hombre. Del otro nadie hace caso por arcaico, por ser desde antiguo todo conocido; pero es, á mi ver, el argumento principal. La moderna civilización, cegada por sus progresos, menosprecia lo de ayer por vetusto, porque todo I lo quiere nuevo, sin pensar que cada época deja un remanente perpetuo en el monumento del humano rogreso, que es indestructible por verdadero. A este remanente del sa. ber de nuestros redecesores, (Irecia aportó el cultivo físico, intelectual y moral del hombre, y el cristianismo, abominando del egoísmo antiguo, añadió la equidad y fraternidad que hará imperecedero el legado heleno. V los higienistas del porvenir corresponde ai rovecliar la sabiduría griega y la caridad cristiana para regenerar física y moralmentc á los hombres; pue: ho como en tiempos de todas las grandes civilizaciones, se relajan las costumbres, enervan los cerebros y debilitan y degeneran con la malicie los organismos. Obtener el máximo rendimiento útil del hombre, como cuerpo y como espíritu, y dirigir esta mayoutilidad al bien social, sin que nadie explote ni me noscabo el valer de sus semejantes en beneficio prc pió, he aquí el principal objetivo que los higienista: lian de proponerse desde hoy en adelante. Todo: ijara todos. Cada uno para sí y para los demás. Xadie para otro. La esclavitud no tiene disfra: para que el higienista la confunda con la libertad. La esclavitud impera hoy, pues si se concede libertad de cambiar de tirano para poder ganar que comer, no se da un pedazo de pan á cada individúe para que pueda libremente producir aquello que quiere, que es lo que, por serle fácil, reveía su natural aptitud. Este es el desiderátum de la Medicine política del porvenir, cuyos primeros jalones hemoí de apresurarnos á sentar los higienistas de hoy, porque mañana seria tarde. La regeneración del hombre, el cultivo clel iiom-