Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
v E: I, p R. u T O (APÓLOGO) Uno de esos manzanos que parecen un chiste de Natura, puesto que son, y se les llama, enanos aludiendo á su mínima estatura, tan orgulloso y fatuo se ponía que todas las mañanas empezaba á g r i t a r i Tengo manzanas y, en total, ¡eran seis las que tenía! ¡Oh, joven inexperto- -dijéronle otros árboles del huerto, -no por su propia condición se alabe... Tenga moderación, no escandalice, pues, quien menos, quien más, como usted salie, tiene lo suyo, pero no lo dice. i Conque sí... i Vaya en gracia! -les contestó. ¡Lo niego en absoluto! Usted, pongo por caso, doña Acacia, ¿quiere enseñarme su sabroso fruto? La acacia fraternal, ante este ultraje, sacudió su ramaje que aún despedía embriagador aroma, y al enano atrevido, con acento pausado y conmovido, repuso medio en serio, medio en broma: Somos, sin duda, de distinta clase, mas aunque tú el primero te proclamas nada me das, pero me insultas... ¡pase... Yo, en cambio, con la pompa de mis ramas te quito el sol para que no te abrase. Tal es el fruto que á mi ser conviene y con él gratamente me aparezco; doy sombra nada más, y es lo que ofrezco... ¡Cada cual, como ves, da lo que tiene! ¡Eso es verdad... Y me parece justo lo que dijo el arbusto que cr. todas partes con amor se nombra... Por ser más conveniente y más humano, á los frutos de un míniíno manzano yo prefiero también la buena sombra. ANTONIO PALOMERO. V ií- l ar- r niEujas r TV. r -t