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Ry- cu aPB üLTino D ID 5 a m a s juulo saberse uiéu había coloca 1 allí el misterioso anónimo. Lo cierto es ¡ue e n t r e los re uclL 0 s papeles que culn- ían la modesta mesa de su des) acíto. halló Xic Uii pcciucño billete (más i) equeño c ¡ue de cinco duros) uc decía a s í La cuadrilla de ladrones de frac, que como dcbÓ! saber ¡pera eii los rinci ajLS salones lcl g r a n m u n d o dará en l) revc un golpe de mano er. la íün! jajaíi; i de K. A. sistid al baile ue pasado ma iana ofreceü ios end) ajadores y... vigilad, idos bandidos son hstos y á los bailes van d a m a s aílornarlas de ricas j o y a s Xü os digo n; ás. íü ser dc o pucííe a c r e- DETECTIVES LAS PERLAS DE M A D A M E T A F T 1 ditaros. Ivcserva y pupila. -Un enmascarado. ¡Jds e x t r a ñ o! -m u r n u i r ó Xic estrujando el p, apel entre sus dedos. -Y la cosa debe ser cierta. X o es la iiriin. ra vez iue me comunica datos e x a c t o s este maldito cnrrta. carado á quien el diabk; confunda. ¡V a l i e n t e tío está el del anónimo! i Y a quisiera. A iéndcz Vlanís olfatear lo ue mi ÍÍCSCOÍIOCKÍO C O I lidcnte o l f a t e a I. ero esta vez luc ha r e v e n t a d o C. ümo me i) resento yo eu el baile de la itmbajadla? Dónde e n c u e n t r o yo un frac uc me cueste ar; iti ío y no me siente m a l Y el caso es que he del) ido p e n s a r en esto d d e d i c a r m e á detective. T o d o s n. u s c o m p a ñ e r o s visten elegaarcemente y sus más ruidos S t r i u n f o s los cousiguen en e. g r n mund. o... ¡l ía! d gi an nnuudo! X i c a n o r ce. prcnd- a la in. fc 1 id I de su ti o. Inimilde de su o gen y lo deficie de su educación. e m b a r g o no se- K. b a r d ó y exclamó c mo todos los (íe oficio en momeí ií parecidos: -Yo ¡lay tieri- que pc de! ai baile de bís emljaj adores. y t o m a n d o mn coche se dirigió á la calle de límlíajadores, donde ¡jor seis esetas ak uiló un frac b a s t a n t e decente a u n q u e cortito le mangas. D e s p u é s se pr porcionó una trr- itaeión; sonrió s atisfeclio y m a n d ó por tma cajetilla de cuarenta y c i n c l ara e n c e n d e r cig; arrillos cuando p r e c i so fuese. II Madame Taft era luia riquísima viuda norteamericana. loven y excéntrica, vivía sola en un g r a n palacio y poseía U ia hermosa c o l e c c i ó n de alhajas. S u belleza e r a celebrada en los salones, en l e s q u e aparecía r a diante; s u s o j o s eran negros y ras. gados; su cabeza i- I. Ií V I