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MUJERES DE PARÍS. SIMONA 1 lamábasc primero Simona Benda (con el tufillo á a ufre c ue advertirán ustedes, pues es judía) después se llamó Simona Le Bargy, y cuando el divorcio separó á ambos cónyuges, púsose un ex en los carteles uc fué manantial inagotable de chistes y calcmbour ¡j; s sabrosísimos. Le Ijargy la ersiguió in. exorable haciéndola un proceso todos los días, hasta que consiguió (pie los tribunales i) rohibieran á Simona el uso del apellido de su esposo, ni sicpiiera adornándole con cl ex. cl nombre de ex Le Ikirgy desapareció lc los carteles. Pero, ¿cómo se llamaría en lo sucesivo? J- ixhibiría su apeílido lc soltera, aquel terrible ¡Senda con el tufillo á azufre? De ningún modo... Y Simona pensó que jjuesto (juc todo el mundo la llamaba, Simona, éste debía ser su único nombre... Simona á secas. Simona comenzó después una novela amorosa que ha terminado en casorio, un casorio uc ha dadio que hablar casi tanto como cl último arto de Rostand... jíicn es verdad que la cosa tenía imiiortancia... Un millonario joven y distinguido, cl hijo de Casimiro Pericr, hizo el amor á Simona y se casó coa ella contra viento y marea, desafiando las ¡ras de la familia y sin C uc le importaran un bledo las diferencias de religión, í) osición y cuna. ¡Qué diantre! Jíl hijo de un presidente de la República era el más indicado para liarse la manta á la cabeza y echar á rodar todas esas rcocupacioncs sociales... Ya madame Simona podía lucir en los carteles de los teatros un apellido ilustre, ya podía anunciarse orgullosa madame Casimire- Pcricr, pero es mujer de talento y jjreíirió seguir llamándose Simona... Tiene poca fe en estos matrimonios á la francesa v (luedó nuiy escarmentada de su primer marido... Quién puede asegurar c ue cl Sr. Casimiro l erie- no se divorciará también y la hará un proceso ara imi) edirl; i el uso del apellido? Yo... Simona se dijo pie valia más llamarse Simona... y no deber nada á nadie. Los hombres, amigas mías, se están oniendo imposibles y no hay que confiar mucho en ellos! Fot. II. iraiuiel. Fot. Revt ir. n: er. Quince ó veinte veces millonaria madame Simona, podía nniv bien haberse retirado de la escena como la suplicaba su segundo esposo, y sin duda no pensaba trabajar, al menos or ahora... Pero un buen día se resentó l osfand con cl i) ai) cl de la Paisana y Simona se olvidó del marido, de los millones y de todo... l il poeta pudo contar con el concurso de la gran actriz para el estreno de realmente, una de las curiosidades mayores del púldico parisiense era ver á Simona vestida de faisana. Cuántos dibujos hubo que hacer de esta toiIcite? Quién lo sabe I Simona se ha asado seis meses viendo bocetos, encargando plumas, visitando modistos... VA plumaje tornasolado que adornaba su disfraz debe haberla costado quince ó veinte mil francos Pero el efecto ha sido fantá. stíco, maravilloso, inolvidable... Las damas que asistieron á la repetition de Clianteclcr no usicron atención en la obra porque no tenían ojos más que para la Paisana... Y el éxito de esta toilette ha sido tan grande, que los modistos andan de cabeza porque todas las elegantes parisinas se han empeñado en imitar la cabeza que Simona se ha hecho para Chantecler. Se avecina, pues, un momento revolucionario en la moda femenina... Dentro de un mes comenzaremos á ver tocados fantásticos, adornos de plumas en las colas de los vestidos, rojas crestas en los sombreros. j Cjué sé yo! Es cl reinado de Chantecler que nos va á convertir á las mujeres en av cs de corral... Y á nosotros también nos alcanzará algo, jiorquc ya han aparecido los bastones con el gaílo famoso. las corbatas con un gallo bordado, los alfileres, los pañuelos... Chantecler triunfa por todas partes... Gracias á Rostand y á Simona, París dentro de un mes parecerá nu inmenso gallinero... Digo que parecerá, porque serlo... ¡Bah! Serlo lo era hace ya mucho tiempo... La noche de la repetition general de Chantecler, mientras Simona arrastraba su plumaje por cl escenario, el Sr. Le Bargy y cl Sr. Casimiro Perier, en la sala, se miraban de reojo. Lidudablemente, á ambos gallos se les estaba alborotando la cresta, JosE Tu. x CADEYAS.