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REVISTA LO Q U E SE LE OLVIDO PEDIR A PERLAPeN CUENTO BRETÓN Biizdn. A mi í tíS re amiga y máesfro, la Condesa de fardo f ON eslo de ki. s cuonios, nmabilí íma condtsa, DCUTren eúsas muy pcrejiTÍnaí. V ello, inucíio mej o r nc yo, lo sabe usii d. de oiiya áurea dunia tirotan diarianienie, tn vena Íjja, oiable, como laa perlas del líquido airón del surtidor, recosidas con avaricia por la l a a de jasifc ile la el público selecto y acendrado. Sucede con frecuencia- -con atonneniadora frecuencia- -i Utí bu cando astnUo para un cncnlo exprimimos el intelecto liasTa lltíj ar al dolor, sin que el niaRÍn dé nada de sí. ni aun pidiéndoselo por la? ánimas: ni m á í ni menos que si se nos bnbiera acorchado el caletre. A las veces, por lo contrario, sin el menor esfuerzo d i jnic tro pcsfiUíS, como manzana reveladora, caen en nues- tro cacumen las más felices ideas, los más delicados asuntos. V no S- JIO es esto, sino que, en ocasione enredado- s en el nvíllo del primer! occto, vienen los hilos d í otros bocetos, de otros asuntos, de otras ideas, entre cuyo ropaje laien lo nuevos y íuinros cuentos, graciosanienle oiri cidoá or la uiusa amipa á los avaros puntos de nuestra pluma- -pecadora si de la mía se írala. Ii o nliimo me lia ocurrido A nii id rebuscar al o d i o de ser CL. ntado, si no al amor J e la lumbre, á Tas claras lumbres de estas á: dnas, cenlcíliaiiLeií desde i ue mostraron el mimbre excels- i de u j u d iml veces coronado por la famaVo buscaba un asunto buceando en los recuerdos