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t- i a J TM m j- V I- v ü í ÍÍL 4 CÍ; ÍÍ lucen, cuál brillan los leños, ragantcs, crujientes, risueños; le liando su hogar de chasquidos; le llamas veloces, inquietas... ¡Dejad vuestros mágicos nidos! ¡Sentid su calor, su ternura! ¡Mirad su hermosura, poetas! ¡Qué viva, qué grande lierniosara! Por llamas tan vivas, no siento ni- el soplo glacial de la calle, n el soplo, tan duro, del viento que llega, temblando, del valle... Del valle que tiembla de frío; que ve, bajo hielos, su- río; paradas, heladas, sus ondas; su denso pinar tan sombrío; cubiertas de nieve sus frondas... i i Oh, llamas ligeras, crujientes, así como candidos tides; ya rojas, con tonos crecientes a blancas, ya grises, ya azules! i Oh, llamas amables, piadosas, que así me llenáis de sosiego; que oléis, á las veces, cual ro. as: que eais el cariño del fuego; seguid, bulliciosas, inquietas, llenando ei hogar de chasquidos Por veros, dejaron sus nidos dolienles y dulces poetas. Brillad, en minúsculo infierno. Lucid, en tan lóbrego día... ¡Files sois, á pesar del Invierno, calor, y salud, y alegría! CARLOS FERNANDEZ SHAW UlBUjO Dü E. E S T E V A F