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MESARLVUELTA ¡Parece mentira... ¡Con la afición que tiene usted al vino! -Precisamente por eso... ¡No me gusta tomarlo en pildoras! LA INOCENCIA P ntró un muchacho á comprar en una tienda y echó, para pagar, una moneda de dos pesetas en el mostrador. -Estas dos pesetas son falsas- -dijo el comerciante después de examinarlas. -i Falsas- -contestó el chico, -y las acaba de hacer mi padre! LA PRUEBA asó mi marqués joven y tronado con una condesa riquísima y algo pasada, á quien comenzó á dar jna vida imposible. Ella le tomó tal miedo, que llegó hasta á sospechar que atentaría contra su vida. Cayó una vez enferma, y comunicó á varias personas, delante de su marido, su lemor de estar envenenada. ¿De quién sospechas, querida esposa? -preguntó el marqués. ¡De t i! ¿De mí... i Que venga en seguida un cirujano y te abra en canal, para probarnos que tu temor es infundado! DEFINICIÓN ué diferencia hay entre la coqueta y la que no lo es? -La que no es coqueta tiene corazón, y la coqueta una caja de fósforos. -Entonces, la coqueta tendrá más fuego... -Justamente; para cien fumadores... NOTICIA I N T E R E S A N T E I I n noticiero incipiente refiere en su periódico los detalles de un choque de trenes, y escribe: El conde de R... recibió una gravísima herida en la cabeza. Se cree, sin embargo, que no habrá necesidad de proceder á la amoutación. ANÉCDOTAS LA S U B S T I T U T A ad de Montespan, que acababa de suceder á Mad, de la Valliére en el corazón de Luis XIV, fué á visitar á una de sus antiguas amigas, á la que no encontró en casa. Al recomendar al criado que diera cuenta de la visita, añadió: ¿Recuerda usted quién soy? -Perfectamente- -r e s p o n d ió el criado. -La señora que ha substituido en el empleo á Mad. de la Valliére. E L CASTIGO uentan que el papa Pío IX, al sa ber que el famoso padre Jacintc había contraído matrimonio separándose de la Iglesia, exclamó dirigiéndose á una imagen de Cristo crucificado -i Gracias, Dios mío, gracias, pues por tan ocultos caminos castigas á los ecadores! CANTARES ILUSTRADOS BIBLIOGRAFÍA Puerto Rico á los dies años de americanización, por Vicente Tíalbás Capó. Bajo este título ha reunido su autor los vibrantes y meditados artículos que publicó en el Heraldo lispañol, dedicados á estudiar el problema de la capacidad de su país para el gobierno propio. Leyéndolos se encuentra la demostración evidente de la no preparación del pueblo norteamericano para adquirir y gobernar, sin destruirlos, pueblos de distintas razas, de distinto idioma y de distinta mentalidad, que ya tenían cultura y civilización propias cuando pasaron á su poder. La encuademación del libro es es: merada, lujosa, con su lomo de tela y sus tapas de cartulina- aluminio. Publicaciones de Sempera y Com: pama. i Este editor valenciano sigue, incansable, en su tarea de ¡jublicar libros escogidos, bien editados y al alcance de todas las fortunas. He aquí la lista de los últimos to 1 mos de su larguísima colección, á peseta el volumen: F, Flores García. -Memorias íníimas del teatro. Juan Finot. -La ciencia de la felicidad. José Ingegnieros. -Al m- argcn de I? í 7. ciencia. Juan Grave. -El individuo y la sociedad. J. Favio Garnicr. -Perfume de beIlesa. julio Scsto. -El Mé. vico de Porfirtc Días. Isabel, distinguida coronela, por Benigno Várela. Q Si en la tierra hubiera estrellas que nos prestaran su luz tú serías, entre todas, de primera magnitud. E L PARECIDO D eñía un padre á su hijo, dicién dolé: ¡Feo, goloso, mico... ¡No sé á quién diablos te ¡careces! ¡A ti, papá! -contestó sollozando el chico. ¡Todos me lo dicen! LA ELECCIÓN I j n padre pregunta á su hijo: ¿Qué quieres s e r cuando seas grande? -Soldado. -Correrás peligro de morir. -i Y quién podrá matarme? -El enemigo. -Pues bien; seré enemigo, si te parece. UNA CUALIDAD r e c í a n á un sujeto, hablándolo de su prometida, hija de un rico banquero: -Te as á llevar una alhaja; hermosa, sencilla, de elevados sentimientos y de corazón generoso. -Me alegraría más de que esa última cualidad la tuviese el padre. Siempre que oigo las cara arias me dan ganas de llorar, porque pienso que ellas solas en mi muerte llorarán.